Con una inflación acumulada del 36%, la puja distributiva impone acciones inmediatas  - Política y Medios
15/08/2022 - Edición Nº5309

ACTUALIDAD

Con una inflación acumulada del 36%, la puja distributiva impone acciones inmediatas 

Mientras el Gobierno no logra frenar la escalada de precios y se suceden aumentos de tarifas, una gran parte de la población pierde poder adquisitivo y no logra llegar a fin de mes. La desigualdad en los ingresos se agudiza y el conflicto gana las calles, pero las medidas para ayudar a los sectores más desprotegidos no aparecen. 

Por: Patricio Ballesteros Ledesma 

 

La brecha de ingresos per cápita familiar marcó en el primer trimestre del año, último dato disponible de la estadística oficial, una mediana de 15 veces entre el primer y el último decil de la pirámide. Para igual período, el coeficiente de Gini alcanzó el 0,43, con los valores 0 y 1 como igualdad y desigualdad absoluta, respectivamente. 

En la evolución, ambos indicadores vienen empeorando. El decil más bajo de la pirámide de ingresos por familia en los 31 aglomerados urbanos sólo obtuvo el 3% del total en el período, mientras que el más alto acaparó el 23,6%, con un piso de $250.000 por mes y sin techo en el monto.  

Son cerca de 500.000 familias, sobre un universo total de 5 millones y, aunque la mayoría pertenece a la clase media y media alta por su poder adquisitivo, un grupo reducido está compuesto por fortunas tradicionales, empresarios poderosos y nuevos millonarios. 

El aporte extraordinario a las grandes fortunas puso el foco en esa porción de la sociedad, con el objetivo de avanzar hacia una distribución de la riqueza más equitativa, así como ahora se buscan eliminar los subsidios en las tarifas de los servicios de electricidad y gas que los beneficiaron injustamente durante años. 

Más allá de los detractores sobre su intervención y control, está claro que la función del Estado no debe ser igualar a todos los ciudadanos sino discriminar entre quienes realmente necesitan una ayuda y los que no. En este caso, como en otros, la palabra clave es equidad no igualdad. 

Millones con ingresos que apenas cubren los alimentos 

Pensando en los jubilados y pensionados de la mínima, los trabajadores informales o precarizados, los monotributistas de categorías bajas y los sectores de ingresos medios y bajos en general es necesario modificar la matriz distributiva en forma rápida y drástica. La creciente desesperación de millones de personas no da lugar a diletantes y cándidos, que esperan calmar a los mercados y la benevolencia de los especuladores.  

En la evolución de la distribución del ingreso medida por el INDEC, los resultados del primer trimestre de 2022 correspondientes a los 31 aglomerados urbanos registraron que la suma total de ingresos para el total de la población de referencia fue de $1.152.567 millones, lo que significó un incremento de 58,2% en relación con igual trimestre de 2021.  

El ingreso promedio per cápita del total de la población, de acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares, que corresponde a 29.072.997 personas, alcanzó a $39.644, mientras que la mediana fue de $29.500, un dato más preciso ya que indica el monto que más se repite y no la media entre las puntas. 

Como los datos del segundo trimestre serán presentados el mes próximo es difícil usar los últimos disponibles para confrontarlos con otros más actualizados, sin embargo se pueden trazar relaciones con la evolución de las canastas básica alimentaria y total del GBA para arribar a algunas conclusiones preliminares. 

El IPC y las canastas treparon un 4,6% en junio 

La valorización de junio último de la CBA y la CBT arrojó $15.057 y $33.727 en cada caso, que establece la línea de indigencia y pobreza para un adulto, con un incremento mensual del 4,6% en ambos valores e interanual del 63,7% y 56,7%, respectivamente. 

Estas variaciones en los porcentajes y montos reciben el impacto directo de la inflación, que para junio marcó un nivel general de 5,3% de incremento en los precios al consumidor en todo el país, también según los datos del INDEC. Así, el acumulado en el primer semestre llega al 36,2% y la variación interanual trepa al 64%. 

De la docena de divisiones del IPC, siempre se mira con más atención a la de Alimentos y Bebidas no alcohólicas, que es la que más afecta a los sectores de menores ingresos porque esos son los consumos a los que dirigen la mayor parte de sus gastos mensuales.  

El 4,6% de aumento en junio en ese rubro fue menor a los meses anteriores pero aún resulta muy alto para los menguantes ingresos de millones de argentinos y, además, es la suba con mayor incidencia en todas las regiones del país. 

Las empresas están 10 puntos arriba que los asalariados 

Desde todas las jerarquías del Gobierno nacional se hace hincapié en que el país está creciendo, que la actividad económica se expande mes tras mes, pero desde una concepción nacional y popular de la gestión resultan poco relevantes estos argumentos si no están acompañados con una mejor distribución de los ingresos. 

Como la EPH no discrimina cuál es la ocupación de los situados en el decil más rico, para medir la distribución de la riqueza resulta más apropiada la Cuenta Generación de Ingresos e Insumo de mano de obra (CGII), porque muestra que es el empresariado el que se apropia de una parte cada vez mayor del valor agregado de la economía, mediante sus ganancias o excedente de explotación bruto, en desmedro de la participación de los trabajadores, a través de los sueldos, salarios y cargas patronales. 

El último informe de la CGII que mide el primer trimestre del año arroja la diferencia con la EPH y cuál fue la participación relativa de cada sector en el VAB: sin considerar al sector público, 38,2% para la remuneración al trabajo asalariado, 17,1% para el ingreso bruto mixto y 47,8% para el excedente de explotación bruto. 

A un país con 47 millones de habitantes; de que le sirve crecer, exportar y sumar más puestos de trabajo, si en lugar de bajar sus niveles de pobreza e indigencia, y con un nivel de inflación fuera de control, cada vez tiene más personas con peor calidad de vida y problemas para alimentarse. 

Desde hace varios días hay manifestaciones de organizaciones populares en la calle, y hasta la CGT convoca ahora a una gran movilización para mediados del mes próximo, lo que indica no sólo un alto nivel de desesperación sino una llamada de atención para la gestión de gobierno.  

El conflicto social se agudiza y el Gobierno pide calma 

Dirigentes sociales de diverso origen, incluso de agrupaciones aliadas del Frente de Todos y varios legisladores oficialistas, plantean que ya sea un ingreso básico universal o un complemento en forma de bono se hace necesario ya para apuntalar a una parte de la población que no puede seguir esperando. 

Desde el Gobierno nacional siguen esquivando esa alternativa y, mientras continúan denunciando a los especuladores y sacando a la luz operaciones fraudulentas de comercio exterior y evasiones varias, difieren nuevas medidas orientadas a acompañar a los sectores populares. 

Este viernes, durante un acto en la Casa Rosada, el Presidente Alberto Fernández dijo: “Yo quiero transmitirle a cada argentino y argentina que se quede tranquilo, que estamos trabajando. Vamos a hacer todo lo posible para que esta vez la puja distributiva se vuelque en los que trabajan y en los más necesitados”. 

La tranquilidad que pide el primer mandatario, que ya cursa su tercer año al frente del Ejecutivo, es un privilegio para los que están ganando con el crecimiento, pueden aprovechar sus oportunidades y tienen sus necesidades básicas satisfechas.  

Los que aún como asalariados caen bajo la línea de pobreza y, más aún, los que con magros ingresos no pueden comer todos los días no tienen paz. Embargados por la incertidumbre y el desasosiego, y crispados por una realidad que los margina, buscan soluciones urgentes para que la tranquilidad vuelva a sus vidas. 

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