La actividad económica local se estanca en línea con una virtual recesión mundial - Política y Medios
27-02-2024 - Edición Nº5871

DESACELERACIÓN

La actividad económica local se estanca en línea con una virtual recesión mundial

Aunque desde el Gobierno esperan un crecimiento anual del PBI cercano al 2%, los primeros indicadores del año marcan niveles de producción, consumo y exportaciones muy bajos en relación a las expectativas. Impacto de la sequía, el FMI y la crisis bancaria.

Por Patricio Ballesteros Ledesma

 

El dato oficial de enero publicado ayer marca una suba de la actividad económica mensual del 0,3% en promedio y, debido a la falta de dólares para importar máquinas e insumos, en muchos rubros industriales no aumenta el uso de la capacidad instalada. 

La menor producción del agro y la baja en sus exportaciones, que podrían restar entre US$15.000 y 20.000 millones al comercio exterior del país, profundizan la caída mientras que el consumo retrocede por la inflación y un poder adquisitivo de los ingresos que no la acompaña.

A los factores endógenos de una menor expectativa de crecimiento del PBI del país para el año en curso, en los últimos días se sumaron nuevos problemas exógenos derivados de la crisis financiera en bancos estadounidenses y europeos. 

Mientras en el mundo se habla de una inexorable recesión global, a nivel local la estanflación, es decir la combinación de estancamiento con inflación, cobra mayor fuerza. Caídas en las ventas y retracción del consumo también lo evidencian.

Crecimientos leves o nulos, cuando no caídas, en las diferentes actividades productivas y comerciales mes tras mes, con fuertes subas de precios sucesivas (IPC: 5,1% en diciembre, 6% en enero, 6,6% en febrero), preanuncian ese escenario de enfriamiento de la economía. 

Desde el Ministerio de Economía se trabajaba para detener el IPC general de abril por debajo del 4%, pero hoy ya se estima un índice mayor al 7% para marzo y sólo por inercia la proyección para el mes siguiente no podría ser muy diferente a ese valor, algo menor o algo mayor.

De igual modo, y por diferentes factores internos y externos, para este año el ministro Sergio Massa proyectaba un crecimiento del PBI en torno al 2%, bastante menor que el 5,2% alcanzado en 2022, pero a esta altura el escenario se presenta más para caídas que picos mensuales y el acumulado no sería el estimado.

 

La sequía ya se cargó más de tres puntos del PBI

En particular, la sequía prolongada en el país ya se comió más de tres puntos del producto bruto interno esperado para este año, por los casi US$15.000 millones menos de exportaciones de soja, maíz y trigo más otros US$4.000 millones de otros cultivos y la logística y servicios no realizados. 

Sumado a este perjuicio para productores y otras actividades indirectas relacionadas, le corresponde una merma de percepción de derechos de exportación y otros impuestos por US$6.000 millones. 

Así, el BCRA perdería un ingreso de divisas sustancial para sus ya mínimas reservas y eso derivaría en nuevos atrasos en las importaciones necesarias para sostener el nivel de actividad en muchas ramas económicas, que venían con faltantes y reclamaban autorizaciones con urgencia..

Diferentes organismos internacionales, como el FMI y el Banco Mundial, ponderaban un incremento del producto bruto para la Argentina en 2023 algo menor al esperado por el Gobierno aunque ya están recortando a la baja, pero quienes proyectaron un crecimiento nulo resultaron los economistas y consultores locales que sondea el BCRA en su Relevamiento de Expectativas de Mercado.

Bancos de inversión globales también están mirando a la Argentina y ahora generan pronósticos directamente negativos. La semana pasada el JPMorgan Chase & Co. fue lapidario: proyecta que el país pasará dos años de recesión, con caídas del PBI del 1,7% en 2023 y 2% en 2024 y estima una inflación del 138% para los próximos 12 meses. 

 

La actividad económica entró en una meseta

Según el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) publicado esta semana por el INDEC, en enero de 2023 se registró una suba de apenas el 0,3% desestacionalizada y se cortaron cuatro meses consecutivos de bajas.

Hay que ser demasiado optimista para festejar este cambio, ya que la serie era mala y esta ligera suba no implica un cambio de tendencia, más se presenta como un leve alza coyuntural. De hecho, la variación porcentual de la tendencia-ciclo fue 0,1% negativa en enero con respecto al mes anterior.

Con la nueva crisis financiera y bancaria mundial en proceso, los próximos meses, si bien con décimas positivas en el dato, no pueden considerarse auspiciosos. La Argentina necesita crecer mucho y fuerte, como en el rebote de la pospandemia cuanto menos, y eso no es lo que está ocurriendo. 

Peor aún, por el acuerdo firmado con el FMI, que no sólo es inflacionario por sí, sino que promueve un enfriamiento de la economía, las expectativas de crecimiento a futuro van a la baja y ahora, con las nuevas subas de tasas en los bancos centrales de Estados Unidos y Europa y su impacto local, el desincentivo a la inversión productiva se consolida.

De poco sirve mostrar que en el primer mes de 2023 la actividad económica en el país creció un 2,9% interanual, ya que los contextos no son equivalentes a nivel local ni global. Por citar un ejemplo, este año la temporada turística fue record, con un enero sin precedentes, pero ya terminó.

