Causas y azares de la crisis política - Política y Medios
03/12/2021 - Edición Nº5054

ANÁLISIS

Causas y azares de la crisis política

¿Quiénes son los máximos interesados en el colapso del Frente de Todos? Sin duda, aquellos que especulan con poder despegarse de este aparente fracaso. La transición hacia lo mismo tocó su última nota. Ya no hay más metamorfosis posibles. En un escenario de este tipo, es difícil evitar el proceso de electrolisis en el gobierno nacional luego del 14 de noviembre.

Por: Nicolás Mujico - Politologo UBA- Maestrando en Defensa Nacional UNDEF
 
Y las causas
lo fueron cercando
Cotidianas, invisibles
Y el azar
Se le iba enredando
Poderoso, invencible

 

El azar llevó a la presidencia al tío Alberto quien, tan solo una semana antes de proclamarse su candidatura, no contaba más que con un puñado de votos y de devotos. El proyectado gobierno de transición y de coalición de Alberto Fernández, se convirtió rápidamente en un gobierno de colisión constante y de trasmisión de mando y autoridad. Todo comenzó quizá, cuando Alberto no quiso hacer Albertismo. Toda una novedad. No era un presidente de transición como Héctor Campora, quien debía abrir camino a la llegada de Juan Domingo Perón en un complejo juego de ajedrez, magistralmente ganado por el tres veces presidente argentino. Alberto era el presidente de transición, de una argentina donde la democracia se encuentra consolidada y donde estaba relativamente claro que, electoralmente, Cristina Fernández no podía vencer. Sin embargo, la organización no ve esas diferencias. Entre insultos, la diputada Fernanda Vallejos expresó la línea que otros desarrollan de manera más elegantete. 

Cristina Kirchner tuvo, en su momento, una notable lucidez. Las piezas que movió la dos veces presidenta de la Nación, pusieron a Alberto en la Casa Rosada con más de 10 millones de votos pero sin demasiado equipo, organización y alianzas para llenar los ravioles del estado con hombres propios. Un presidente débil. Apretable, ideal.  

Los meses que el gobierno transitó sin pandemia fueron confusos. No solo no se construyó una fuerza política propia, sino que además muchos funcionarios macristas continuaron en sus lugares y algunos más allá de esa fecha, entorpeciendo o sembrando serias dudas de las verdaderas razones de su permanencia en el cargo. El presidente no parecía tener modo de evitar la omnipresencia de la organización, el patria y la expresidenta. Toda silla que se vaciaba, existía un hombre o mujer para sentar que no le respondía. 

El COVID, poderoso e invencible, casi trasforma el modesto liderazgo presidencial en algo heroico. Un caudillo carismático con destino a los libros de historia. Claro, para eso el virus tendría que haber cedido y, tras breve temporada en cuarteles de invierno, retomar la campaña victoriosa. Pero el virus lo fue cercando, cotidiano, invisible, insistente.  

Así, con ese escenario, llegamos a septiembre de 2021 y la inevitable derrota despertó a los dormidos y alertó a los despiertos que rápidamente enviaron sus telegramas. Las renuncias de un hombre de bien, señalaba Mariano Moreno, son siempre indeclinables. Las de los funcionarios Kirchneristas, fueron entonces más bien inclinables como bromeaba el exsenador Yoma.  Y aquí estamos ahora ante esta dicotomía trascendental de cara al futuro. ¿Cuál será el resultado electoral? ¿Ganará Cristina o perderá Alberto?  No obstante, esa es una pregunta retórica que solo tiene sentido en el corto plazo. El constante cercamiento a la figura presidencial, el desafiarlo en los actos, las cartas documentos, las renuncias intempestivas y la amenaza latente de hacerle recorrer el triste y solitario sendero oscuro de Lenin Moreno, agotarlo, amenazar sus acuerdos y a sus ministros más cercanos, avanzar e ir por todo es, en el fondo, aislarse más y más de la sociedad. 

Hace poco más de un mes, se cumplió un nuevo aniversario de la renuncia, (indeclinable) de Chacho Álvarez. Nunca tuvo más poder que aquella noche donde fueron a vitorearlo a su ventana. Sin embargo….el pueblo argentino no agradece la fuga. 

¿Quiénes son los máximos interesados en el colapso del Frente de Todos? Sin duda, aquellos que especulan con poder despegarse de este aparente fracaso. Sin embargo, ya no es posible continuar apostando a la estrategia gatopardista. La transición hacia lo mismo tocó su última nota. Ya no hay más metamorfosis posibles. Aunque parece que existen dirigentes políticos hiperactivos que, aún ante la patada, insisten en meter los dedos en el enchufe. En un escenario de este tipo, es difícil evitar el proceso de electrolisis en el gobierno nacional luego del 14 de noviembre. Los actos del 17 y del 18, marcan un hiato difícil de disimular. 

La audacia no siempre es buena consejera. No cuando es insólita. Algunos dirigentes de la provincia de Buenos Aires han nacido envueltos en la política. Desde chicos, escucharon y vieron. Conversaron con todos los protagonistas de la política nacional y aún internacional. Han tenido las posibilidades de educarse políticamente como nadie. Sin embargo, como la mula del mariscal de Sajonia, el haber estado en todas las batallas no parece haber dejado ninguna enseñanza. Así, el Máximo responsable de la derrota electoral en las PASO, se cree aún, a días de unas elecciones trascendentales, con la autoridad política y la pureza ideológica, para seguir avanzando y continuar conduciendo los destinos del una y otra vez derrotado peronismo bonaerense. No obstante surgirá (espero) por mero acto de supervivencia, la necesidad imperiosa de desplazar a los responsables poniendo limites a esta prolongada intervención. La militancia Peronista, debe disputar contra los proyectos personales y sectarios y en el caso de ser derrotados, dejar testimonio. 

Una vez más, el problema en la Argentina es político. La operación traviata a la autoridad presidencial generó terribles consecuencias. El convencimiento rayano en la locura de haber dado en el blanco, continúa con episodios que, si bien son de menor intensidad, dañan y trastornan la posibilidad de llevar con éxito las riendas del gobierno. Parecieran no tener conciencia de que pasarán el resto de su vida política, explicando lo inexplicable. 

La derrota de la provincia de Buenos Aires fue contundente y puede volver a serlo. Comienza a surgir la necesidad de un gran debate. ¿Por qué premiar a los responsables de la debacle con la conducción del partido? Independientemente de lo que pase en el corto plazo, las causas, cotidianas, invisibles, que cercaron al presidente, también fueron contra el resto de la dirigencia política del Frente de Todos y el azar, poderoso e invisible, no tardará en enredarlos. 
 

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