El factor Macri, un obstáculo para Juntos - Política y Medios
23/10/2021 - Edición Nº5013

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

El factor Macri, un obstáculo para Juntos

Después de imponerse en las primarias de las provincias más grandes, los referentes de Juntos redoblaron esfuerzos para mostrarse unidos y, si bien lo lograron con fotos y eventos, mantienen un dilema común: Mauricio Macri.

Por: J.Nye

 

Después de imponerse en las primarias de las provincias más grandes, los referentes de Juntos redoblaron esfuerzos para mostrarse unidos y, si bien lo lograron con fotos y eventos, mantienen un dilema común: Mauricio Macri.

El expresidente no se resigna al retiro definitivo e irrumpe cualquier estrategia discursiva con inoportunas apariciones mediáticas.

No le preocupa mantener niveles mínimos de popularidad, incluso en provincias en las que se considera querido como Córdoba y Mendoza. No pudo revalidar esa presunción en las primarias.

“No entendió que el antikirchnerismo puede tener cualquier rostro con expectativa de triunfo”, es una frase que se escuchó en la provincia del fernet, donde el expresidente recorrió los medios locales para respaldar a su exministro Gustavo Santos y no evitó una derrota categórica.

El camino a 2023 para el frente Juntos estaría más allanado si Macri habría aceptado que su mejor lugar es el baúl de los recuerdos. No hay quien pueda sepultarle su ansia de transcender, una ambición que lo llevó a la presidencia de Boca y del país, pero no alanzó para triunfar en la Casa Rosada.

Pero, además, los apremios judiciales empiezan a exponerlo más de la cuenta, los tiene que enfrentar a cara descubierta y complica a sus sucesores.

No tiene riesgo de quedar tras las rejas, porque minutos antes de abandonar la presidencia firmó una resolución para reglamentar cambios en el Código Procesal Penal que restringe las prisiones preventivas.

Sí puede deambular por los tribunales con indagatorias incómodas, como la que lo espera por la causa que investiga espionaje ilegal a los familiares de los tripulantes fallecidos en el submarino Ara San Juan.

Recluido en Miami, faltó al primer llamado del juez Martín Bava y obligó a la presidenta del PRO, Patricia Bullrich. a exponer los motivos sin siquiera designar a un abogado defensor. No podrá evitar dar la cara a la segunda convocatoria, si no quiere acumular desacatos como el fiscal Carlos Stornelli.   

La intervención de la e ministra fue también un test de fidelidad de Macri, temeroso de ceder el poder residual que sostiene con sus ex dirigidos, aun cuando resulte una mancha venenosa.

Una escena que describe esa vanidad por permanecer se dio en el bunker del triunfo, cuando les hizo juntar las manos a Bullrich, a Horacio Rodríguez Larreta y a María Eugenia Vidal para jurarse llevarse bien hasta noviembre. Ninguno supo como evitar esa escena.

Para Larreta, la figura de Macri es un escollo a su carrera presidencial y lo hace saber en reuniones con figuras de poder, como empresarios nacionales o inversores externos.

Explica sin vueltas que si el tono de la disputa con Cristina Kirchner no cede, en 2023 sólo puede augurar un gobierno suyo plagado de conflictividad, de esos que no pueden resistir medidas mínimamente hostiles.

A Macri lo altera, tal vez más que nada, la causa que investiga a su empresa familiar por el vaciamiento del Correo Argentino y por la que ya se le decretó la quiebra.

Y mueve los hilos hacia dentro del frente Juntos para sumar presión política, sin pedirle permiso a nadie. Reunió firmas de diputados y senadores para una denuncia contra le procurador del tesoro Carlos Zannini.

Supo que varios apagaron el teléfono, como el jefe de los diputados Cristian Ritondo. En el Senado los llamados los hizo Humberto Schiavoni y no pudo convencer a Guadalupe Tagliaferri, la voz de Larreta en esa Cámara.

Pero el jefe de Gobierno fue un testigo más cuando la Legislatura porteña aprobó una ley para permitirle al Tribunal Superior de Justicia apelar sentencias de la justicia nacional, como la que complica a la familia Macri.

Votaron también los radicales que responden a Martín Lousteau, pese a que había sido el promotor de la frase “Ah, pero Macri”, que en formato de remera viralizó el candidato a diputado Martín Tetaz.

El slogan sugiere que el gobierno sólo puede justificar sus errores con alusiones al expresidente, a quien el economista definió como parte de un liderazgo extinguido.

Si fuera así, sus correligionarios de la Legislatura porteña no hubieran puesto su firma para salvar a la familia. Tal vez falte un tiempo para que ya nadie lo atienda. O no ocurra nunca. 

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