Fútbol, política y justicia potencian las grietas en el Gobierno - Política y Medios
14-06-2024 - Edición Nº5978

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

Fútbol, política y justicia potencian las grietas en el Gobierno

Ni siquiera el triunfo de la Selección Nacional en la Copa Mundial de Fútbol luego de 36 años logró unificar las voluntades en el Frente de Todos. Las internas quedarán más expuestas una vez que baje la espuma mundialista.

Por Juan Pablo Peralta, desde Casa Rosada.

Parece mentira que el domingo y lunes de la semana pasada, Casa Rosada, como todo el mundillo político, estaba poseída por el fervor mundialista que produjo la obtención del tricampeonato mundial de fútbol en Qatar.

El presidente Alberto Fernández había seguido la instancia definitoria entre Argentina y Francia desde Olivos, donde ya empezaba a tomar forma la idea de que los triunfadores, con los Lioneles (Messi y Scaloni) a la cabeza, festejaran el triunfo en el legendario balcón que da a Balcarce 50 y que guarda postales de los equipos ganadores de la Copa en el ’78, en México ’86, y hasta del subcampeonato del ’90.

Las líneas subterráneas para lograr dicho objetivo se activaron cuando todavía los ganadores no habían subido al avión que los traería de retorno a Buenos Aires. Nunca hubo una respuesta concreta desde la Asociación del Fútbol Argentino, y mucho menos de parte de su titular, Claudio “Chiqui” Tapia, quien guarda viejos rencores con el jefe de Estado y algunos de sus leales, por haberle querido bloquear su llegada a la AFA.

Así y todo, el plan “Selección en la Rosada” se puso en marcha y la movida empezó con instalar que los jugadores seguirían el ritual futbolero en torno a la obtención de campeonatos mundiales. El lunes ya se había dado la orden de embanderar el Cabildo de Buenos Aires con la frase “Saludos Campeones”, aunque las fuentes allegadas a los albicelestes aseguraban que eso no iba a suceder y que se había dispuesto un operativo para que los festejos fueran con la gente en el Obelisco porteño. Para contrarrestar ese off, la portavocería presidencial repetía una frase sin cesar: “se van a llevar una sorpresa”.

Con el fin de potenciar esa idea, a las 21:32 del lunes, el chat de Gabriela Cerruti enviaba un mensaje a los periodistas: “Hola, a todas y todos. Mañana (martes) habrá operativos de seguridad en toda la ciudad. Por esa razón, y por directiva de Casa Militar, la Casa Rosada permanecerá cerrada para trabajadores, incluida la prensa acreditada. Solo se permitirá el ingreso de personal esencial. Nos volvemos a ver el miércoles!”.

El mensaje desató las quejas de los acreditados en la sede del Ejecutivo, a quienes nunca se les prohibió el ingreso a Gobierno. Los más veteranos (y no tanto) se quejaban: “¿Pero cómo? En el ’55 la Fusiladora bombardeaba la Casa y la prensa estaba laburando acá en la sala de periodistas como siempre, igual que en todos los golpes de Estado, en los levantamientos carapintadas, en la crisis del 2001, y hasta en pandemia, cuando entre los esenciales estábamos nosotros”.

Esa fue otra medida arbitraria e inconstitucional que avalada por el máximo funcionario del país, ataca la libertad de prensa y el derecho constitucional de los ciudadanos a recibir información veraz, plural y democrática.

Los WhatsApp dirigidos a distintos funcionarios -incluyendo al presidente- haciendo llegar el reclamo no cesaron. Una colega le dijo a una de las encargadas de la prensa oficial y del operativo: “van a quedar en los libros de historia como el primer Gobierno que no dejó trabajar a la prensa en Rosada”. La respuesta no se hizo esperar: “Nosotros ya estamos en los libros de historia”.

Todo hacía pensar que había un acuerdo entre los referentes albertistas y de la AFA para que los Campeones del Mundo visitaran el palacio gubernamental sin periodistas dando vueltas. De hecho, se hizo circular que “los muchachos van pero si no hay jetones”. Algo que siguió siendo desmentido por los dirigentes cercanos a Tapia.

El recorrido que difundió el Ministerio de Seguridad de la CABA, marcaba la salida de los muchachos desde el predio de AFA en Ezeiza, con una avanzada hacia el centro de la Capital Federal por la autopista Ricchieri, Dellepiane, 25 de Mayo, Avenida 9 de Julio, Libertador, Figueroa Alcorta, General Paz, y vuelta a los pagos de Alejandro Granados por el mismo acceso.

Cuando se vio el inmenso tendal de hinchas que se había arrojado a las calles, fortalecido por la decisión de decretar un inesperado feriado sobre el crepúsculo del mismo lunes, muchos supieron que el diagrama era imposible de concretar. Las huestes del Primer Mandatario continuaron con su convicción, y en la noche hicieron montar un escenario (tipo pasarela) en el ingreso de Balcarce 24, del lado de adentro de la reja que rodea el histórico edificio rosado.

