Vacío de poder, Alberto apuesta a la política exterior y a la reelección - Política y Medios
27/01/2023 - Edición Nº5474

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

Vacío de poder, Alberto apuesta a la política exterior y a la reelección

El albertismo persiste en sus intenciones presidenciales para este año apoyado en la complicidad con líderes regionales y apariciones constantes en actos diseminados en diferentes regiones del país.

Por Juan Pablo Peralta, desde Casa Rosada.

Desde hace tiempo que el presidente de la Nación busca tener una agenda que justifique estar sentado en el mítico sillón de Rivadavia. Es un hecho irregular y de carácter anómalo. Explicarlo tiene una sola respuesta: La desintegración de la original alianza de gobierno que llegó al Poder el 10 de diciembre de 2019.

La derrota en las PASO fue el punto de inflexión que inició un proceso que se agrava a medida que se acerca la fecha de vencimiento de un experimento que sólo sirvió para derrotar al macrismo.

La militancia kirchnerista de los barrios de la primera y tercera sección del Conurbano bonaerense, donde el nombre de Cristina Kirchner continúa pisando fuerte, se sigue preguntando ¿cómo fue que terminamos dependiendo de Massa?.

Un dirigente territorial de la zona -que ya no visita más Casa Rosada- fue consultado por Política&Medios sobre este fenómeno que muchos no terminan de comprender. El líder territorial de La Matanza afirma (a meses del inicio del cronograma electoral) que "el problema fue que Alberto jugó mal en todos los flancos, pero en particular en el interno".

Para el veterano caudillo que llegó a jugar en las lides de Federico Pedro Russo (ex edil matancero), "cuando todavía era muy joven", aclara por las dudas, "la llegada de Sergio se da en un contexto donde nos traicionaron desde adentro, y eso en el peronismo no se perdona, por eso se justifica el enojo de Cristina y de los votantes que bancaron y ahora se sienten defraudados".

Al tomar contacto con este panorama, se comprende porqué Fernández se reúne solamente con los pocos jefes distritales de la Provincia de Buenos Aires que le responden, al menos hasta el 10 de diciembre.

El martes 17/01, después de haber iniciado la semana con un acto en Balcarce 50, donde junto a Daniel Filmus (Ciencia, Tecnología e Innovación) entregó adjudicaciones para un programa de ese ministerio, volvió a José C. Paz, los pagos de su amigo Mario Ishii. La excusa fue anunciar la ampliación de un hospital y la finalización de otras obras. El hombre del poncho rojo le hizo un flaco favor al mandatario, al avalar la idea de eliminar la totalidad de los planes sociales.

En su discurso descalificó a los beneficiarios, que temen perder los Potenciar Trabajo -que de a poco Victoria Tolosa Paz va acotando- al decir: “Es mentira que no hay laburo (...) la gente consigue trabajo, sólo hay que dejar de ser parásito, hay que ponerse a laburar es la única forma de salir”.

Los ex albertistas, que permanecen con sus organizaciones en el Ministerio de Desarrollo Social, saben que el jefe de Estado tiene un sólo poder: La Lapicera. Con ella firmó las auditorías que inició Juan Zabaleta -que volvió a Hurlingham a intentar desalojar a La Cámpora de su terruño- y que su reemplazante materializó en estos días con 154.441 bajas (por ahora suspensiones) en los padrones de la asistencia estatal.

Ya había cortado 20 mil, y en medio de la forzada pelea de su jefe con la Corte Suprema, dejó que un juez definiera si el 1,4 millones de personas -que dependen de esos ingresos- cobrara la mensualidad con un retraso de varios días.

Emilio Pérsico y Fernando "Chino" Navarro (Movimiento Evita), así como Gustavo Menéndez (Barrios de Pie en el Evita), hacen equilibrio entre CFK y AF. "No es tiempo de errores compañero, sacar los pies del plato antes de tiempo puede generar males mayores", le explicó a este periodista uno de los referentes del piqueterismo oficial.

