En el Gobierno la consigna es: “Hay que pasar el verano” - Política y Medios
25/05/2022 - Edición Nº5227

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

En el Gobierno la consigna es: “Hay que pasar el verano”

Las autoridades surfean un conflictivo inicio de año, entre cortes de luz masivos y una ola de calor que -sólo por ahora- eclipsan la incertidumbre del acuerdo con el fondo y las críticas a funcionarios.

Por: Juan Pablo Peralta - DESDE CASA ROSADA

La semana que termina entre cortes de luz -según la vocera, Gabriela Cerruti-, debido a que “el sistema eléctrico está recibiendo picos de demanda por la reactivación económica”, y uno de los veranos más agobiantes de los últimos tiempos, dejaron ver los pasillos de Casa de Gobierno con poco movimiento, pero no por ello, con menos actividad en sus oficinas.

A las clásicas reuniones matutinas de Juan Manzur (jefe de Gabinete), que cada vez pasan más desapercibidas por la casi nula información que surge de ellas y de las que en su mayoría no se comprende qué funcionalidad tienen; se sumaron algunos días en los que el propio Alberto Fernández estuvo -pasado el mediodía- en Balcarce 50.

La actividad no se hizo pública, pese al pedido de los periodistas acreditados en la sede del Ejecutivo que querían saber de qué iban algunos encuentros que se produjeron en su despacho del primer piso. Algunos de esos cónclaves -fuera de agenda- se dieron con el ministro de Hacienda, Martín Guzmán.

El lunes arrancó con la necesidad imperiosa de que la administración del Frente de Todos volviera a establecer algún tipo de acuerdo en materia de precios; ya que vencido el congelamiento impuesto por la Secretaría de Comercio Interior (que no surtió efecto porque las remarcaciones siguieron a paso redoblado), se estiman preocupantes proyecciones inflacionarias que pueden alcanzar el 55 por ciento anual.

Los funcionarios del área, con Roberto Feletti a la cabeza, aceleraron los encuentros con las cámaras empresarias con el fin de que el Presidente pudiera hacer una puesta en escena en Olivos donde se diera a conocer una nueva etapa del programa Precios Cuidados, que contempla una canasta de 1.321 productos de consumo masivo.

Fueron más de 100 referentes del sector los que se sentaron a la mesa de negociaciones, pero sin la presencia de los que comercializan, las denominadas, primeras marcas. Allí Fernández señaló que “es mucho más virtuoso el acuerdo que se alcanza en el diálogo”.

Las usinas comunicacionales oficiales circulan con intensidad los números de una temporada, que según sus datos, movilizó en este mes de enero a 9,9 millones de turistas que gastaron unos 151.764 M de pesos, especialmente bajo la modalidad del programa PreViaje (4,5 M de personas).

La novedad genera críticas en parte de la opinión pública cuando se ven imágenes de playas, eventos, o actividades con mucha concurrencia y que violan los protocolos mínimos que la propia autoridad sanitaria pidió mantener; especialmente en el contexto de la tercera ola de contagios de Covid-19 (y sus nuevas variantes Delta y Omicron), que en los últimos días llegó a más de 134.000 casos.

Desde el Ministerio de Salud también se atendió el reclamo de AEA (Asociación Empresaria Argentina) y  la UIA (Unión Industrial Argentina), que señalaron que había un abuso por parte de sus empleados en el uso de las licencias por contactos estrechos. En definitiva, los asintomáticos deben concurrir a sus lugares de trabajo, pese a las diatribas de gremios y parte de la oposición política que representa al votante obrero.

De todos modos, con este cuadro donde no se puede paralizar la economía, vale decir que por los dichos de Carla Vizzotti, la Argentina planea seguir el camino de España, que ya estudia dejar de contabilizar casos y tomar al Coronavirus como una gripe común, es decir, de carácter endémica.

Con respecto a las negociaciones con el FMI, el propio Fernández salió a criticar al organismo multilateral, al afirmar que intenta imponer un programa económico a la Argentina.

En esa línea, el jefe de Estado, pidió apoyo a su par estadounidense, Joseph Biden, en el marco de las tratativas por la reestructuración de deuda, pero a la vez volvió a cruzar la línea que el principal accionista de la entidad financiera global entiende como otro desplante.

Se trata del acompañamiento argentino al quinto mandato presidencial del polémico líder nicaragüense, Daniel Ortega, quien a ojos de Norteamérica y la Unión Europea, es otro de los dictadores latinoamericanos que combate en términos económicos y geopolíticos, junto a Nicolás Maduro (Venezuela), y el régimen castrista de Cuba.

Lo que sí hizo la Cancillería argentina, como un gesto al pedido de la DAIA, fue repudiar la presencia de Moshen Rezai, el vicepresidente de Irán implicado en el atentado a la AMIA.

La ambigüedad del Gobierno en materia de diplomacia internacional es vista por algunos dirigentes (propios y extraños) como una estrategia que pretende estirar la firma del inevitable ajuste que llegará de la mano del FMI; cuando el fantasma del default de convierta en una verdadera amenaza y una derivación inevitable si no se aceptan las cláusulas que exige el organismo, entre ellas equilibrar el déficit fiscal en 2024 y no en 2027, como pretenden las autoridades nacionales.

El tiempismo, obviamente, tiene límites y Cristina (Kirchner) y Alberto lo saben. De todos modos, no faltan referentes del FdT que en off apuntan que “es preferible esperar y ver si se consigue alguna prerrogativa por parte del Fondo, antes que ir con la lapicera en la mano y sellar una derrota en 2023”.

