Efectos colaterales para la Argentina del ataque ruso a Ucrania - Política y Medios
15/08/2022 - Edición Nº5309

ANÁLISIS

Efectos colaterales para la Argentina del ataque ruso a Ucrania

En un mundo globalizado, las consecuencias económicas para el país ya se pueden ver a una semana de iniciado el conflicto bélico. ¿En qué medida afecta al comercio exterior nacional?

Por: Patricio Ballesteros Ledesma

 

Mientras las fuerzas militares rusas continúan lanzando misiles sobre territorio ucraniano, la escalada de los ataques provoca más destrucción y muertes en varias ciudades y suma incertidumbre a nivel global con impacto en varios indicadores.

Desde el día 1, las bolsas del mundo cayeron (los índices líderes 10% y el Nasdaq un 20%) y en simultáneo treparon los precios internacionales de la energía y las materias primas agrícolas (soja y trigo en máximos en una década). 
    
Al aumento vertiginoso de las cotizaciones durante la pandemia ahora se suma uno nuevo, derivado de que Rusia es una importante proveedora de gas para Europa (exporta el 40% del fluido a ese mercado y además es el mayor productor de petróleo a escala mundial) y de cereales a nivel global. 

El barril de petróleo WTI trepó hasta los US$106,78 este martes 1º en la Bolsa de Nueva York, lo que totaliza una suba del 41,08% en lo que va del año y el mayor precio diario desde junio de 2014. El barril Brent tocó los US$107,52, también un máximo desde hace casi 8 años y acumula una suba de casi el 38% en 2022.

Desde el lanzamiento del primer misil ruso el 24 de febrero, el precio del gas subió un 30%, lo que aumenta la preocupación en Europa como importadora regional y también en la Argentina, que deberá importar GNL para cubrir el déficit local en el invierno a un valor aún incierto. 

El valor del crudo también impacta a nivel local, porque modifica la ecuación de las compañías de combustibles y además el gas natural es una fuente primaria para generar electricidad y GNC. Justo cuando se negocia el aumento de las tarifas de los servicios, no es una buena noticia.

La situación en los mercados de energía es muy seria y exige nuestra completa atención. La seguridad de la energía global está bajo amenaza, poniendo en riesgo la economía mundial durante una etapa frágil de la recuperación”, expresó en un comunicado la Agencia Internacional de la Energía.

Además, por el temor a una potencial reducción de suministro global de hidrocarburos, la AIE acordó liberar 60 millones de barriles de petróleo de las reservas estratégicas de sus miembros en todo el mundo, para garantizar que no haya problemas de abastecimiento tras la invasión rusa de Ucrania.

[Las expectativas ante el panorama de guerra]

Más allá de la toma de posiciones de cada país, al condenar la avanzada bélica de Rusia en forma rotunda o moderada, los gobiernos y los sectores productivos empezaron a revisar los efectos inmediatos y potenciales hacia dentro de sus economías. 

Pocos días después de la reunión privada en Moscú entre el presidente Alberto Fernández y su par ruso Vladimir Putin, este último movilizó más tropas a las fronteras de su país vecino y lanzó el primer ataque con misiles en la madrugada.

A una semana del inicio de los bombardeos en el noreste de Ucrania, en el Gobierno argentino revisan hasta qué punto esta acción bélica a gran escala puede afectar los acuerdos comerciales y las inversiones comprometidas en esa reunión de ambos mandatarios (energía nuclear, ferrocarriles e infraestructura).

Eduardo Zuain, embajador argentino ante la Federación Rusa desde hace poco más de un año, asumió cuando se iniciaban las negociaciones por la compra de millones de dosis de la vacuna contra el coronavirus Sputnik V y ahora enfrenta un contexto muy distinto en la sede diplomática que administra. 

Mientras que Putin declaró que la invasión durará el tiempo que sea necesario, la avanzada masiva por tierra y los bombardeos aéreos diarios demuestran que las operaciones se extienden a más objetivos y el número de víctimas se incrementa. 

Tras una larga y fallida reunión de negociación entre Rusia y Ucrania, el anuncio de una nueva esta semana no da demasiadas esperanzas de un cese del fuego en el corto plazo. La extensión de los objetivos impactados por fuego ruso en Kiev y otras ciudades importantes como Járkov más bien augura lo contrario.

Sin embargo, el embajador Zuain le abría confirmado al canciller Santiago Cafiero que la alianza estratégica con Rusia no corre peligro y que los compromisos asumidos podrían retrasarse pero no cancelarse. 

[Nadie es ingenuo en la geopolítica internacional]

En las webs de las embajadas argentinas en ambos países en conflicto no hacen ninguna mención a la situación, salvo en la de Ucrania que advierte sobre la situación para los ciudadanos que pensaban viajar hacia allí y a los residentes les sugiere que sigan las instrucciones de las autoridades locales. 

Desde la oposición política y otros sectores de la diplomacia argentina aseguran que esta guerra cambia todos los planes y que el país no será favorecido. Mientras se quejaban de la falta de pronunciamiento del Gobierno, el canciller Santiago Cafiero condenó la invasión rusa al territorio ucraniano y el uso de la fuerza militar en el cónclave del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

Es cierto que las sanciones económicas y de diverso tipo que aplicaron, y de seguro se irán sumando en los próximos días, Estados Unidos, la UE, Japón y el Reino Unido debilitarán al Kremlin, pero al mismo tiempo podrían aumentar las oportunidades para otros países que mantienen relaciones bilaterales sin cambios con la Federación Rusa.

