Las canastas básicas alimentaria y total subieron en abril y elevan la pobreza e indigencia - Política y Medios
25/06/2022 - Edición Nº5258

ANÁLISIS

Las canastas básicas alimentaria y total subieron en abril y elevan la pobreza e indigencia

Con el alza de precios sucesiva, ambos indicadores acumulan incrementos del 29% y 25% en lo que va del año. En la primera quincena de mayo las remarcaciones continúan. ¿Qué medidas evalúa el Gobierno para estabilizar la micro?

Por: Patricio Ballesteros Ledesma
 

Mientras varios números de la macroeconomía se están volviendo positivos (actividad, recaudación, exportaciones, empleo, desempleo); en la micro no se observa un impacto real y concreto en el mismo sentido.

Al contrario, y más allá de las paritarias de empate de una parte de los asalariados, la suba en asignaciones y los bonos puntuales de ayuda de la ANSES, el nivel general de ingresos de los trabajadores registrados y cuentapropistas sigue en caída mes tras mes.

Algunos sostienen que hay que crecer para distribuir, la falsa teoría del derrame, que incluso en el Gobierno tiene algunos adeptos, pero la mayoría, tomando en cuenta la importancia del consumo interno como verdadero motor de la economía, invierte esa idea y sostiene que es necesario distribuir para crecer.

Es cierto que es el sector privado el que invierte, produce y crea riqueza, pero no está solo en esa iniciativa, el aporte de la fuerza laboral, e incluso las ayudas desde el Estado, contribuyen a su formación. 

Pero en los últimos años, y en 2021 en particular, la distribución del resultado ha aumentado mucho más a favor del capital (+4), mientras que el trabajo ha perdido participación sucesivamente (-5). No hace tanto, en 2016 llegó al 52% la porción de la torta que quedó en manos de los trabajadores, mientras que hoy apenas roza el 43% y sigue en baja.

A la par de una grieta política e ideológica, entre apertura y protección de la economía, políticas liberales y distributivas, aquella brecha también se fue ensanchando, desde el pleno empleo y los derechos laborales a la precarización y los asalariados bajo la línea de pobreza.

[Los desequilibrios que provoca la remarcación]

En la puja de precios y salarios, cada mes estos últimos van detrás del alza de los primeros. Ni que hablar de los ingresos de los empleados informales, monotributistas, jubilados y subocupados que, a su vez, son los que más gastan en alimentos.

Los tres pilares que mueven a los demás precios, como lo son las tarifas, el tipo de cambio y los salarios, no están yendo hacia un equilibro positivo. Nuevamente, ya no sólo tienen problemas los más precarizados: sectores medios pierden poder adquisitivo y pasan a ser pobres por sus menguantes ingresos.

En un juego de pinzas, y con la inflación descontrolada desde hace varios meses, el Gobierno busca nuevas herramientas para recomponer el nivel de ingresos de la población, ya que la llamada guerra contra los incrementos de precios no está dando los resultados esperados.

Los proveedores oligopólicos de materias primas y alimentos, que en algunos rubros tienen una participación de mercado superior al 80%, no están cumpliendo en tiempo y forma con los acuerdos de precios y continúan ajustando hacia arriba.

Por efectos de la guerra en Ucrania, por inflación importada y para aprovechar el shock de precios global, por aumentos de costos, tarifas y combustibles, para cumplir con la apertura de paritarias, y hasta por las dudas los retoques en las listas que entregan a los comercios mayoristas y minoristas se actualizan cada semana.

En +Precios Cuidados y Súper Cerca hay faltantes, aumentos de precios más allá de lo acordado, poca eficacia en los controles y justificaciones diversas de las empresas convocadas a explicar el desabastecimiento de sus productos.

[Refuerzo de ingresos para pasar un bimestre]

La vulnerabilidad no es de hoy, pero el dato de inflación de abril provocó un anuncio de ayuda urgente y la web de la ANSES empezó a recibir los pedidos. 

Cerca de 7,5 millones de trabajadores informales, monotributistas A y B y empleadas domésticas se anotaron para recibir el bono de refuerzo de ingresos por $18.000, propuesto desde el Poder Ejecutivo y que se empieza a cobrar el 19 de mayo. Alrededor de 4,6 millones de solicitudes adicionales fueron rechazadas por no corresponder. 

Pero se llega a 13,6 millones si se suma a los jubilados con haberes mínimos, que ya cobraron a principios de mes $12.000, sin necesidad de inscribirse, que se suman a los $6.000 otorgados en abril. Sobre junio no hay información oficial, pero a este ritmo es de esperar que surja algún tipo de ayuda adicional.

A diferencia del salario mínimo universal, que propone en un proyecto de ley un grupo de legisladores del Frente de Todos, y al igual que los IFE en la pandemia, el bono es una ayuda única y coyuntural ante la vertiginosa caída del poder adquisitivo.

Según informó esta semana el INDEC, en abril subió la canasta básica alimentaria y la canasta básica total en el GBA: ambas mediciones establecen el monto mínimo necesario para que una familia no sea indigente o pobre. 

