Juntos tensa en la Ciudad y firma la paz en Córdoba - Política y Medios
28-02-2024 - Edición Nº5871

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

Juntos tensa en la Ciudad y firma la paz en Córdoba

En Ciudad, Macri no quiere otro candidato que Jorge Macri y confronta con la sociedad que en estos años Larreta cultivó con Martín Lousteau. Mientras que en Córdoba, Luis Juez y Rodrigo De Loredo manejan los tiempos de Juntos, sin detractores de peso.

Por. J.Nye

 

Hace cuatro años, con la imagen por el piso del gobierno de Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta se encaminaba a la reelección y en Córdoba la UCR fracturaba a Juntos por el Cambio para facilitarle la continuidad a Juan Schiaretti.

Estos días la historia es a la inversa. En Ciudad, Macri no quiere otro candidato que Jorge Macri y confronta con la sociedad que en estos años Larreta cultivó con Martín Lousteau. Mientras que en Córdoba, Luis Juez y Rodrigo De Loredo manejan los tiempos de Juntos, sin detractores de peso.

Tras aceptar que no puede volver a pisar la Casa Rosada, el expresidente tiene dos obsesiones: seguir con el control de la Ciudad y recuperar la presidencia de Boca, para lo que mandó a caminar a su exfuncionario Andrés Ibarra.

Ganar la Ciudad, para Macri, no es sólo una victoria de Juntos, sino que esté al frente un discípulo suyo, incapaz de clavarle el viso. Larreta lo fue en gran parte: mantuvo los factores de poder de su mentor, aunque armó su propio círculo de confianza con figuras que nunca pasaron de obreros administrativos.

Macri no imagina a Lousteau en el palacio de Parque Patricios barajando y dando de nuevo. El padrino político, Enrique “Coti” Nosiglia, supo ser su amigo en los ochenta, pero rompieron relaciones cuando llegó a la presidencia. Pedía demasiados favores.

Tan rota terminó la relación, que la investigación por el espionaje ilegal contra Macri se abrió con la declaración de un agente vinculado al ex ministro del Interior de Raúl Alfonsín.

Lousteau asegura que Nosiglia ya no le da órdenes (nunca estuvo de acuerdo con romper el bloque de Diputados), pero nadie descarta que si llega a un cargo ejecutivo lo necesite. Al menos para orientarlo un poco.

Macri no quiere esperar ese momento y apuesta a su primo, quien supo estar marginado hace una década, por su mala relación con figuras del PRO porteño que ahora apuesta a conducir. Larreta era una de ellas.

Su victoria es muy posible, porque cualquier encuesta exhibe un voto duro del PRO que apoya a quien se vista de amarillo.

Lousteau no puede superar ese umbral y hasta pierde votos de sectores medios con los liberales, que para la Ciudad tienen al youtuber financiero Ramiro Marra.

Para ayudar al economista, Larreta promueve a otros candidatos PRO de su gabinete, como el ministro de Salud Fernán Quiroz o la de Educación Soledad Acuña. Ninguna prosperó, porque enfrentar a los Macri en la Ciudad es un mal negocio individual.

Otra colaboración que evalúa el jefe de Gobierno es separar las boletas en el cuarto oscuro, para darle entidad a la elección local y reducir el efecto arrastre.

Lousteau preferiría desdoblar, pero para Larreta es demasiado. No puede hacer campaña presidencial enfrentado a Macri. Sino, se hubiera atrevido a rechazar la llegada de Jorge a su Gabinete, que aceptó, obediente.

El senador no sabe bien cómo seguir. Amenaza con ser candidato presidencial para complicar a Larreta, pero no tiene números tan claros como para ser temido.

Además, una campaña presidencial no es para cualquiera: hay que pagarla y desde que hay primarias, son más largas, caras y desgastantes.

Con la moneda al aire en la interna presidencial, Macri no quiere resignar la Ciudad y está dispuesto a todo. En la provincia de Buenos Aires tiene menos margen: el triunfo de JxC no está garantizado y juega sus fichas por Joaquín de la Torre, Javier Iguacel o Cristian Ritondo. Pero sabe que corre de atrás.

En Córdoba esta vez está todo ordenado. Juez, que volvió al Congreso en 2019 por gestión de Macri, será candidato a gobernador y el radical Rodrigo de Loredo competiría por la capital o sería compañero de fórmula.

Ganarle a Martín Llaryora, el candidato de Juan Sciaretti, no es una tarea fácil. Pero la armonía interna se logró, con algún chisporroteo por los lugares a repartir al PRO. Macri todavía no se metió. Su foco es retener la Ciudad.

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