Larreta largó antes porque su rival es Macri - Política y Medios
20-04-2024 - Edición Nº5923

LA INTERNA DESDE ADENTRO

Larreta largó antes porque su rival es Macri

El jefe de Gobierno necesitó largar primero para llegar antes. O para ver si llega. Las encuestas no le son tan favorables como suele hacer trascender y en el PRO cada vez lo miran con más desconfianza.

Horacio Rodríguez Larreta se anticipó: a cuatro meses del cierre de listas confirmó que será candidato a presidente.

No es lo que se acostumbra desde que existen las elecciones primarias y la campaña electoral puede prolongarse hasta 5 meses.

Pero el jefe de Gobierno necesitó largar primero para llegar antes. O para ver si llega. Las encuestas no le son tan favorables como suele hacer trascender y en el PRO cada vez lo miran con más desconfianza.

La negativa de los intendentes a competir con su boleta y excluir a Patricia Bullrich lo obligó a mover primero. ¿Y si era el inicio de una escalada en su contra potenciada por Mauricio Macri?

El itinerario de las elecciones presidenciales es conocido: marzo es el mes de desgaste, abril el de los rumores y mayo el de las definiciones, cuando las encuestas cualitativas se dejan de lado, aparece la intención de voto y se sabe cuánto vale cada uno. 

Macri lo supo en 2019, cuando desde Wall Street sondearon a María Eugenia Vidal como candidata en su reemplazo. No había garantías de éxito y el plan se frustró.

A Larreta le puede pasar: no hay relevamiento que garantice un triunfo en la primaria. La ex ministra se adueñó de la base electoral PRO, sobre todo lejos del área metropolitana, con un estilo que seduce a los adultos mayores y contagia en las regiones agroindustriales, donde la economía está pujante y el antikirchnerismo mucho más.

Son segmentos de la población que reivindican la grieta y quieren seguir la pelea cuerpo a cuerpo con Cristina Kirchner. Larreta cree que eso es jugar con fuego: sostiene que sin paz política y social no hay presidente que pueda hacer algo bueno.

“Yo quiero ser un buen presidente. Y juntos, terminar con el odio e iniciar el camino de la transformación que Argentina necesita”, fue el mensaje que filmó, guionado por el publicista Carlos Pérez.

Pareció dirigido a Bullrich y a Macri, quien no tardó en enviar mensajes de discordia. Se reunió con María Eugenia Vidal, posible candidata presidencial. Y se juntó luego con Cristian Ritondo y Jorge Macri, aspirantes a gobernar la provincia y la Ciudad. Larreta prefiere en esos lugares a Martín Lousteau y a Diego Santilli.

El ex presidente sabe de salida y no lo tolera. Los más generosos con él destacan que tal vez deba conformarse con definir la provincia y la ciudad. No mucho más.

Su presunta aspiración presidencial no es tomada en serio por nadie: no hubo dirigentes ni empresarios de peso que siquiera insinuaran un operativo clamor cuando Bullrich dijo que lo enfrentaría en las urnas.

Su imagen negativa es irremontable y a diferencia de Cristina Kirchner se fue de su gobierno con una derrota y sin una juventud militante que lo añore.

Mantuvo, eso sí, amigos en la superestructura del poder y una capacidad de liderazgo que le alcanzaron para sostener su vigencia. Creó un multimedio afín (La Nación y Radio Rivadavia) y mantuvo una activa y fiel comunidad virtual.

No fue suficiente para amenazar con una candidatura presidencial. Larreta lo sabe, por eso lo quiere afuera desde ahora y largó su candidatura sin consultarlo.

El jefe de Gobierno tratará de imponerse, como le gusta hacer para avanzar. Trata de barrer a todo el que se cruce por su camino, para quedar con la senda marcada para él solo. Si algún empujón no se siente, se exaspera.

Lo logró en la Ciudad, donde convirtió a Martín Lousteau en su empleado, a fuerza de cargos y promesas, que no le son fáciles de sostener. Alguna vez Gerardo Morales, su nuevo socio, lo acusó de comprar radicales sueltos.

La sede de la jefatura de Gobierno se convirtió hace un año en un búnker electoral PRO, en el que se definen contribuciones a los candidatos locales de cualquier rincón del país.

La mayoría tiene elecciones en los próximos meses, antes del inicio de la campaña presidencial. Larreta los quiere a todos con él. Por eso los ayuda. Y quiere que sea recíproco. 

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