Con datos y hechos negativos, el Frente de Todos llegó exhausto a las elecciones - Política y Medios
03/12/2021 - Edición Nº5054

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

Con datos y hechos negativos, el Frente de Todos llegó exhausto a las elecciones

Las horas previas a la decisiva elección legislativa no se guardaron nada en materia de vicisitudes. La agenda pública presidencial, tan difícil de conocer en tiempo y forma (al igual que la “privada”), tuvo reuniones con anuncios de inversiones buscando efecto electoral, junto a actividades institucionales.

Por: Juan Pablo Peralta

 

Las horas previas a la decisiva elección legislativa no se guardaron nada en materia de vicisitudes. El lunes arrancó con las clásicas -y ya casi imperceptibles- reuniones del jefe de Gabinete, Juan Manzur. Temprano, recibió en su despacho de Casa Rosada a la candidata que encabeza la lista del Frente de Todos en la Provincia de Buenos Aires, Victoria Tolosa Paz, y a la vicegobernadora bonaerense, Verónica Magario. La primera esquivó a la prensa acreditada en Casa Rosada, como hizo desde que inició su campaña. Y la segunda tomó el mismo camino, a sabiendas de que iba a ser interpelada por el sangriento crimen del kiosquero, Roberto Sabo, en el partido de La Matanza, del que fue intendenta hasta hace dos años.

Todavía resonaban las palabras de Alberto Fernández ante un grupo de intendentes y militantes cordobeses, donde aseguraba que la provincia mediterránea es un terreno hostil que debe integrarse al país, “para que Córdoba, de una vez por todas y para siempre, sea parte de la Argentina”. Lo observaban, en un vídeo donde todo quedó grabado, el senador Carlos Caserio y Martín Gill, secretario de Obras Públicas de la Nación. Horas después la portavoz de la Unidad de Comunicación de Gestión Presidencial, Gabriela Cerruti, salió a intentar explicar que se trataba de una charla informal que tuvo el mandatario luego de un viaje donde “no dijo lo que le intentan hacer decir”, sino todo lo contrario. Las dos declaraciones generaron críticas, ya que el registro audiovisual circulaba en los medios y recibía el repudio de cuanto cordobés apareciera en escena. 

Por esta y otras declaraciones, en los pasillos de Balcarce 50 se comenzó a cuestionar, ya no sólo los sucesivos yerros verborrágicos del jefe de Estado, sino también la labor de la nueva vocera gubernamental. Algunos se preguntaban por lo bajo: “¿No era mejor no decir nada?, si se aclara así, oscurece”, manifestaban con cara de pocos amigos en charlas que se daban en las puertas del comedor de la Casa. 

En ese contexto, la agenda pública presidencial, tan difícil de conocer en tiempo y forma (al igual que la “privada”), tuvo reuniones con anuncios de inversiones buscando efecto electoral, junto a actividades institucionales. El cónclave de peso, que no había sido anunciado, sino hasta de que se desarrollara en el despacho del primer Mandatario, fue con los líderes de la CGT y las organizaciones sociales oficialistas. De ese encuentro salió una inesperada convocatoria para el 17 de noviembre, tres días después de los comicios, y en la jornada en la que se celebra el Día de la Militancia. Obviamente el objetivo de movilizar a Plaza de Mayo tiene que ver con brindar un apoyo y blindaje explícito a Fernández, a quien desde esos sectores le sugieren despegar su figura del kirchnerismo.

En el segundo día de la semana, se empezaba a especular en las galerías del palacio rosado con la factible suspensión del acto de cierre de campaña del FdT a nivel nacional. Con Cristina Kirchner atravesando su posoperatorio se sumaba la posibilidad de que la jefa política de la desmembrada coalición de gobierno no participara en el evento. Lo que acrecentaba más las dudas, era que tampoco la mayoría de los gobernadores podría asistir debido a que el corrimiento de la fecha del sábado 6, al jueves 11/11, se superponía con sus propios actos provinciales. A la vez, se confirmaba que tampoco iba a ser de la partida el ministro coordinador, Juan Manzur, quien decidió viajar a Tucumán y privilegiar la presencia en su territorio, donde mantiene un  duro enfrentamiento con su vicegobernador (a cargo del Ejecutivo local), Osvaldo Jaldo, ahora en tregua hasta que aclare. 