Fragmento de discurso del presidente durante el relanzamiento de Precios Cuidados.

Esto en clara alusión a los dos años difíciles que ya comenzaron, donde el Banco Mundial pronosticó un estancamiento por debajo del esperado por Martín Guzmán (en vez de casi 10%, un 2.6%), coyuntura en la que lo máximo que puede hacer la administración central por ahora, es alcanzar acuerdos de corto plazo.

Acuerdos cuyas probabilidades de contener la suba del Índice de Precios al Consumidor (IPC) -y en consecuencia, el crecimiento de la pobreza, la desigualdad y la caída de la producción- son pocas.

Este combo se da mientras el país debe abonar en 2022 vencimientos por U$S 19.000 millones, y mientras paga además religiosamente a los bonistas que ingresaron al canje, que por estas horas se alzaron con otros 692 millones de dólares de las alicaídas reservas del Banco Central.

No faltan quienes desde el propio “albertismo” le aconsejan al Presidente no abrir más frentes de confrontación en medio de las sucesivas crisis que se cruzan en el camino de su complicada administración.

Sin embargo, en el pacto de sustentabilidad (y gobernabilidad) al interior de la coalición que gestiona el Estado, se sabe que el kirchnerismo no va a avalar -bajo ningún punto de vista- que no continúe la avanzada contra la Corte Suprema y toda la estructura judicial a la que se intenta reformar.

Por eso Fernández debió salir a decir que el principal estaño de ese Poder, cada vez menos independiente, “ha degradado su credibilidad”, y “tiene un problema de funcionamiento muy serio”. Tampoco soslayó la vinculación entre jueces, fiscales y medios de comunicación, al aseverar que “armar causas es delito, acá y en todo el mundo”.

Por su parte, el viceministro de Justicia, Juan Martín Mena, avaló la marcha que se hará el 1 de febrero en los Tribunales de la calle Talcahuano, que motoriza el ala kirchnerista para pedir la remoción de los “Supremos”.

En algunas oficinas de Casa Rosada entienden que el humor social se ha enrevesado con los calores y los más de 700 mil usuarios de Edenor y Edesur que se quedaron sin servicio en el AMBA.

A esto, se sumó la postal de la titular del PAMI, Luana Volnovich, en Cancún junto a su pareja y segundo en el organismo, Martín Rodríguez, pero creen (al mejor estilo del ex titular de la AFA, Julio Grondona), que “todo pasa”.

Más allá de eso, y luego del pedido del jefe de Estado que solicitó a sus funcionarios vacacionar en destinos locales, no faltaron quienes apuntaron a la integrante de La Cámpora por su “irresponsabilidad”. “El horno no está para bollos y siempre hay uno que hace lo que quiere”, enfatizó enojado un dirigente peronista que no tiene buen trato con el cristinismo.

Cerruti, en su habitual conferencia semanal defendió a la funcionaria resaltando su gestión y cuando se la consultó sobre si se le pediría la renuncia, manifestó: “sin comentarios”.

En el resumen de sus redes sociales, la portavoz presidencial puso de relieve aspectos positivos de la gestión de Volnovich.

En el propio entorno presidencial avalaron la respuesta de la portavoz. “Cómo va a hacer para defender lo indefendible”, sentenció un ex funcionario de segunda línea de los gobiernos de Cristina Kirchner, que ahora con otro alto cargo en el Estado, se declara “albertista de la primera hora”.

La reactivación de los incendios en Bariloche, el período de stand by en Chubut sobre la minería (que logró descomprimir el llamado a un plebiscito), y el conflicto por la explotación offshore de petróleo en las costas de Mar del Plata, generaron más reacciones adversas contra el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié.

El funcionario, alejado de las críticas que van en aumento, recibió a representantes de las carteras del área y Recursos Naturales Renovables y Cambio Climático, sin hacer declaraciones ante la prensa.

Un hecho que para muchos revela parte de la paradoja argentina, fue la decisión (mediante decreto presidencial), de que los trabajadores estatales dejaran las oficinas y fueran a cumplir funciones bajo la modalidad “a distancia” por los problemas energéticos que atraviesa el país, incluidos los empleados de la Rosada.

La ironía del destino quiso que a esa misma hora del mediodía, y desde el Museo del Bicentenario, Alberto Fernández participara -de manera virtual- del lanzamiento desde Cabo Cañaveral (EE.UU.) del primer satélite miniatura de origen nacional “General San Martín”, que dará acceso a Internet a productores agrícolas de zonas rurales de todo el país, explicaron fuentes de Gobierno.

A las especulaciones mediáticas en referencia a las actuaciones entre el Fondo Monetario Internacional y el Gobierno -tema trascendente en estos meses- en las galerías de Casa Rosada se insiste con distintas versiones que potencian la confusión.

Una es que Guzmán ya presentó sus propuestas al equipo de Kristalina Georgieva y espera. Otra asegura que no se trata de una propuesta formal sino de un diálogo -que con gran hermetismo- aún continúa.

La oposición, por su parte, reclama una carta de intención que clarifique los lineamientos oficiales, esa condición es imperativa para la postura que Juntos por el Cambio vaya a tomar cuando llegue la hora de dar tratamiento a la cuestión en el Parlamento.

La sensación que se percibe en el palacio rosado es que por ahora la pretensión gubernamental es pasar el verano con la menor cantidad de coletazos posibles, y ver si se produce el milagro de obtener mayor confianza en los mercados internacionales para refinanciar las acreencias locales y obtener flujos crediticios que empiecen a moderar la recesión.

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