Además, a punto de terminar marzo, se estima que este año habrá una caída de por lo menos un tercio en la entrada de divisas de las agroexportaciones y eso tiene su impacto en una baja de la actividad que se irá verificando cuando se publiquen los próximos índices del EMAE.

 

Los sectores crecen muy poco mes tras mes

Volviendo a las estadísticas del INDEC para enero, 14 de los 16 sectores que conforman el estimador registraron subas en forma interanual, con picos en Pesca (81,2%), Explotación de minas y canteras (11,5%) y Hoteles y restaurantes (+8,6%).

Sin embargo, también es relevante ver las actividades que cayeron o las que menos crecieron con relación a igual mes del año pasado, para tener un panorama completo y verificar otras variables.

Como ya se advertía por efecto de los problemas climáticos, Agricultura, ganadería, caza y silvicultura fue el único sector que registró una caída en la comparación interanual (-15,5%), pero además casi no variaron Impuestos netos de subsidios (0,2), Intermediación financiera, (0,6), Servicios sociales y de salud (0,7%) y Electricidad, gas y agua (2%).

Por otro lado, según el Informe de Panorama Productivo del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI), en ese mes la actividad industrial creció un 6,3% interanual, pero la suba sólo alcanzó al 0,9% desestacionalizada con relación al mes anterior y las ramas industriales que aumentaron su actividad no fueron 14 sino 12 con relación al mes previo.

El índice preliminar para febrero del CEP XXI, que toma como variable el consumo de energía sobre la base de CAMMESA, señala que la actividad industrial creció apenas el 0,6% en forma mensual y 0,5% a nivel interanual, lo que evidencia una tendencia de desaceleración en las fábricas en línea con la baja actividad económica en general.

Al ver el índice de producción industrial manufacturero para el mes de enero de 2023 indica una variación del 2,3% con relación a igual mes del año anterior pero de apenas el 0,7% (sin estacionalidad) con relación al mes anterior y en la serie tendencia ciclo registró una diferencia negativa cercana a cero.

En febrero, las importaciones de bienes de capital fueron de US$721 millones, lo que representó una caída de 8,2% intermensual y del 21,1% en comparación con el mismo mes del año pasado. Las menores importaciones de bienes de capital estuvieron traccionadas por la caída del 69,2% en compras de computadoras y teléfonos, que en la actualidad son indispensables para la operación de cualquier industria o comercio.

 

No se esperan cambios positivos hasta abril

Otras estadísticas no oficiales muestran mejoras, pero tampoco son tan alentadoras y corresponden a sectores más específicos. Por ejemplo, del último relevamiento del Índice de Producción Industrial Pyme de CAME surge que la producción de la industria manufacturera pyme creció en febrero un 4,8% respecto a igual mes del año pasado, aunque en la comparación con enero último la mejora fue del 1,2%.

Con relación a las expectativas, y de acuerdo a la encuesta que realiza el INDEC entre los empresarios, casi la mitad de los consultados no observaba mayores variantes en el nivel de actividad hasta abril inclusive, pero en enero todavía no se había producido la crisis financiera que estalló hace pocos días con la caída y rescate de bancos en Estados Unidos y Europa.

Ese es el problema con las estadísticas y las consultas de hace unos meses, no incluyen los imponderables que se suceden y que la dinámica del día a día obliga a cambiar expectativas y planes.

El 26,7% de los empresarios consultados por el organismo oficial que en el primer mes del año anticiparon que la actividad industrial continuaría en alza, de seguro hoy no piensan lo mismo y ya están implementando planes de contingencia en sus propias empresas.

Del mismo modo, el 59% de los consultados no preveía mayores cambios en el nivel de exportaciones, el 23,9% anticipaba una merma mientras que el 17,1% estimaba una suba. Si hoy volvieran a expresarse, sus opiniones serían muy diferentes a las de enero pasado.

 

El Gobierno busca evitar la caída que se avecina

En la encuesta de expectativas de la industria manufacturera para el período febrero-abril de este año con relación al anterior, también se observó cautela de parte de los encuestados. 

Casi la mitad de los industriales pensaba que la demanda interna no variaría en estos meses (49,5%), casi el 60% no esperaba cambios en las exportaciones y el 52,4% creía que no habría cambios en el uso de la capacidad instalada.

“Hay una decisión política para que, a pesar de las inclemencias, no caiga el nivel de actividad”, afirmó este martes el secretario de Industria y Desarrollo Productivo José Ignacio de Mendiguren, durante la puesta en marcha del plan Argentina Productiva 2030.

También dejó dos reflexiones clave en relación al porqué le cuesta tanto al país crecer en forma sostenida y aumentar el superávit comercial. “Lo único que nos va a alejar definitivamente de la crisis inflacionaria es el crecimiento económico a partir del desarrollo de otras características del modelo productivo actual, que es muy primarizado”, afirmó.

“El país tiene que ser superavitario en dólares, pero no lo es porque exporta a razón de US$400 por tonelada e importa a US$1.600 y ese modelo no nos va a sacar de la crisis recurrente de la economía”, finalizó. 
 

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