El martes amaneció con pantallas y parlantes sobre la Plaza de Mayo. Cualquiera que pasaba por la zona daba por seguro que la “Scaloneta” estaría levantando el trofeo de oro de 18 quilates en ese lugar. Varias personas ya se habían convocado, a modo de vigilia en modo campamento, desde el día anterior, tanto alrededor de la Pirámide de Mayo como en la Plaza de la República.

Con más de cinco millones de personas en las calles del AMBA, y un micro sin techo -donde la escuadra mundialista se freía bajo un sol que superaba los 32 grados- quedaba claro que el operativo conjunto de las fuerzas federales, bonaerenses y de la Ciudad había fracasado.

En cinco horas, el ómnibus no había llegado a recorrer 20 kilómetros, cuando se decidió abortar la hoja de ruta y llevar al equipo a la escuela policial de cadetes de Villa Lugano para retornar a Ezeiza.

Alberto Fernández, que se encontraba en Olivos a la espera de que Tapia aceptara llevar a los campeones por aire a la Rosada, tuvo que dejar que uno de sus helicópteros fuera a sacar a los deportistas de la zona roja que se había armado en el cruce de la Gral Paz, donde dos personas se habían arrojado sobre el colectivo que los trasladaba.

El titular de la AFA se cruzó por celular con el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, a quien acusaba por haber impedido que la Selección llegara al Obelisco, donde ni siquiera se había armado un cordón -o un anillo- que garantizara la integridad física de los Campeones.

La novela, que también se desarrollaba por Twitter, siguió el miércoles con un Aníbal sacado que llamó “cachivache de pacotilla” a Chiqui Tapia, quien decidió responder pero sin palabras, simplemente evitando que ninguno de sus representados se rozara siquiera, con alguien vinculado a Alberto Fernández.

Un colega con mucha historia en Balcarce 50 le puso el toque de humor que hacía falta después de más de 24 horas de tensión y la posibilidad de que todo se fuera de madres: “Si estos muchachos hubiesen tenido que organizar el 17 de Octubre, Perón se hubiera muerto en la isla Martín García”. Comentario que produjo risas generales, mientras que la infantería de la Policía de la Ciudad evacuaba el Obelisco, pero no de gente descontrolada que se encontraba a su alrededor, sino de quienes insólitamente habían estado adentro y a más de 67 metros durante todos los “festejos”.

Como hicieron con Mauricio Macri en Qatar y con “Wado” de Pedro (Interior) en el aeropuerto, los chicos de Scaloni tampoco aceptaron la propuesta de Fernández y sus leales.

Así quedó cerrado el episodio en el que por primera vez, un grupo de atletas triunfadores en el deporte más popular del país, no fue recibido por la máxima autoridad del Poder Ejecutivo Nacional, y que tampoco celebrara la algarabía con el Pueblo desde la Casa de todos los argentinos. Los desmanes y desbordes en las arterias porteñas quedaron como telón de fondo en una jornada que podría haber terminado en tragedia.

En el corte semanal del miércoles, Fernández minimizó lo ocurrido al manifestar en un medio afín: “Yo puse la Casa Rosada a disposición de los jugadores, pero ellos eligieron otra cosa”, y agregó que además de no estar ofendido era “el presidente de las tres copas”, en referencia a las victorias en la Copa América, la Finalíssima contra Italia donde Argentina ganó 3-0, y el Campeonato del Mundo.

Ese día tuvo una sola actividad en agenda, visitar nuevamente la provincia de Formosa y entregar viviendas junto a Gildo Insfrán. Conocido el fallo de la Corte Suprema con respecto a los fondos coparticipables que de la CABA fueron direccionados a la Provincia de Buenos Aires en 2020 -en pleno conflicto con la policía bonaerense por reclamos salariales- el Mandatario aprovechó el acto central para señalar que era “un día aciago para el federalismo”.

El máximo tribunal dispuso que el Gobierno nacional pague 2,95% de la masa de esos tributos. Inmediatamente, Fernández convocó a los gobernadores peronistas en Casa Rosada con la finalidad de tomar una decisión consensuada.

El cónclave del jueves tuvo a 10 mandatarios provinciales de manera presencial y cuatro a través de videoconferencia. Hubo dos ausencias: la del cordobés, Juan Schiaretti, y la menos esperada, la de Omar Perotti de Santa Fe. El único político que consiguió materializar el deseo más preciado por los funcionarios oficialistas; la postal con el Capitán Messi y Ángel Di María en el momento en que arribaron a Rosario.

El documento conjunto que se firmó en la reunión se hizo esperar varias horas. En el mismo se refrendó que no se va a acatar el fallo, además de proceder a recusar a los integrantes del supremo tribunal. Fue tal la dilación a la hora de hacer público el texto, que entretanto, Fernández hizo un brindis virtual -ya que no hubo copas de nada y tampoco un mini catering como el año pasado- en el Patio de las Palmeras con los trabajadores del palacio gubernamental.

