Dejar atrás la elección y relanzar el albertismo es la consigna de un ala del Frente de Todos - Política y Medios
03/12/2021 - Edición Nº5054

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

Dejar atrás la elección y relanzar el albertismo es la consigna de un ala del Frente de Todos

Tras la etapa electoral, y sobre la base de la remontada en las urnas, desde el entorno del mandatario se busca reconfigurar la relación de fuerzas al interior del FdT.

Por Juan Pablo Peralta, desde Casa Rosada.

Contrariamente a lo que se esperaba, después de que Alberto Fernández dijera sobre el final de la jornada electoral en el búnker del Frente de Todos, que se iba a iniciar una nueva etapa de Gobierno, el lunes las expectativas se diluyeron cuando en Casa Rosada no se dio a conocer ninguna agenda de trabajo de los funcionarios, incluyendo la del propio Presidente.

La estrategia fue tomar como un triunfo el haber podido achicar la diferencia en la Provincia de Buenos Aires frente a la oposición de Juntos, pese a haber vuelto a perder en ese escenario territorial fundamental para cualquier batalla en las urnas.

El mensaje oficialista que invitaba a desdramatizar las legislativas se materializó en ese no asumir el resultado total del escrutinio provisorio, y en bajarle la tensión al escenario poselectoral del día después.

De todos modos, desde la jefatura de Gabinete se informó más tarde (el pasado lunes) que Juan Manzur había mantenido reuniones con algunos ministros, entre ellos, el de Desarrollo Social, “Juanchi” Zabaleta, y Gabriel Katopodis, de Desarrollo Territorial y Hábitat.

Se dijo que fue para analizar la jornada de elecciones y “temas de gestión” general. Un menú demasiado light después de una elección de medio término. Lo único que salió de las usinas comunicacionales de Presidencia de la Nación fue: “el mandatario está trabajando”, sin dar el más mínimo detalle y precisión.

La táctica de relanzamiento de la administración frentista tiene tres ejes fundamentales: dejar la pandemia atrás, resaltar los brotes de reactivación, y alcanzar un acuerdo con el FMI que tenga consenso, principalmente de la oposición. También es premisa dar vuelta la página con respecto a la pérdida del quórum en el Senado y en el total país.

La idea, por ahora, es mantener la estructura del Gabinete nacional, especialmente en lugares claves como Economía, donde Martín Guzmán seguirá siendo el ministro negociador de la deuda que avanzará con la  serie de proyectos, de características plurianuales, que irán al Parlamento, como anunció Fernández.

Según notificaron fuentes oficiales, esas premisas ya se están tratando con el staff del Fondo Monetario en la Argentina. Una especie de plan económico que se incorporará al Presupuesto. Una alta fuente oficial aseguró que esto ya está acordado con la vicepresidenta Cristina Kirchner y el resto de los integrantes de la coalición gobernante.

La flamante estructura en el Senado, ya sin mayoría del FdT, será clave a la hora de alcanzar acuerdos entre las bancadas mayoritarias. De esta forma, Juntos por el Cambio deberá asumir un rol decisorio en las definiciones que se tomen en cuanto a lo que se firme con el organismo de crédito internacional.

La convocatoria al acto por el Día de la Militancia, que a decir de verdad, tuvo como único objetivo, respaldar y blindar la debilitada imagen presidencial y reactivar el “albertismo”, fue organizada por la CGT y los movimientos sociales que integran el Frente de Todos. Se sumaron al evento  (promovido a su vez por Manzur): el PJ Nacional, y después de muchas dudas, La Cámpora; que fue invitada luego de que acordara internamente asistir.

La portavoz, Gabriela Cerruti, dijo a los periodistas acreditados en Casa Rosada que la convocatoria se justifica porque el resultado fue parejo en la Provincia de Buenos Aires y otros distritos que se recuperaron, donde queda de manifiesto que “lo que se hizo en estos meses estuvo bien y es el rumbo”, señaló.

Reconoció que es un problema haber perdido el quórum en la Cámara baja, pero concluyó que los datos electorales negativos “tienen que ver con la pandemia y las dos crisis económicas que atravesó el país”. No por responsabilidad de la administración central.

La presión de la nueva conducción de la CGT, y en particular la del Movimiento Evita de Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro –que tiene su destino atado al hecho de que la figura del Presidente no termine degradada a la de un delegado del cristinismo- desembocó en el acto de apoyo a Fernández.

A partir de ese suceso, se promueve una reelección del mandatario, que de cumplirse, deberá dirimirse en las próximas PASO. Otra de las cosas que el grupo albertista del Frente de Todos (institucionalizado) entiende que deberá planificar para ampliar su oferta electoral.

“Las urnas de las PASO nos dejaron un mensaje y corregimos, tomamos medidas y mejoramos. Muchas y muchos compatriotas reconocieron ese esfuerzo y nos acompañaron en las elecciones del domingo”, aseguró el Presidente en el imponente escenario que se montó delante de la Casa de Gobierno, desde donde agregó: “y en estas elecciones también escuchamos, y tengo muy en claro que quedan muchas cosas por hacer”.

