El Gobierno atraviesa las fiestas sin acuerdo con el FMI pero pensando en 2023 - Política y Medios
17/01/2022 - Edición Nº5099

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

El Gobierno atraviesa las fiestas sin acuerdo con el FMI pero pensando en 2023

El jefe de Estado y su vice retomaron un contacto institucional y político que permita mantener lo más ordenada posible a la coalición gobernante hasta poder dirimir cómo se cierra con el FMI. Los jefes territoriales del país esperan, pero no dejan de tejer alianzas, como lo que ocurre en suelo bonaerense donde los intendentes quieren recuperar sus capacidades reelectivas.

Por: Juan Pablo Peralta- DESDE CASA ROSADA

 

Aunque a muchos les resultara extraño, debido a lo que reflejaba la mayoría del mundo mediático, el lunes en Casa de Gobierno no se veían caras largas ni clima de tensión por la no aprobación de la Ley de Leyes para el 2022. Por el contrario, un dejo de satisfacción parecía correr los despachos del poder. Es que en el Frente de Todos hay muchas diferencias, pero también un mecanismo para buscar coincidencias cuando las papas queman. “¿A quién le convenía que el Presupuesto volviera a comisiones?”, se preguntaba un dirigente que visitó Balcarce 50 en la tarde calurosa del comienzo de la semana. El doble discurso oficialista se impuso como premisa. Puertas afuera la culpa por no tener la normativa que hubiera permitido ordenar la administración de fondos el año que viene fue de la oposición, puertas adentro -y por lo bajo- el trabajo de Máximo Kirchner para dinamitar la posibilidad de volver a tratar el proyecto gubernamental, había dado los resultados esperados.

Sin dudas, el jefe de bloque frentista había hecho un acting y Juntos por el Cambio compró. A través de un decreto, el Gobierno prorrogó el Presupuesto del año que termina y podrá manejar las partidas a discreción. Las negociaciones con el FMI ya venían complicadas, así que lo que dijo el Presidente en la asunción del hijo de Cristina y Néstor Kirchner como titular del PJ bonaerense formó parte de la estrategia. “Los que me piden que acuerde rápido con el Fondo no me aprueban un presupuesto”, manifestó un jefe de Estado que sabe que el grueso de la oposición se equivocó y dio ventaja. Por algo Elisa Carrió y Gerardo Morales (nuevo mandamás de la UCR nacional), cuestionaron la actuación de sus aliados.

El mensaje de Sergio Massa a los gobernadores, que muchos leyeron como amenaza, con respecto a que tendrán que recortar gastos debido a lo que pasó en la Cámara de Diputados, fue amortiguado en Olivos por el propio Fernández, que convocó a los mandatarios provinciales aliados con el fin de garantizarles que el dinero para las obras y subsidios no faltaría. Sólo queda por definir la herramienta a utilizar; puede ser el de las DA (Decisiones Administrativas), que define la jefatura de Gabinete, o los ATN (Aportes del Tesoro Nacional), potestad del Ministerio del Interior.

El 19 y 20 de diciembre, que trae todos los años al colectivo social argentino la pesadilla del 2001, pasó desapercibido con un acto oficial en el pórtico de Casa Rosada, en el que Fernández cuestionó al Poder Judicial, en particular a la Corte Suprema, por el tardío fallo a los responsables de la represión que dejó 39 muertos, y varias convocatorias en el país que tuvieron como epicentro la Plaza de Mayo. En plan de frenar cualquier avanzada de reclamos se dispusieron bonos dirigidos a diversos sectores: jubilados, empleados estatales y beneficiarios del plan Potenciar Trabajo, entre otros.

En el ámbito de las relaciones regionales, tanto Alberto como Cristina celebraron y felicitaron al presidente electo de Chile, el socialista Gabriel Boric, que se impuso por 12 puntos al pinochetista José Antonio Kast. Una noticia que llegó como un remanso al sector kirchneristas del FdT, que el 10 de diciembre aprovechó el Día de la Democracia para lanzar la campaña que intentará que Luiz Inacio “Lula” Da Silva, vuelva a ser presidente de Brasil y así poder reflotar una segunda versión simbólica de la “Patria Grande”.

En lo interno, desde el sur, en la provincia de Chubut, otra vez el nombre de Mariano Arcioni volvía a retumbar en la sede del Poder Ejecutivo. El “massista” al que por una u otra razón -y según la circunstancia-, el gobierno central le toma o suelta la mano, generaba problemas. El cuestionado gobernador pasó del interminable conflicto con los docentes a un grave dilema social debido a la resistencia que tuvo la ley que autorizaba zonas aptas para la megaminería. Desde Buenos Aires se respaldó la normativa pero ante la debacle que terminó con enfrentamientos entre fuerzas policiales y pobladores hubo que dar marcha atrás y llamar a un plebiscito. La comandancia frentista le bajó el pulgar y le exigió bajar los decibeles, aunque en su seno sigue defendiendo el plan que difícilmente se diluya.

