Casa de Gobierno atravesada por el intento de magnicidio a CFK - Política y Medios
27/01/2023 - Edición Nº5474

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

Casa de Gobierno atravesada por el intento de magnicidio a CFK

La pregunta que retumba en las galerías y despachos del palacio rosado es cómo hará la coalición gobernante para sostener este nuevo embate, que a la vez le exige más unidad que nunca y mensajes de pacificación

Por: Juan Pablo Peralta - DESDE CASA ROSADA

 

Parecía una semana marcada por el encolumnamiento del peronismo -y otras organizaciones políticas y sociales- detrás de la figura de Cristina Kirchner, ante el pedido de condena del fiscal federal Diego Luciani por la causa “Vialidad”. Las tribulaciones en la Economía fueron, en cierta medida, eclipsadas por las disputas jurisdiccionales con respecto a la seguridad en torno al domicilio de la Vicepresidenta en el barrio de Recoleta, donde los vallados de la policía porteña fueron retirados luego de los enfrentamientos con la militancia kirchnerista que se apostó de manera permanente en el lugar.

Hasta ahí, nada nuevo bajo los nubarrones de la crisis que atraviesa la Argentina. Sin embargo, todo cambió cuando el jueves a la noche el ciudadano de origen brasileño, Fernando Andrés Sebag Montiel, logró llegar hasta la Vicepresidenta -en la vereda de su casa- para gatillarle en la cabeza con una pistola Bersa 380. Un disparo que no fue, y una situación de conmoción que promete un clima de enrarecimiento, que sin dudas, se va a extender por varias semanas.

El hecho de público conocimiento, dejó detalles vinculados a la detención del agresor, sus datos, y un allanamiento en la zona de Villa del Parque, donde horas después se encontraron cien balas, según fuentes oficiales. Cerca de la medianoche el presidente Fernández leyó un mensaje en cadena nacional en el que manifestó que “la vicepresidenta permanece con vida porque, por razones que se intentan esclarecer, el arma con cinco balas no se disparó, pese a haber sido gatillada”, y se dirigió a los diferentes espacios políticos, judiciales y mediáticos de la sociedad argentina para expresar que “en una sociedad democrática los discursos que promueven el odio no pueden tener lugar porque engendran violencia y no hay ninguna posibilidad de que la violencia conviva con la democracia”.

El mandatario anunció que decretaba un feriado nacional este viernes 2 de septiembre “para que, en paz y armonía, el pueblo argentino pueda expresarse en defensa de la vida, de la democracia y en solidaridad con nuestra vicepresidenta”. Después de intensas muestras de solidaridad de dirigentes del Frente de Todos, opositores, y todo tipo de organizaciones e instituciones, Juan Manzur convocó a una reunión de Gabinete para las 8:30 hs.

La mañana del viernes encontró a la Casa Rosada vallada y bajo un fuerte operativo de la Policía Federal (en el exterior) a la espera de la movilización convocada por diversos sectores a las 12 del mediodía. En el interior, otro fuerte dispositivo -encabezado por Casa Militar y el cuerpo de Granaderos- recorría con armas largas las galerías y se apostaban en el ingreso de Balcarce 24. Los funcionarios que fueron llegando al cónclave se manejaron con total hermetismo hacia la prensa acreditada. Eso sí, algunos salieron por emisoras radiales cercanas al Gobierno reprobando el ataque y sin dar demasiadas precisiones al respecto.

El jefe de Estado arribó en helicóptero desde Olivos a las 9 hs, y recién ahí dio comienzo el encuentro que tuvo la presencia de casi todos los ministros, salvo el de Hábitat y Desarrollo Comunitario (Jorge Ferraresi), quien no suele hacerse presente en estas reuniones, y en este caso justificó su ausencia con la organización de la marcha desde su partido de Avellaneda hacia la Plaza de Mayo. Otro que faltó a la cita fue Eduardo “Wado” de Pedro (Interior), quien se encontraba junto a Cristina Kirchner en su casa, donde además, la jefa política del FdT recibió el llamado solidario del Papa Francisco.

