Quién es quién en la avanzada de Juntos por el control en Diputados - Política y Medios
03/12/2021 - Edición Nº5054

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

Quién es quién en la avanzada de Juntos por el control en Diputados

La amenaza de Carrió y Vidal de quitarle a Sergio Massa la presidencia de la Cámara de Diputados alteró los ánimos en el oficialismo, pero abrió otro capítulo de la interna entre los halcones y las palomas de Juntos.

Por: J.Nye

 

La amenaza de Elisa Carrió y María Eugenia Vidal de quitarle a Sergio Massa la presidencia de la Cámara de Diputados alteró los ánimos en el oficialismo, pero abrió otro capítulo de la interna entre los halcones y las palomas de Juntos.

Carrió, nave insignia del primer grupo, abrió el juego señalando en uno de sus habituales diálogos con TN que el sillón de Massa corresponderá a Juntos por ser la primera minoría en diciembre.

En realidad, el cargo se define por una votación tradicional y para que el principal frente opositor llegue a una mayoría necesitará aliados de otras fuerzas. No es imposible si el ambiente de derrota oficialista gana la opinión pública.

La última oposición que se atrevió a jugar esta ficha fue el PJ el 10 de diciembre de 2001, cuando eligieron a Eduardo Camaño y también eligieron a Ramón Puerta como presidente provisional del Senado. Antes de navidad ambos ocuparon la Casa Rosada por un día y ese recuerdo aún pesa entre los radicales.  

Bullrich recogió el guante y envió a sus emisarios a anunciar que peleará por cargos en el Congreso con un subgrupo de senadores y diputados. Y que, si hay que ir por la presidencia de la Cámara baja, mandará a sus soldados a primera fila. Ella no habló porque, dijo, le prometió a Mauricio Macri que hasta el 14 de noviembre evitará las internas.

Hasta ahí, lo esperable. Pero en un twitch de Vidal y Horacio Rodríguez Larreta con la militancia juvenil, la ex obernadora sorprendió al pedir la cabeza de Massa.

“La oportunidad es frenar el quórum en ambas cámaras y tener la presidencia de la Cámara de Diputados. Eso hace la diferencia y ninguna otra fuerza política lo puede lograr en el Congreso", desafió, con su liviandad habitual.

Entre los halcones sólo vieron un intento de endurecer el discurso y detener la sintonía entre Bullrich y Javier Milei, el liberal que amenaza con dejarla con menos votos en la Ciudad que cualquier otra lista PRO en la historia.

Pero cuando pase el 15 de noviembre, Vidal será presa de sus palabras. Si da un paso atrás podrá ser considerada blanda y si dobla la apuesta tomará un camino de confrontación diaria que prefirió evitar desde que dejó la gobernación. 

La presidenta del PRO ya anunció que peleará por ser candidata a presidenta, contra Larreta y Vidal, y la disputa por la presidencia de Diputados sería su primera parada en la interna. La daría de afuera, porque no tiene banca, pero con un posicionamiento firme.

La exgobernadora no tiene claro cómo seguir después de lo que será un deslucido triunfo porteño. Hasta mayo, se reunía con dirigentes afines y fantaseaba con una candidatura presidencial, incluso contra Larreta. La animaban encuestas nacionales que la posicionaban mejor, que ya quedaron desactualizadas.

Larreta es amigo personal de Massa de los tiempos en que ambos trabajaban para Palito Ortega, el vínculo nunca cesó y por ahora no abrió la boca sobre el desafío que le hacen sus pares. El tigrense espera un gesto o romper relaciones personales para siempre.  

El único ámbito donde este tema puede alivianarse es en la mesa de conducción de Juntos, integrada por autoridades legislativas y partidarias.
Antes del cierre de listas la exministra siempre lograba imponer su voz en los comunicados. Después del 24-7 se llamó a silencio.

Pero hay otros eslabones que por ahora no intervienen en la discusión, como la UCR y Emilio Monzó, quien retornará como diputado raso en diciembre de la mano de Facundo Manes. Reunirá casi una decena de votos y los quiere hacer valer.

Monzó ya había insinuado un acuerdo con Massa en 2019, pero luego optó por dejar su tropa al mando de Cristian Ritondo, jefe del PRO discípulo de Vidal. Ahora deberá definir de qué lado está. Si es que está de alguno en concreto.

Los radicales no están convencidos, porque admiten, por ahora intramuros, que la presidencia de la Cámara sería una presión extra a la dinámica opositora, sin un beneficio directo que pueda ofrecerse. Además, es un botín de dinero que todos querrán. 

Llegar a los 129 votos necesarios para dominar el recinto no es imposible para Juntos, si se lo propone: alcanzaría con unos puntos más en diciembre, una alianza con liberales, cordobeses y alguna fuerza provincial que rompa el cerco de aliado permanente.

El problema es que una aventura así puede dejar heridas internas difíciles de sanar y, tal vez lo más preocupante para los más experimentados, crear expectativas imposibles de cumplir. Por eso el debate no está cerrado. Recién empieza. 

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