Por su parte, CFK prefirió celebrar el cierre del año (que hizo público) en una quinta de Pilar con artistas y periodistas afines, junto al anfitrión -e intendente local- Federico Achával. La vicepresidenta no habrá imaginado nunca que el festejo sería doble, ya que horas antes recibiría un verdadero regalo de Navidad de sus opositores. Los bloques antiperonistas darían la ventaja de tener tres legisladores menos en Diputados, lo que determinaría la derrota y que se aprobara Bienes Personales. El mínimo no imponible pasa de 2 a 6 millones de pesos (con ajuste anual) que tendrán que abonar aquellos que tengan patrimonios por arriba de los $100.000.000. Ese capital de votantes que apoyó a JxC salió a criticar duramente las ausencias, injustificadas de dos de ellos (Álvaro González y Gabriela Brouwer de Koning), de viaje en el exterior y únicamente se entendió lo de la diputada Camila Crescimbeni, quien dio positivo en el testeo previo a la sesión. En la Rosada tampoco esperaban semejante obsequio, hecho que produjo el efecto de elevar la moral de una gestión que completa sus primeros dos años con un fuerte desgaste.

A mitad de semana, el ministro de Economía, Martín Guzmán, giró los 1900 millones de dólares que vencían el mismo día que el Fondo Monetario Internacional presentaba el esperado informe sobre el préstamo de U$S 57.000 M, otorgados a Mauricio Macri, de los que se recibieron 44 mil millones. La evaluación del organismo multilateral fue en tono crítico. Señaló que el plan debería haber incluido una reestructuración de la deuda con control de capitales para evitar la fuga de esas divisas. Tanto la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti y el mandatario nacional calificaron la evaluación como “lapidaria”, aunque también sugirieron que en algunos aspectos fue tímida. En el brindis por las Fiestas con los trabajadores de la Rosada, en el Patio de las Palmeras, Fernández dijo a los periodistas acreditados que no esperaba más del FMI, porque al fin y al cabo se trata del Fondo. Públicamente, tanto el pago de vencimientos como el documento de la entidad financiera mundial, fueron expuestas como un paso adelante en las negociaciones para la reestructuración de las acreencias del país. En razón de llevar calma, la vocera presidencial aseguró que pese a cumplir con el pago, “las reservas del Banco Central están bajo control”. Sin embargo nadie sabe cuál será la posición real de Kristalina Georgieva y su equipo a la hora de sellar el acuerdo que ya se espera, con suerte y mucho debate interno, en los días de marzo.

Estas jornadas previas a las celebraciones cristianas tuvieron dos visitas inesperadas en la sala de periodistas del primer piso de Gobierno. El martes, uno de los hombres que más visita a su enemigo íntimo en el despacho de la jefatura de Gabinete, subió a manifestarse frente a los medios nacionales y provinciales con respecto a la no aprobación del presupuesto. Osvaldo Jaldo, vicegobernador de Tucumán (a cargo del Ejecutivo) subrayó que “la oposición no estuvo a la altura de las circunstancias” e hizo otras declaraciones que llegaron rápidamente a los oídos de Juan Manzur. El exministro de Salud de CFK, nunca había tomado contacto directo con la prensa acreditada en Casa de Gobierno, pero la estrategia de su oponente (cada vez más alejado de la tregua que pactaron después de la derrota en las PASO), hizo que el miércoles imitara a quien, según entiende, sigue siendo solo su vice.

Luego de aquella llegada al cargo arrebatado a Santiago Cafiero después del 12 de septiembre, el tucumano fue perdiendo brillo. Su táctica de proyección nacional empezó a licuarse, entre otras cosas, por su escasa pericia de cara a los medios que tienen cronistas en el palacio gubernamental. Sus recelos con el Presidente y Eduardo de Pedro (Interior) no pueden ser eclipsados por esa hiperactiva agenda diaria que conlleva reuniones con ministros, sindicalistas, empresarios, etc, que no sirven más que para generar unas fotos y audios que envía su propio entorno comunicacional sin atravesar la salida de la calle Balcarce.

Manzur aprovechó la excusa del saludo navideño para plantear -con mucha cautela- las diferentes visiones que tiene con respecto a sus socios frentetodistas. Una frase que usó, fijó su posición sobre el apuro de un ala de la administración que quiere cerrar cuanto antes con el FMI: “Los occidentales tienen relojes, nosotros, los orientales, tenemos tiempo”. A la vez que señala este pensamiento alejado de la ansiedad porteña, sugiere a través de terceros que su continuidad como coordinador ministerial está atada a la concreción de la prerrogativa negociadora con el organismo de crédito global. La pelea por cuidar su territorio frente al naciente “jaldismo” también lo apuntala a repensar su maniobra. Quiere ser uno de los gobernadores presidenciables en la primaria que el propio Alberto Fernández propuso para dirimir quién será el candidato del Frente en 2023, pero tampoco puede quedarse sin nada. Ese colofón continúa abierto.

Por estas horas, el jefe de Estado y su vice retomaron el contacto institucional y político que al menos permita mantener lo más ordenada posible a la coalición gobernante hasta poder dirimir cómo y cuándo se cierra con el FMI. Los jefes territoriales del país observan y esperan, pero no por ello dejan de tejer alianzas internas y externas, como por ejemplo lo que ocurre en las planicies bonaerenses donde los intendentes quieren recuperar sus capacidades reelectivas. Las divisiones en la oposición permiten este doble juego. Algunos entienden que, pese al “parate” que impone lo que suceda con el Fondo, hay que empezar a pensar en el ’23, especialmente por una gran razón: cada vez hay más dirigentes que pretenden ser caciques en el arco político bipolar que presenta la Argentina.

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