La campaña gruesa arranca con una inversión del agro prevista en US$25.600 millones  - Política y Medios
27/11/2022 - Edición Nº5413

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La campaña gruesa arranca con una inversión del agro prevista en US$25.600 millones 

Pese a la sequía, el alza de los insumos y la carga impositiva, o tal vez por todo esto, los productores encaran los cultivos de verano con una apuesta fuerte. El éxito del Programa de Incremento Exportador y la demorada ley de Desarrollo Agroindustrial. 

Por Patricio Ballesteros Ledesma 

 

El aporte que realizará el sector agroindustrial a la economía argentina en 2023 sumará 127,7 millones de toneladas producidas sobre 34,55 millones de hectáreas sembradas, de las que se prevé un consumo doméstico de 75,8 millones de toneladas, según proyecciones de la Bolsa de Cereales. 

Sobre esa base, el producto bruto agrícola ascendería a US$50.655 millones (-11,8% que en 2022), las exportaciones de granos y subproductos sumarían US$40.932 millones y se lograría una recaudación fiscal de US$17.515 millones. 

La performance productiva será apenas un 1,6% menor a la pasada sobre una superficie casi igual (-0,1%), en parte por el estrés hídrico que todavía afecta a las principales zonas de cultivo, mientras que las ventas externas y la recaudación caerían alrededor del 9% en relación a la campaña 2021/22, por menores cantidades y precios. 

“La contribución de las principales cadenas agrícolas será algo menor en 2023 debido en parte al impacto de la sequía, si bien la única variable con crecimiento real será la inversión de los productores, prevista en US$ 25.600 millones”, aclaró el economista jefe de la entidad porteña, Agustín Tejeda Rodríguez, en el lanzamiento de la campaña gruesa 2022/23. 

 

Este año, un nuevo récord exportador 

El secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca nacional, Juan José Bahillo, en el discurso de apertura se quedó corto cuando estimó en US$20.000 millones la inversión encarada por los productores.  

Sin embargo, destacó la decisión de los productores de apostar a la producción en un contexto difícil y complejo, en donde destacan la sequía y la situación mundial de conflicto bélico. 

“Los productores van a enterrar entre semillas, fertilizantes, agroquímicos, laboreo, arrendamientos y gastos de cosecha y comercialización una suma importante que no siempre es valorada", recordó el funcionario. 

Por su lado, Tejeda Rodríguez anunció que “en este año la liquidación de divisas del sector agroexportador podría llegar a un nuevo récord” y “que los números provisorios de los primeros nueve meses son de US$31.697 millones”.  

Sobre ese monto aclaró que “el Programa de Incremento Exportador (PIE) representó liquidaciones en septiembre de aproximadamente US$6.000 millones, de los que se estima que en parte corresponden a adelantos de los próximos meses". 

José Martins, presidente de la Bolsa de Cereales, abrió el libro de quejas y aseguró que “debido a una macroeconomía inestable, una política con una alta presión tributaria y un escenario cambiante en las reglas de juego, en nuestro país no hemos sido capaces de convencernos de tomar posicionamiento para abastecer la demanda de alimentos que hoy tiene el mundo”. 

 

El resultado del dólar soja 

Para que no queden dudas de su postura, agregó: “El sector no necesita subsidios ni prebendas, sino reglas claras y previsibles, sostenibles en el tiempo, y una reducción gradual de la carga impositiva”.  

Lo cierto es que cuando el ministro Sergio Massa les ofreció liquidar casi sin retenciones por un mes para acumular divisas, con un dólar especial a $200, aparecieron las ventas de soja para exportar en avalancha días tras día.  

El PIE fue en realidad una gran mano para muchos productores pero tuvo un alto costo fiscal, alrededor de $300.000 millones, y sí operó como un subsidio porque se dejaron de cobrar los derechos de exportación del 33% a esos millones de toneladas de granos.  

Los que habían vendido la soja en agosto, de apuro o para cumplir contratos pendientes, se quedaron sin ese jugoso beneficio. Los que tenían existencias en silos y bolsas, incluso liquidaron hasta ventas futuras para aprovechar esta ventana del tipo de cambio preferencial. 

Hasta la economista del Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales, Jimena Vicentín Masaro resaltó este punto: “Con el Programa de Incremento Exportador hubo un aumento de operaciones con soja de 242% de un mes para otro”. 

El ministro de Economía destacó esta semana el programa y agradeció al campo el acompañamiento. “Hasta acá ha sido un éxito muy importante tanto para la movilización económica de nuestra producción, como también para la contribución a las reservas argentinas y la agenda de seguridad global alimentaria”, publicó en su cuenta de Twitter Massa. 

 

Exportar con valor agregado y generar trabajo 

Entonces, ahora se largó la siembra de los cultivos de verano, con el capital puesto en el campo, la expectativa de no caer en la producción más que lo estimado y siempre atentos a las condiciones climáticas durante el proceso. 

Martín López, analista del departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa, señaló que el mayor retroceso en la campaña 2022/23 se daría en la superficie y producción de trigo, que alcanzaría 6,1 millones de hectáreas y 17,5 millones de toneladas, respectivamente.  

Asimismo, expresó que disminuirían el área sembrada de maíz y sorgo, en donde se observaría una mayor participación de siembras tardías. En cambio, el área sembrada con soja se incrementaría un 2,5% alcanzando 16,7 millones de hectáreas y se cosecharían 48 millones de toneladas de la oleaginosa, volumen cercano a las 50 millones de toneladas estimadas para maíz, que se mantendría como el principal cultivo.  

Por último, destacó que el área destinada al girasol registraría un aumento de 17,6%, que totalizaría una producción de 3,9 millones de toneladas (+14,7% interanual). 

Los especialistas pronostican que, tras los dos ciclos consecutivos de “La Niña” con sequías, el sistema evolucionará hacia “neutral” desde enero próximo, pero el buen tiempo recién llegará en la campaña 2023/24. 

 

Esperan la ley de fomento sectorial 

El asunto será cómo se comporta el sector a cosecha el año próximo, cuando se evalúen los rindes y los aumentos de costos, empiecen las ventas y llegue la hora de liquidar sin el incentivo que venció este mes.  

Mientras tanto, y como señalan desde la entidad que forma parte del Consejo Agroindustrial Argentino, esperan que se trate la ley de Fomento al Desarrollo Agroindustrial. “Vaya paradoja, oficialismo y oposición están de acuerdo, pero la ley sigue sin ver la luz”, señaló Martins. 

El proyecto debatido en agosto en Diputados busca una mayor industrialización en la actividad agropecuaria para exportar con más valor agregado, a través de la incorporación de inversiones y mayor tecnología, como semillas, fertilizantes y genética.  

El objetivo de la iniciativa es alcanzar exportaciones por US$100.000 millones en 2030, con mayor participación de las economías regionales y la generación de 700.000 nuevos puestos de trabajo. 

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