Hubo respuestas a las diatribas de la oposición por los festejos en la plaza. “Todos estos días venimos leyendo, escuchando en las radios y mirando por televisión una pregunta repetida, dicen, si perdieron, ¿qué celebran?, el triunfo no es vencer sino nunca darse por vencido”, bramó el jefe de Estado, buscando con esa frase estudiada sellar con un título la convocatoria.

Fernández buscó pasar factura y reflotar la idea del “golpe blando” que apuntó días antes la esposa de su amigo Pepe Albistur y candidata bonaerense, Victoria Tolosa Paz.

En esa línea destacó que “con dolor he visto durante toda la semana anterior como se preparaban para que esta semana sea un estallido en la Argentina, todos vimos como especulaban con el dólar, todos vimos como nos avisaron que iban a terminar con las indemnizaciones para los despedidos”.

“Todos soñaron con montear la presidencia de la cámara de diputados, hasta hubo un presunto periodista, de uno de esos grandes diarios argentinos, que se animó a decir que esta semana iba a haber una asamblea legislativa para instituir un nuevo presidente, el presidente que está acá es el que eligió el pueblo argentino en el 2019”, enfatizó.

Un mensaje que también fue dirigido hacia el principal despacho en la Cámara alta y el Instituto Patria.

Para el titular del Poder Ejecutivo “empieza a asomar un futuro mejor”. En ese tono expresó que la argentina es la economía que más crece y que ya ha generado 300 mil puestos de trabajo. Prometió que este año los sueldos le van a ganar a la inflación y subrayó que el salario de los que trabajan no va a pagar impuesto a las Ganancias.

Habló de reconstruir las fuerzas de Seguridad y planteó que el objetivo es recuperar la economía de una vez y para siempre, y que esas riquezas se distribuyan equitativamente entre los argentinos: “Tenemos que dejar los planes y generar empleo. Queremos que nos dejen de boicotear, que nos dejen trabajar, el odio es contagioso, sembremos esperanzas”, aseveró.

Con respecto a los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, el también titular del Partido Justicialista, manifestó que “si Macri no quiere hablar que se quede solo con sus amigos haciendo negocios, no hay problemas”.

“Si Milei no quiere hablar que se quede encerrado con aquellos compañeros que tiene, que reniegan de la diversidad y niegan el terrorismo de Estado, nada que hablar tenemos con ellos, que se queden allí”, manifestó. Pero a la vez reflexionó que cree que “dentro de la lógica del diálogo y la oposición, anida en muchos la vocación de construir juntos este país que hace falta que se ponga de pie de una vez y para siempre”.

En el terreno de las promesas, Alberto Fernández declaró: “tenemos dos años por delante y yo en estos dos años voy a cumplir la palabra que empeñé en esta misma plaza ante ustedes y ante millones de argentinos, de cumplir con cada uno de los objetivos que me propuse, voy a hacerlo en dos años porque la pandemia paralizó nuestras posibilidades de hacerlo”.

Además, dijo que “ante esta asamblea quiero comprometerme, primero a que concentraré todo mi esfuerzo para que la economía funcione al cien por ciento, el trabajo genuino nazca, el empleo formal resurja y que todos tengan un trabajo”, vamos a seguir trabajando para fortalecer la salud, la educación pública, la investigación de la ciencia y la tecnología”.

Hubo otro recado al interior de su fuerza cuando señaló que "quiero que el Frente de Todos se abra, que cada uno pueda opinar para que entre todos encontremos la síntesis que nos deje avanzar en la Argentina. Por eso, vuelvan a convocar a los ciudadanos y que tienen un gobierno, un Presidente y una vicepresidenta que quieren trabajar en el mismo sentido".

Esa fue la única alusión, sin nombrarla, a Cristina Kirchner, quien no se pronunció sobre el acontecimiento militante que tuvo otra singularidad relacionada, y que demuestra las fricciones intestinas: Máximo Kirchner y Andrés “Cuervo” Larroque, con las huestes camporistas, arribaron al casco histórico de la Ciudad de Buenos Aires cuando todo había terminado, lo que muchos leyeron como una participación “testimonial” que procura futuros vendavales.

Si de señales de rebeldía del denominado “albertismo” se trata, hubo un invitado que produjo disgusto y malestar en el seno del kirchnerismo duro. Fue la presencia del ex secretario de Comunicación y Prensa de la Presidencia, Juan Pablo Biondi.

El hombre que fue acusado por Cristina de operar contra ella y su espacio, y tuvo que ser eyectado del cargo por su jefe. Algo que en realidad sólo ocurrió en las formas pero no en los hechos, ya que el amigo presidencial continúa dirigiendo al equipo que dejó en Balcarce 50.

Nos referimos a Juan Ross, que ocupó su lugar, y que a la vez mantuvo en funciones al cuestionado Marcelo Martín, el subsecretario que es acusado de coartar la libertad de prensa en la sede gubernamental, y tiene varias denuncias por malos tratos y abusos laborales que descansan en el despacho de la Secretaría de Legal y Técnica a cargo de Vilma Ibarra.

Los avezados operadores albertistas infieren que en este contexto de apoyo sindical, del PJ, y de los movimientos sociales con mayor poder territorial, se logrará poner un dique de contención que frene las pretensiones del cristinismo. En el entorno de la jefa política del FdT opinan que esta conyuntura es insostenible en el tiempo y que por ahora solo se trata de esperar a que aclare.

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