Más tarde se sumaron Germán Martínez (titular del bloque oficialista) y la presidenta de la Cámara baja, Cecilia Moreau. Con su presencia se decidió convocar a los diputados para participar este sábado de una Sesión Especial con el fin de promover un Proyecto de resolución en el que se propone “expresar la más enérgica condena y repudio al intento de magnicidio cometido contra la actual Sra. Vicepresidenta y dos veces Presidenta de la Nación Argentina, Cristina Fernández de Kirchner”.  

En ese mismo momento CFK recibió en su vivienda a la jueza federal que atiende en el caso, María Eugenia Capuchetti. Quien antes inspeccionó la zona donde se produjo el incidente y tomó declaración a varios testigos, estipulando que la carátula es de Tentativa de Homicidio Calificado. En ese contexto, una de las principales críticas a la gestión del Presidente y Sergio Massa, la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, hizo circular un mensaje en el que señaló que “con el derecho que me dan los 45 años de lucha ininterrumpida luchando por defender a la gente que amo, por inepto y descuidado, exijo la renuncia de Aníbal Fernández”.

El funcionario escapó a los periodistas y sólo dijo que había hablado con la jueza Capuchetti. Desde La Cámpora y otros sectores kirchneristas exigen que las responsabilidades recaigan en quienes estuvieron a cargo del cuidado de Cristina, en este caso la Policía Federal a cargo de Aníbal. Fuerza que se hizo cargo del operativo de control luego de la polémica con el cuerpo policial que dirige la administración de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Disputa que llevó a la propia ex mandataria a decir que “deberíamos replantearnos también el funcionamiento jurisdiccional de cómo se debe ejercer la jurisdicción”, subrayando que “una policía política se ha apoderado de la seguridad de las calles” porteñas.

Con la Plaza repleta y un gran escenario montado a metros de Casa Rosada, Fernández llegó antes de las 14 hs al domicilio de Cristina y estuvo reunido con ella unos 40 minutos. No trascendió nada de esa charla. Entretanto, la vocería presidencial comunicó que el gabinete participaría de la “movilización ciudadana en Plaza de Mayo, e invita a todos los argentinos y argentinas a expresarse con banderas argentinas, en defensa de la democracia y en solidaridad con la Vicepresidenta”. El texto adelantaba que el jefe de Estado “convocaba para las 16 hs en la Casa Rosada a representantes de los sectores sindicales, sociales, empresariales, de derechos humanos y diferentes credos para construir un amplio consenso contra los discursos del odio y la violencia”.

Pese a la sucesión de acontecimientos que ahora están en manos de la investigación que lleva adelante la Justicia, la denominada “grieta” retoma su curva ascendente. Hay quienes suponen que todo forma parte de una suerte de conspiración para garantizar la impunidad de quien está acusada de ser la jefa de una asociación ilícita, algo que, hasta el propio opositor, Miguel Ángel Pichetto, cuestionó. El mensaje pacificador que parecieron asumir las partes en un principio se fue diluyendo con el transcurrir de las horas.

La pregunta que retumba en las galerías y despachos del palacio rosado es cómo hará la coalición gobernante para sostener este nuevo embate, que a la vez le exige más unidad que nunca y mensajes de pacificación. Hasta que sucediera el intento de asesinato contra CFK, la distancia entre ella y Fernández se había vuelto a imponer debido a la seguidilla de situaciones (post requerimiento de prisión de la fiscalía) que reprodujeron y potenciaron las suspicacias, zozobras y desconfianzas. El tablero tambalea delante de una oposición que también ha quedado descolocada en el marco de una anomalía insospechada.

Las jornadas que vengan marcarán el ritmo de un país que tiene un desafío primordial: debatir políticas y no personas. “No puede ser que lo único que nos una sea el fútbol”, apuntó un retirado dirigente del PJ que fue a la manifestación convocada en el centro de la CABA. 

Es probable que no pase mucho tiempo para que los problemas económicos retomen la agenda, y que la proximidad del año electoral deje este acontecimiento como un acto más de la historia. La Argentina no puede darse el gusto de continuar en este lodazal, y mucho menos frente a una sociedad que se siente desilusionada con su clase política, la misma que no puede dejar de fomentar el odio y hacer campaña en base a fomentar, únicamente, las diferencias.  

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