El mandatario junto Ishii y Katopodis inaugurando la ampliación del Hospital Caporaletti.

El miércoles a la mañana empezó con sorpresa. Se trataba de un mensaje grabado del ministro de Economía Sergio Massa. El mismo tenía la clara finalidad de calmar a los mercados. El dólar blue había alcanzado los 379 pesos, y en provincias como Córdoba se negociaba a $381 y $382.

El tigrense informó que decidió recomprar bonos de la deuda externa argentina -con el fin de sostener la baja del Riesgo País- por valor de 1000 millones de dólares. La polémica se desató apenas concluyó el discurso de cinco minutos. Los billetes verdes que saldrán de las flacas arcas del Banco Central, están siendo requeridos (entre otras cosas) para permitir la compra de insumos a sectores industriales y de la producción, reclamaron economistas de la oposición.

Los que representan la contracara oficialista, aseguraron que era una gran jugada, y como aseveró el propio jefe de Hacienda, el dinero vendrá del crecimiento de las exportaciones, minimizando así el tema de la sequía, por la que tuvo que tener una reunión con la Mesa de Enlace en el INTA Castelar, a la que le prometió ayuda a partir del 1 de febrero.

Los inconvenientes para Massa surgieron cuando desde el Parlamento, legisladores de la oposición pidieron averiguar quiénes compraron esos títulos que subieron su cotización después del anuncio, y en consecuencia fueron beneficiados. Estas sospechas se potenciaron en razón de que, salvo el blue, los dólares financieros volvieron a subir, al igual que el Riesgo País.    

En esa misma jornada, el titular del Poder Ejecutivo fue víctima de un desplante que pocas veces le ocurrió a un mandatario nacional que visita una provincia. Provino del radical mendocino, Rodolfo Suárez.

Al descender del avión que lo trasladó a ese atractivo paraje electoral lo esperaban al borde de la escalerilla, el diputado provincial José Ramón y el secretario de Malvinas, Guillermo Carmona. Lo peor fue que la senadora del propio Frente de Todos, Anabel Fenández Sagasti -espada en el Senado de Cristina- se excusó igual que otros dirigentes del kirchnerismo para no participar del convite.

La espina que había quedado clavada en la garganta de Fernández salió cuando le tocó hablar en el acto que siguió a una recorrida por una planta depuradora de residuos cloacales, en la localidad de El Paramillo.

"Creo que hubiera sido muy bueno que el gobernador esté participando aquí con nosotros en este encuentro", remarcó irritado el presidente, y apuntó: "Tal vez alguien lo confundió, la verdad es que yo no vengo acá a hacer campaña electoral". Y cerró al declarar: "Lamento que Rodi no esté acá con nosotros, yo creo que se equivoca. Le mando igual un abrazo".

La respuesta de Suárez no se hizo esperar. "No puedo ser tan hipócrita de acompañarlo", aseveró el mandamás del Ejecutivo provincial, puntualizando que Fernández avaló un laudo arbitral que impidió una importante obra hidroeléctrica en su tierra.

Ese conflicto interprovincial es con La Pampa, distrito gobernado por el peronista Sergio Ziliotto, que Alberto visitó con Massa el jueves, para recorrer, otra vez, obras futuras del Gasoducto Presidente Néstor Carlos Kirchner en la localidad de Doblas. Obviamente, el recibimiento a los altos funcionarios nacionales fue totalmente contrario al que se dio en Mendoza.

Como ocurre casi todas las semanas, el jueves se esperaba la habitual conferencia de la portavoz Gabriela Cerruti. Hubo confirmaciones sobre su realización hasta última hora del día anterior, sin embargo -y sorpresivamente- la misma fue dada de baja. La justificación fue que la funcionaria volaría con su jefe hacia los pagos pampeanos.

Había mucha expectativa sobre la rueda de prensa, porque las preguntas iban a girar en torno a la última decisión del titular de Economía. Lo que ocurre, es que el líder del Frente Renovador prefirió que el tema quede en manos de él y de su equipo de comunicación, que hasta ahora no es más que la empresa de Elon Musk: Twitter.

