El presupuesto abrió otra grieta en Juntos por el Cambio - Política y Medios
14-06-2024 - Edición Nº5978

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

El presupuesto abrió otra grieta en Juntos por el Cambio

Juntos por el Cambio no tiene conducción en la Cámara de Diputados, no hay reuniones de mesa chica, como había hasta diciembre, y tomar una decisión conjunta es imposible.

Por: J.Nye

 

En diciembre de 2021 Juntos por el Cambio había acordado votar en contra del presupuesto en Diputados, pidió la palabra el entonces jefe de la coalición cívica Juan López, contó que aceptaba la posición de sus pares, pero no coincidía. “Podríamos habernos abstenido y bajar artículos en la votación en particular”, se lamentó.

Con ese antecedente, no pocos creyeron que la coalición cívica iba a votar el presupuesto este año sin esperar indicaciones de sus socios, pero ocurrió lo contrario: Elisa Carrió anunció por televisión que pediría su vuelta comisión, cuando aún se estaba tratando. “Las pautas macroeconómicas no están claras”, argumentó, para sorpresa de sus socios radicales y macristas.

Ambos querían aprobar o al menos dejar pasar el presupuesto. En la UCR hay gobernantes que no pueden pisar una oficina nacional para pedir algo, entre ellos el jujeño y presidente del partido Gerardo Morales. “A mi no me gusta lo que hicieron”, confesó hace un año.

Pero en el PRO, el presupuesto no cayó tan mal: “Es el primer ajuste del kirchnerismo”, celebró en la reunión de comisión Luciano Laspina, aliado de Patricia Bullrich y Mauricio Macri. Se supone que son duros.

Evolución radical, el bloque identificado con Martín Lousteau, anticipó su respaldo a la ley de leyes. Empujado por el diputado Emiliano Yacobitti, quien ni bien el presupuesto llegó a la Cámara de Diputados anunció que con sus pares votarían a favor en general.

No sólo eso: el también vicerrector de la UBA negoció aportes a esa casa de estudios y consiguió que incluyeran una deducción de Ganancias por gastos educativos. Sólo puede salir si se vota la ley. No debería oponerse.

Un dato del clima de la época fue que JxC no elaboró un dictamen de rechazo.  Pero cuando apareció el artículo para gravar con Ganancias a los jueces y empleados del poder judicial, el clima cambió. Carrió pasó al frente y pidió votar en contra y los halcones del PRO empezaron a resurgir. “Cambiaron 30 artículos. No podemos votar”, plantearon varios en los grupos de chat.

La presión de la justicia se hizo sentir. No sólo quieren que no se vote el artículo que los obliga a pagar impuestos, sino clausurar la sesión. El bloque de Córdoba lo anunció. “¿Quieren presupuesto o no?”, desafió el jefe de esa bancada Carlos Gutiérrez.

Y los teléfonos de JxC se apagaron hasta este lunes, cuando cada bloque se reunirá por separado para ver cómo seguir. Antes, los jefes recibirán citaciones de los jueces de la Corte para que no les toquen el bolsillo.

La foto de la disputa por el presupuesto es ni más ni menos que la de la interna de Juntos por el Cambio, convertido en una asociación horizontal de pequeños grupos sin liderazgos ni coordinación.

Evolución radical, con Yacobitti a la cabeza, rompieron el bloque UCR en diciembre y bloquearon la continuidad de Mario Negri al frente del interbloque. La experiencia y el oficio del cordobés era clave para mantener la unidad en la diversidad.

En el PRO Cristian Ritondo pujó por retener la jefatura de bloque y lo logró, después de una disputa entre grupos de whatsapp. Patricia Bullrich quería el cargo para Gerardo Milman, pero no llegó y se debió conformar con tenerlo de vicejefe.

Así las cosas, Juntos por el Cambio no tiene conducción en la Cámara de Diputados, no hay reuniones de mesa chica, como había hasta diciembre, y tomar una decisión conjunta es imposible.

Confían en que si alguno de ellos llega a la presidencia se ordenarán, pero el problema es que las diferencias no son personales: piensan y actúan diferente. Los une el espanto, una agenda de coordinación interna que cada vez tiene menos actividades. ¿Para cuándo una reunión de la mesa de conducción?

Con el presupuesto deberán hablar tarde o temprano. Tal vez el mismo día de la sesión, como ocurrió cuando se debatió un repudio al intento de magnicidio de Cristina Kirchner: hasta la mañana de ese sábado no se sabía qué iban a votar y los líderes llamaban para operar.

Tampoco fue fácil la votación de la ley para acordar con el FMI, pero Morales se impuso y respaldaron. Sólo algunos halcones se fueron del recinto. Con el presupuesto la historia puede terminar igual. O peor, porque nadie sabe bien qué gana rebelándose y, dato no menor, siendo escudo de magistrados para que ganen hasta 1 millón de pesos mensuales. Armar un frente electoral en estas condiciones no será sencillo. Y hacerlo funcionar, mucho menos. 

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