El informe ejecutivo de la entidad oficial informa que la CBA aumentó en ese mes un 6,7%, lo que establece en $13.763 el monto necesario para que un adulto para saltar de la línea de indigencia. La variación interanual de este indicador con relación a igual mes del año pasado trepó al 59,4%.

De igual modo, la CBT para un adulto subió en abril un 6,2%, que en monto para no caer en la pobreza implica ingresos por $30.829. La suba interanual con respecto al mismo mes del año anterior llega al 51,3%.

Si se observan ambas canastas correspondientes a un hogar de 4 integrantes, compuesto por un varón y una mujer de menos de 35 años y dos hijos de menos de 8, la CBA suma $42.527 y la CBT $95.260, según la Dirección de Índices de Precios de Consumo del organismo estadístico.

[Más pobres, más indigentes y una proyección al alza]

Si el mes pasado se habló de un cambio de tendencia y una baja en el número de pobres e indigentes en el país, estos datos y la proyección hacia mayo indican que ahora hay población, incluso de trabajadores formales registrados, que vuelve a esas listas.

De acuerdo al relevamiento de precios que realiza cada quince días Consumidores Libres, en la primera quincena de mayo una canasta de 21 productos de la llamada canasta básica de alimentos en supermercados y comercios de barrio de CABA aumentó un 2,38%. Según sus datos, en el año se acumula un alza de 25,34%. 

Esto demuestra que, además de ajustar los precios al trasladar la inflación global, las grandes alimenticias locales, y también en otros rubros de consumo masivo, están sumando margen y haciendo cobertura. En Economía estiman un baja del IPC de mayo; la realidad demuestra que con suerte será igual, al menos en alimentos.

En este contexto, el reciente adelantamiento de los aumentos del salario mínimo, vital y móvil, que propuso el senador Máximo Kirchner y el Ejecutivo rápidamente anunció, resultan incluso insuficientes para la inercia inflacionaria y el nivel ascendente que están mostrando el IPC y las consecuentes canastas de pobreza e indigencia.

Desde el 1 de abril el SMVyM subió a $38.940 y recién en julio llegará a $42.240, lo que significa que este salario hoy no alcanza a cubrir la canasta básica alimentaria y en ese mes recién tendrá un valor similar al valor actual de la CBA. 

[Despejar internas y focalizarse en la gestión]

Por eso, este martes 17 se reunieron el Ministro de Economía Martín Guzmán y el Secretario de Comercio Interior Guillermo Feletti, para mostrar unidad entre supuestos sectores enfrentados dentro del área, y luego de que la semana pasada se conociera el índice de inflación de abril (6%), apenas 0,7% inferior al anterior.

Ambos funcionarios tuvieron el encuentro por pedido del propio Presidente, para planificar nuevas estrategias para frenar las expectativas que están elevando los precios y, además, para aunar criterios antes de la reunión conjunta que tendrán esta semana con los CEO y ejecutivos de las principales multinacionales del país. 

Es sabido que Economía tiene que ver la forma de aumentar los ingresos públicos, más allá de que la recaudación volvió a subir el mes pasado un 6%, un 64% en forma interanual, y sumó $1,34 billones a las arcas públicas. 

Sin bajar el gasto ni recurrir a la emisión, elevar retenciones está en la mira, aunque Guzmán lo desmiente en forma categórica. Incluso, ante el récord del precio internacional del trigo (US$432,6/ton) y el fuerte aumento en el mercado interno ($44.900), en lugar de subir los derechos de exportación, se decidió armar un fideicomiso para subsidiar a las empresas molineras y regular el valor local.

Hay caminos divergentes sobre los instrumentos: mientras que Feletti, después de la intransigencias de las agroexportadoras y los molineros, apunta a un aumento de las retenciones; Guzmán rechaza esta vía en el actual contexto y prefiere esperar a ver si prospera el proyecto de impuesto a la renta inesperada.

Ahí radica una de las grandes tensiones entre los sectores que integran la coalición política del oficialismo, unos más dialoguistas y moderados con los sectores concentrados, otros más conscientes de que si no existe el consenso con los poderosos del mercado se impone una actitud más firme y comprometida. 

[Evalúan un paro general y marchas en todo el país]

Claramente, la anteúltima palabra la tiene el primer mandatario, más aún en un país presidencialista como la Argentina, pero la última siempre es del pueblo, los ciudadanos, los mandantes.

Claro que hay tensiones políticas y oportunismos partidarios, pero muchas organizaciones sociales denuncian pobreza y hambre y piden la convocatoria urgente a un paro general aunque, a diferencia de otras épocas, la CGT no tiene en sus planes una avanzada de este tipo, menos después de la convocatoria a paritarias. 

La CTA autónoma, más vinculada a los estatales nucleados en ATE, docentes universitarios y visitadores médicos, sí impulsa una medida de fuerza contundente y movilizaciones en todo el país para el 24 de mayo, lo que sería el primer paro general en el actual gobierno. 

Es probable que haya un futuro mejor en el mediano plazo, pero casi la mitad de la población tiene problemas para alimentarse, llegó el frío y eso no puede esperar. El bienestar vendrá después; comer es prioridad.

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