Está claro que los conflictos políticos entre Moscú y Kiev llevan años y que cuando Putin se reunió con el Presidente argentino hace un mes ya tenía en claro su plan de ataque a Ucrania. Por lo tanto, los acuerdos que se firmaron ya llevaban implícito un futuro cercano de estado de guerra, al menos desde el lado soviético.

Por ejemplo, los granos, frutas y carnes que hasta ahora compraban en el mercado europeo podrían serle provistos en mayor medida por América latina, y en particular por la Argentina. En 2021, las exportaciones locales hacia Rusia fueron de US$680 millones, con un incremento interanual del 11%, de acuerdo a datos de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC).
    
Por otro lado, las importaciones del país desde ese origen alcanzaron los US$651 millones de dólares, con un incremento interanual del 292%. Los principales productos ingresados desde ese destino fueron las vacunas contra el COVID 19, con el 26,4% del total de las compras y el fosfato monoamónico, con el 16,3%.

El conflicto armado podría hacer peligrar los envíos de este año de más vacunas y también de ese compuesto químico que se utiliza como fertilizante para los cultivos. Esto último ya fue apuntado por los productores del agro, que en los últimos meses vienen recibiendo aumentos de costos y restricciones en los insumos importados.

[Trigo, maíz y soja con fuertes subas de precios]

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, las exportaciones agropecuarias del país a Rusia y Ucrania en 2021 alcanzaron a US$440 millones. Este año, y según sean las derivaciones y extensión del conflicto podrían ser mayores o menores, todavía nadie lo puede estimar.

El año pasado se enviaron a Rusia productos argentinos por US$414,5 millones: US$94,1 millones de lácteos, US$84,4 millones de carne y cueros bovinos, US$68,7 millones de pescados y mariscos y US$50,6 millones de maní, entre otros. En tanto que las exportaciones de productos del agro a Ucrania sumaron apenas US$24,4 millones.

Ambos protagonistas del conflicto representan el 28,5% del comercio mundial de trigo, por lo que son competidores del cereal local, sin embargo la Argentina no podría aprovechar esta debilidad en su favor ya que la cosecha récord de la última campaña está vendida casi en su totalidad.

De acuerdo con la BCR, el volumen de exportaciones de equilibrio fijado por el Gobierno nacional es de 14,5 millones de toneladas en la campaña 2021/22 y hoy se lleva anotado en el Registro de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior el 95% de esa cuota habilitada. 

La alta volatilidad en la cotización del trigo por la pandemia y las inclemencias climáticas en los grandes productores, que ahora se potencia hacia arriba por la guerra en desarrollo, podría beneficiar mucho al cereal local en el futuro. La tonelada del grano fino trepó el primer día de marzo algo más de US$27 en Chicago y cerró en US$368,08 para los contratos del disponible. 

Las oleaginosas también tuvieron saltos en sus cotizaciones en ese mercado y terminaron la última rueda en US$626,66 para marzo y US$620,97 para mayo en soja, y en US$291,23 y US$285,71 para maíz en esos meses.

En la Argentina sí hay buenas expectativas para las cosechas de maíz y soja que se inician en abril, ya que se esperan nuevas subas del precio internacional de ambos granos, y en los aceites y pellets derivados, aprovechables en los mercados de futuros.

Las posiciones más interesantes para ambos granos en el Matba Rofex son abril y mayo, que el viernes último (antes de los feriados de carnaval) quedaron a un precio por tonelada de US$245,1 en maíz y de US$421 en soja.

[Ventajas y desventajas para el comercio exterior]

Como Rusia y Ucrania son importantes proveedores de cereales y granos al mundo, en especial de trigo, desde estas latitudes se especula que su salida temporal del comercio mundial por la guerra que protagonizan podría beneficiar a los otros grandes vendedores. 

La mejora en la cotización de los granos y el temor a una menor oferta de los países en conflicto podría reportar un incremento de US$1.800 millones en las exportaciones agrícolas argentinas este año, se analiza en un informe de la Bolsa de Cereales porteña y el Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales.

Rusia participa del 9,7% de la producción mundial de trigo y Ucrania lo hace con un 4,2%. Pero cuando se miran sus participaciones en las exportaciones globales, se observa que la primera contribuye con el 16,9% y la segunda con el 11,6%.

Por otro lado, el maíz ruso aporta el 1,2% de la producción a nivel global y el ucraniano el 3,5%, pero considerando las exportaciones Ucrania es responsable del 16,4% del total, mientras que Rusia participa con el 2,2%. En el caso del aceite de girasol, Ucrania y Rusia son responsables en conjunto del 78,3% de las ventas globales, con el 49,8% y el 28,5%, respectivamente.

El tema es que si Rusia recibe sanciones de sus compradores europeos habituales, su trigo podría ser absorbido por China que ya señaló que lo importará por primera vez de ese origen. La Argentina, que compite en este cereal con Rusia, no se beneficia ni perjudica ya que vendió al exterior casi todo su saldo exportable, quizás podría aprovechar la coyuntura en la próxima campaña.

Las próximas cosechas de maíz y soja, así como las ventas externas de aceites oleaginosos, sí podrían traer algún tipo de oportunidades para las exportaciones argentinas, tanto en valor como en volumen. 

Sin embargo, el país enfrenta además crecientes incrementos en el costo de insumos importados, como fertilizantes y energía, que en forma directa o indirecta, también repercutirán en el complejo agroindustrial y sus exportaciones futuras.

Desde la BCR explican que asegurar la importación de fertilizantes evitaría la caída de ingresos de US$3.300/4.500 millones en la exportación de maíz y trigo, ya que se necesita incrementar la fertilización de suelos para apuntalar al sector agroindustrial. El potencial faltante de divisas podría impactar en las importaciones de insumos vitales para la producción agrícola.
 

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