Mientras tanto, el otro frente de conflicto que tiene el "albertismo" es el tratamiento de los 27 proyectos de ley que envió al Congreso para que sean tratados en las convocadas Sesiones Extraordinarias (entre el 23 de enero y el 28 de febrero). La traba es el juicio político a los integrantes del máximo tribunal de la Nación, una idea que se va desgastando con el correr de las semanas, aunque todavía Rosada muestre una apremiante inflexibilidad.

Es que hasta los sectores empresarios, más allá de la oposición, salieron a pedir que se desactive la iniciativa. Vale decir que por su cuenta, CFK emitió -a través de un tuit- sus diatribas a la decisión del fiscal Carlos Stornelli de archivar las denuncias contra el colaborador del presidente de la CSJN, Horacio Rossatti -nos referimos a Silvio Robles-.

En la fundamentación se utilizó como jurisprudencia el voto de la jueza de Casación, Ana María Figueroa, en el caso del Memorándum de Entendimiento con Irán, donde cuestionó la utilización de una escucha ilegal, en este caso, haciendo una analogía con los chats entre el ministro de Justicia y Seguridad porteño (en uso de licencia), Marcelo D'Alessandro y Robles.

En este contexto, que procura que el presidente tenga actividades permanentes -más allá de si son relevantes o no- se aguarda con ansiedad el inicio de la Cumbre de la CELAC, con la presencia del político más esperado en Casa de Gobierno: Luiz Inácio Lula da Silva. El núcleo que rodea a Fernández, y él mismo, infieren que eso será un espaldarazo a la reelección, que según hizo circular el propio entorno presidencial, le pidió el brasileño cuando fue visitado, apenas asumido, por el presidente argentino en el Palacio Itamaraty.

Como viene pasando, todo se complica para el pequeño espacio albertista. La potencial presencia de Nicolás Maduro (Venezuela), Miguel Díaz-Canel (Cuba) y Daniel Ortega (Nicaragua), levantó polvareda ante el pedido de diversos sectores antikirchneristas que reclaman que al aterrizar en Argentina, estos mandatarios sean detenidos por violar los derechos humanos en sus países.

El otro eje de conflicto del cónclave -que tiene la presidencia pro tempore de Fernández- es la situación en Perú, donde hay cerca de 60 fallecidos, además de varios heridos, y un cuadro que tiende a agravarse.

En ese contexto, Lula decidió avalar a Dina Baluarte, la vicepresidenta que tomó el lugar del detenido ex mandatario Pedro Castillo, quien es apoyado por el mexicano Andrés Manuel López Obrador, que no será de la partida en el encuentro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Por lo pronto, Cerrutti adelantó que habrá una bilateral con Díaz-Canel en Casa Rosada el miércoles 25 de enero, y sobre los tres mandatarios criticados, subrayó que fueron elegidos democráticamente.

Todo esto podría eclipsar la imagen que Rosada quiere proyectar con respecto al cónclave, que imagina la figura de un Alberto Fernández abrazado nuevamente a su par nacido en Pernambuco, comulgando la impronta de un renovado eje MerCoSur, que tendría como prioridad avanzar en una moneda en común, un esquema que promueven las usinas de Balcarce 50, pero que es desmentida desde el Planalto.

Cuando pase la espuma de esta cumbre latinoamericana, al presidente le quedará esperar al canciller alemán, Olaf Scholz, que vendrá a Buenos Aires el 30 y 31 de enero luego de pasar por Chile y Brasil. Ya está claro que el espectro kirchnerista del Frente de Todos va a proseguir boicoteando las actividades presidenciales de tinte reeleccionista.

Desde la celebración de los tres años de la administración Fernández, los funcionarios que responden a la senadora Kirchner, intendentes y gobernadores empezaron a brillar por su ausencia. El albertismo se apaga pero insiste en dejar un legado, un legado que el mismo jefe de Estado busca en el desierto y que hasta ahora no pudo encontrar.

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