A mitad de semana, llegó a Casa de Gobierno el candidato porteño del FdT, Leandro Santoro, a quien recibió Manzur junto a representantes de los Taxistas Unidos Organizados. El temor del radical -integrado al kirchnerismo- a que se reduzca el piso que no llegó al 25 por ciento en las PASO, lo llevó a reiterar que está a favor del uso de las pistolas Taser, pero en términos de “dar instrumentos a las fuerzas de seguridad”, explicó.  Sobre el crimen de Ramos Mejía expresó que “hay que ser muy duros con las causas de la inseguridad, que son la desigualdad y la pobreza, y con las consecuencias. No podemos esperar a terminar con la desigualdad en la Argentina para terminar con la inseguridad”, aseveró.

La principal preocupación que atravesó los despachos oficiales el día miércoles, fue la suba del dólar blue, que alcanzó los 205 pesos. En ese marco, el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti y la ministra de Salud, Carla Vizzotti, anunciaron en el Salón de Conferencias del segundo piso de la sede del Ejecutivo, un acuerdo con los laboratorios para retrotraer el precio de los medicamentos al 1 de noviembre y congelarlos hasta el 7 de enero del 2022. En el curso de esa rueda de prensa, el economista aseguró que la suba de la moneda estadounidense “no debería impactar” en la inflación, ni tampoco incidir en el control de precios de alimentos y medicamentos que implementó la administración central.

La otra prueba de fuego que tuvo que atravesar el Gobierno el jueves, antes de clausurar la campaña en la localidad de Merlo, fue el índice de inflación de octubre que dio a conocer el INDEC, y que otra vez oficializó un preocupante 3,5%. Al respecto, fue el titular de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, quien en diálogo con los periodistas acreditados en Rosada, manifestó que se está trabajando para “frenar esta inercia inflacionaria”. En la habitual conferencia de prensa de Cerruti, la funcionaria (con rango de ministra) expresó por el caso del comerciante que perdió la vida en un hecho de inseguridad: “Nos produce profundo asco la utilización electoral de la tragedia y el dolor de una familia”, y apuntó contra el alcalde de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta, por decir que los jóvenes de 16 años no son punibles. “Debería leer la Ley Penal Juvenil. Los jóvenes de 16 años son imputables y hay 5000 personas de entre 16 y 18 años que están llevando adelante procesos penales”, contrarrestó la vocera.

Pasadas las 16 hs, empezó el intrincado acto final frentista en los pagos que gobierna Gustavo Menéndez, quien abrió para dar paso a la seguidilla de oradores: Tolosa Paz, Axel Kicillof, Sergio Massa y el presidente Fernández. Cristina se hizo presente pero no habló. Quienes analizan mediáticamente gestualidades y otras lecturas, observaron distancia entre ella y su ungido compañero de fórmula en 2019. Más allá de esos criterios, hubo fotos de todos los colores; caras serias, distantes, y risas para la ocasión. Cuando hizo uso de la palabra, el jefe de Estado comentó “lo primero que quiero decirles, y van a compartir, cada una y cada uno de ustedes, es: estamos muy contentos de verte bien Cristina, contentos de verte bien..”. 

De ahí en más, repasó lo que considera logros de su gestión en materia sanitaria y de reactivación económica post pandémica. “Debemos resolver la deuda que nos dejaron con el FMI. Me tomaré el tiempo que haga falta para encontrar el mejor acuerdo para los argentinos”, señaló el mandatario, en referencia a uno de los temas que más fricciones genera con el ala kirchnerista. No faltaron las críticas al macrismo y el mensaje de unidad dirigido al propio Frente de Todos.

Pasadas las 8 de la mañana del viernes, cuando ya había empezado la veda electoral, en una Casa Rosada casi desierta se dejaba escuchar el mensaje de algunos operadores oficialistas que atestiguaban que el lunes el Presidente convocará al diálogo a la totalidad de los sectores (empresariales, sindicales, sociales y políticos, entre otros) con el fin de garantizar un fin de año en paz y una proyección de crecimiento que promueva una recuperación en los dos años de mandato por venir. El mensaje fue claro: desdramatizar la derrota (si se repite), y avanzar alcanzando acuerdos con opositores internos y externos. Los resultados del escrutinio dirán si esa aspiración se puede alcanzar. 

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