Las tres cumbres que preparó Juntos por el Cambio para definir su destino - Política y Medios
15/08/2022 - Edición Nº5309

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

Las tres cumbres que preparó Juntos por el Cambio para definir su destino

Los partidos que integran la alianza opositora diseñaron un cronograma de reencuentro que incluye tres reuniones clave para saldar diferencias, reestablecer jerarquías y lograr un funcionamiento que sostenga unido al frente cuando llegue el turno de la elección presidencial. 

Por: J.Nye

 

Los desencuentros en el congreso, las discusiones públicas entre los líderes y los choques que se aproximan por las candidaturas de 2023 obligaron a los presidentes de los partidos que integran Juntos por el Cambio a diseñar un cronograma de reencuentro, con tres reuniones que serán claves para saldar diferencias, reestablecer jerarquías y lograr un funcionamiento que sostenga unido al frente cuando llegue el turno de la elección presidencial. 

En realidad, nadie imagina un legislador macrista pintarse de peronista y salir a militar con Alberto Fernández, como pasaba en tiempos de Néstor Kirchner, pero si las fuerzas políticas o económicas que completan el escenario de poder, como los partidos provinciales o empresarios del círculo rojo, no terminan de visualizar en Juntos una alternativa viable para 2023, tarde o temprano concentrarán sus energías en reformular a su medida el Frente de Todos. Fue lo que casi pasa en 2015. 

Para impedirlo, los presidentes de la UCR (Gerardo Morales), el PRO (Patricia Bullrich) y la Coalición Cívica (Maxi Ferraro) definieron un itinerario para el primer cuatrimestre de 2022, en una reunión a la que asistieron los gobernadores de Juntos (Horacio Rodríguez Larreta, el correntino Gustavo Valdés y el mendocino Ricardo Suárez, además del jujeño Morales) y los jefes parlamentarios (los diputados Mario Negri y Cristian Ritondo; y los senadores Luis Naidenoff y Humberto Schiavoni). Se realizó en la sede del PRO en San Telmo y Mauricio Macri se conectó por zoom, porque estaba lejos. No dijo dónde.

El primer tramo de la charla sirvió para saldar diferencias sobre el pacto fiscal entre la Nación y las provincias, que los radicales firmaron pero Larreta no, porque lo obligaba a desistir de su litigio con la Nación por la coparticipación a la ciudad. Ese fue el motivo y no que están en contra de subir impuestos. Pero el plato fuerte de la cumbre fue cómo seguir siendo una opción electoral en 2023 sin morir en el intento. Las diferencias se saldarán en retiros espirituales y políticos, que servirán para reconocer jefaturas intermedias que hoy no están.

Los presidentes de partido admitieron que hay escenas que no pueden repetirse como la asamblea previa a la votación del presupuesto, "un debate del centro de estudiantes de ciencias sociales" según varios testigos. Tampoco es posible una votación dividida como la que hubo sobre la reelección de los intendentes en la legislatura bonaerense, que enfrentó a María Eugenia Vidal con el resto del PRO: sin hablar entre ellos, Rodríguez Larreta y Bullrich respaldaron a los alcaldes que quieren otro mandato. Los bloques de diputados y senadores quedaron casi partidos. 

La primera cumbre de reencuentro será el 18 y 19 de febrero en Santa Fe con legisladores nacionales y la segunda el 18 de marzo en Corrientes para armar una mesa federal con referentes de cada provincia. En abril hay programado un congreso nacional entre referentes nacionales y provinciales, cuyo diseño nadie imagina muy bien. Ambiciosa, Bullrich propuso un reglamento para sancionar a los rebeldes, de implementación imposible. 

Quienes integran la mesa nacional estarán en todas las cumbres con la misión de controlar el desorden. En Santa Fe será el turno de definir el proceso de acuerdo para votar una ley, que no es otra cosa que el alcance del mandato a los jefes de bloque, desdibujados en las primeras sesiones de Diputados, donde hubo 10 bancadas enfrentadas en posiciones estratégicas e ideológicas. 

El radical Alfredo Cornejo evitó repetir la escena en el Senado, pero el final no fue el mejor: logró consenso para no dar quórum, pero el oficialismo lo consiguió igual y con el voto de una senadora que en los primeros dos años siempre acompañó a Juntos: la riojana María Clara Vega, "Clarita". Nadie la llamó para preguntarle si quería votar el proyecto de bienes personales del Gobierno, como finamente hizo. 

En Diputados no hay jefe de interbloque y nadie quiere ese rol, después de la asamblea estudiantil de la sesión inaugural. El radical Mario Negri lo ejerció estos dos años pero le hacían caso: tenía un esquema de segundas líneas junto al líder del PRO Cristian Ritondo que se ocupaban de deliberar con las bases cada tema y lograr un síntesis, que nunca podía ser perfecta. Ritondo quería la jefatura antes del 10 de diciembre pero ya no la pide más, porque debería lidiar día y noche con los dos bloques radicales, que compiten hasta por minutos de recinto. 

La cumbre federal es la que Bullrich y Morales piden a gritos, para que cada provincia se haga cargo de sus internas. En Buenos Aires hubiera impedido una votación dividida. No será una reunión fácil, porque se descuentan fuertes choques de liderazgos en distritos grandes con chances de ganar en 2023, como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, donde ni siquiera hay primarias para armar listas locales en 2023.

Claro que en esa cumbre y en el Congreso de abril aparecerá otra pata de Juntos ignorada en las reuniones de Buenos Aires: los partidos provinciales, que empujaron los buenos resultados en Córdoba, San Juan, Mendoza y Tucumán. Miguel Pichetto dice representarlos cuando lo invitan a las mesas nacionales. Nadie entiende bien porqué.  

Los partidos locales de Juntos son siempre viejas escisiones del peronismo local y sus rivales naturales, además de los gobiernos, son los radicales. Y en Juntos ese choque interno empezó a tener consecuencias, como el caso de la senadora Vega.

Su partido, "Hay Futuro", no tuvo lugar en las listas de Juntos por resistencia del senador Julio Martínez. Vega ya mostró que juega sola y un camino similar podría tomar el diputado Felipe Álvarez, jefe de ese espacio en La Rioja, donde, por esa inoportuna escisión, el PRO perdió el único diputado que el frente ponía en juego en noviembre. Una coordinación más sólida debería evitar que esos desencuentros sean habituales cuando llegue la elección presidencial. 

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