En ese contexto expresó: “Estos tres años fueron muy complicados, un poco por lo que heredamos, un poco por la pandemia, un poco por la guerra, pero la verdad es que fuimos superándonos, fuimos superando escollos, problemas, y poco a poco se va recuperando, más allá de los agoreros de siempre que parecen querer pintar otro país".

Asimismo expuso que "hemos podido dar pasos para que Argentina siga mejorando. La Argentina sigue creciendo. Hoy vimos que la desocupación volvió a bajar. Vemos que el trabajo registrado sigue creciendo”, y subrayó: “Ayer me decía Insfrán que Formosa tiene récord en la creación de empleo formal".

Algo que confirmó el INDEC, pero que tiene un dato negativo: esa tasa de desocupación del 7,1% bajó del 8,2% interanual debido a la generación de trabajo informal y de pésima calidad.

A la larga espera del escrito conjunto entre el presidente y los gobernadores, se sucedió una reunión inesperada con representantes de organismos de derechos humanos y referentes de la Tupac Amaru, organización que cumplió tres días de acampe en Plaza de Mayo exigiendo a Fernández que indulte a Milagro Sala, condenada a 13 años de prisión por “Defraudación al Estado” y Asociación Ilícita”, ahora con sentencia firma de la Corte jujeña, en la que el ala kirchnerista del FdT ve plena injerencia el gobernador radical, Gerardo Morales.

De esa entrevista -de más de dos horas en el Salón de las Mujeres- donde otra vez los periodistas acreditados fueron tratados como intrusos a los que se les impide ejercer el derecho a informar con agentes de Casa Militar, surgió la promesa del titular del Ejecutivo, de articular una estrategia legal para indultar a la dirigente social.

Absolución que el propio presidente ya adelantó que no va a firmar -porque según él- se lo impide la Constitución Nacional. Argumentación que desde la organización de Sala sostienen que es mentira.

Ya con el documento dirigido a “los supremos” hecho público, se supo que Cristina Kirchner volvía al ruedo con una presentación en los pagos de Jorge Ferraresi. El próximo martes 27 de diciembre, la jefa política de la coalición gobernante hablará en el sur de Buenos Aires. La excusa será la inauguración del Polideportivo Maradona de Avellaneda.

Esta reaparición de la Vicepresidenta volvió a mover el avispero en Balcarce 50, donde cada vez que CFK sale a discursear se establece un clima de sosiego. Para colmo ese jueves, la portavoz Cerruti acusó -mediante un tuit- un cuadro de salud, que por prescripción médica le impedía acompañar al presidente en todas esas numerosas actividades a las que pasamos revista.

Los rumores de pasillo especulaban con que existe cierto desánimo en la vocera. Ganas de dejar la gestión y volver al seno cristinista en el marco de las agotadoras internas palaciegas, pero también surgió el runrún de un posible pedido de renuncia que fue taxativamente negado por su equipo. El tercer susurro daba cuentas de un enojo de la funcionaria con el propio Alberto. Lo cierto es que la semana que viene se develará el misterio, si es que Cerruti vuelve con su clásica conferencia de los jueves, en este caso, la última del año.

Con este panorama, el viernes de asueto -que no acató la Ciudad Autónoma de Buenos Aires- encontró a una Casa de Gobierno vacía y con datos económicos preocupantes. El dólar blue trepó a los 340 pesos, diez menos que cuando tuvo que dejar el cargo de ministra de Hacienda que hoy ocupa Sergio Massa, la actual presidenta del Banco Nación, Silvina Batakis.

El tigrense no se definió públicamente con respecto a la decisión de no reconocer el fallo de la Suprema Corte y sigue inmerso en su propósito de negociar los inevitables aumentos que llegan bajo el nombre de “Precios Justos”.

Un dirigente cercano al despacho del presidente y su vice (de los que cada vez quedan menos) explicó a PolíticaYMedios: “La función de Sergio es pasar el verano, el otoño y el invierno. Hasta que lleguen las elecciones. Para que todo no se fuera por la borda tuvimos que pasar de un ministro económico a otro político, con espaldas”, y reflexionó en el más absoluto off: “Pero que no garantiza que el ruido judicial y de confrontación permanente, le permitan llevar el barco a buen puerto”.

Esas dudas las tienen todos, pero a quien más preocupan es a la senadora Kirchner, que debe volver a escena, condenada y todo, para conducir hasta las PASO el dispositivo electoral que creó en 2019 para vencer al macrismo, pero con el que no consiguió los resultados de gestión esperados. Para ella y su entorno, por culpa de Fernández.

La ex mandataria sabe que es la principal electora del peronismo, pero también sabe que el tiempo es dinero y los diez meses de gestión que quedan apremian. Bajo ese criterio, CFK, también tiene en cuenta, a diferencia de muchos de sus compañeros, que es probable que lo peor todavía no haya pasado.

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