¿Alguien puede frenar a Bullrich? - Política y Medios
15/08/2022 - Edición Nº5309

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

¿Alguien puede frenar a Bullrich?

Sin consultar a nadie, la ex ministra hizo una gira en Estados Unidos y se reunió con funcionarios del Departamento de Estado. Además, detalló su plan de Gobierno y se animó a jubilar a Macri: “No va a ser candidato a presidente”.

En su libro “Primer tiempo”, Mauricio Macri define a Patricia Bullrich como alguien a quien “hay que frenar” porque avanza más de la cuenta. La semana pasada ratificó esa definición, pero esta vez no le es tan fácil detenerla.

Menos puede hacerlo Horacio Rodríguez Larreta, desdibujado dentro y fuera de Juntos por el Cambio, donde ya hay referentes de peso que lo dan por caído y lo acusan de esconder encuestas para mantenerse a flote.

Sin consultar a nadie, Bullrich hizo una gira en Estados Unidos, se reunió con funcionarios del Departamento de Estado y con académicos de la Universidad de Columbia, en la que hasta 2019 daba clases Martín Guzmán.

Recibió a los corresponsales de Clarín y La Nación, detalló su plan de Gobierno y se animó a jubilar a Macri: “No va a ser candidato a presidente”, afirmó sin dudarlo.

El exjefe de Estado trató de frenarla: viajó a Miami a mostrarse con Donald Trump (enemigo del presidente Joe Biden) y está decidido a enfrentarlo en 2024. También en Estados Unidos se preguntan por estas horas quién manda en el PRO.

Macri fue por más: participó, por zoom, de un encuentro de dirigentes del PRO de la provincia, coordinado por el jefe de Diputados Cristian Ritondo, quien, en teoría, trabaja para María Eugenia Vidal, si es que tiene algún futuro.

“Va a haber segundo tiempo”, afirmó el exjefe de Estado, medio pixelado. No dijo quién lo va a liderar, pero no se descartó. Los que conocen “su cabeza”, repiten que no se bajará de carrera así nomás.

“Si su padre no le cedió las empresas, él no va a ceder el PRO”, comparan. Las encuestas con imagen positiva cercana al 40% alcanzan para esperanzarse.  

Rodríguez Larreta está relegado puertas adentro del PRO, donde aseguran que desde noviembre cae en las encuestas todos los días y hasta gestiona en persona para que los medios de comunicación no lo cuenten. Por ahora lo consigue.

Los larretistas contraatacan con lo que a esta altura es una frase hecha: los votantes del “centro”, esos que le dieron la presidencia a Macri y a Alberto, lo prefieren a él. Aún no mostró una encuesta que lo certifique.

Su 2021 no fue el mejor: tomó decisiones que achicaron el caudal de votos del PRO y les abrieron paso a los liberales como Javier Milei, convertido en un candidato presidencial capaz de frustrar el segundo tiempo de Juntos.

Preocupado, Larreta se hizo el duro: cargó contra Alberto en conferencias de prensa (le cuestionó su relación con los piqueteros que acampan en la Ciudad); y en un acto con Vidal, copió a Milei y habló de eliminar la “casta” política. ¿Tendrá esperanza en que lo confundan con el liberal por imitar sus palabras? Difícil.

En el PRO no aceptan su método de construcción, que consiste en ofrecer cargos o ayuda económica, según el caso, y no mucho más. Nunca aprendió a hablar de igual a igual: conoce jefes o empleados.

Bullrich es diferente: ofrece a los dirigentes de cada rincón del país asociarse en un objetivo común, como es volver al poder. Tan confiada está que cree que Larreta terminará bajándose para no perder una interna.

Él jura que jamás. Que siempre quiso ser presidente y nunca estuvo tan cerca. Que lo intentará como sea. Aunque ya no sean tantos los que lo imaginan en la Casa Rosada. Cada vez menos. 

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