¿Y ahora quién manda en Juntos por el Cambio? - Política y Medios
23/10/2021 - Edición Nº5013

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

¿Y ahora quién manda en Juntos por el Cambio?

La interna para 2023 quedó ordenada, con referentes claros y candidatos firmes, pero disputas que necesitan algún marco de convivencia para no descontrolarse. La jefatura de Gobierno se colará en las definiciones, porque la sucesión de Larreta no está clara y se trata de un preciado botín por la falta de un competidor claro en la oposición porteña.

Por: J.Nye

 

Las figuras de la oposición con proyección salieron victoriosas en las primarias y, si repiten la performance en noviembre, empezarán una guerra fría para llegar a 2023 en mejor posición.

Mauricio Macri fue tal vez el único pase a retiro, porque después de la desobediencia de Horacio Rodríguez Larreta en el armado de listas de Capital y Provincia, apostó a varios candidatos y no le pudo ir peor.

Su exministro de Turismo, Gustavo Santos, perdió en Córdoba, conde Macri amenazaba con fijar residencia por su supuesto idilio con la gente; el joven diputado Federico Angelini quedó tercero en Santa Fe y hasta cayeron exministros radicales como José Cano en Tucumán.

Larreta también le impidió competir en la Ciudad a la presidenta del PRO Patricia Bullrich, pero no logró sacarla de carrera.

Proactiva, la exministra acompañó a dirigentes afines en listas de Chubut, Córdoba y La Pampa, que ganaron las internas y se posicionaron para ocupar el Senado.

En noviembre quiere que Juntos alcance 45 puntos entre las 24 provincias, como marca para presentar una fuerza capaz de ganar una elección presidencial. En las primarias llegó a 41, pero con un nivel de ausentismo récord.

La UCR tuvo un duelo cuerpo a cuerpo entre sus candidatos a presidir el partido en diciembre, que son el gobernador de Jujuy Gerardo Morales y el senador Martín Lousteau, ariete de Enrique “Coti” Nosiglia.

Compitieron en varias provincia y todavía discuten quién ganó. Morales impuso sus candidatos en las internas de La Pampa, donde por primera vez en dos décadas Nosiglia no tendrá un senador propio.

Y Lousteau ganó en las listas de Diputados en Córdoba con Rodrigo De Loredo y quedó cerca en Santa Fe, donde apoyó a Maximiliano Pullaro. También ubicó nombres afines en listas ganadores del PRO, como la de Entre Ríos que lideró Rogelio Frigerio.

La disputa no da tregua y se trasladó al acto de cierre de Facundo Manes, en Quilmes: Lousteau reclamó en el escenario el apoyo de De Loredo y Pullaro, a Morales no le pareció oportuno y se fue.

Con categóricos triunfos en las elecciones para senadores, el mendocino Alfredo Cornejo y el gobernador Gustavo Valdés discutirán poder en la UCR, que en diciembre volverá a mezclar el debate de las autoridades partidarias con el de las jefaturas del Congreso.

No será una negociación fácil, porque Lousteau y Coti pueden reclamar el control de Diputados para compensar un respaldo a Morales, pero Mario Negri, derrotado por Luis Juez en las primarias de Córdoba, intentará seguir en el cargo con apoyo de sus dirigidos. Ya lo hizo en 2019, juntó una mayoría, relegó a Cornejo y reeligió por dos años.

Junto a Macri también perdió peso en la mesa chica Elisa Carrió, quien con mucha rosca logró mantener a 4 de los 7 diputados de su bloque que ponía en juego, pero ya nadie la llama.

Así las cosas, la interna de Juntos para 2023 quedó ordenada, con referentes claros y candidatos firmes, pero disputas que necesitan algún marco de convivencia para no descontrolarse.

La jefatura de Gobierno se colará en las definiciones, porque la sucesión de Larreta no está clara y se trata de un preciado botín por la falta de un competidor claro en la oposición porteña.

María Eugenia Vidal exhibirá en noviembre otro triunfo deslucido, si el sorprendente liberal Javier Milei le roba parte del electorado a su colega Ricardo López Murphy. En el PRO empiezan a verlo inevitable.

Sí tienen fe de retener el 40% de Manes en la provincia, aun cuando en la campaña el neurólogo fue más duro con Macri que con el kirchnerismo. Los macristas creen que el antiperonismo bonaerense es más fuerte.

Un triunfo gris de Vidal le daría una chance a Lousteau de pedirle padrinazgo a Larreta para la sucesión. Cuando aún desojaba la margarita sobre si ser o no candidata, en charlas privadas la exgobernadora especulaba con una aspiración presidencial para, llegado el caso, condicionar a su jefe. Sus magros números en esta elección sepultarían cualquier intento de rebelión y la dejan de rehén.

Macri se enloquece de sólo pensar en una jefatura de Gobierno manejada por Nosiglia, a quien no le atendió el teléfono en sus años de presidente. Si se acercara esa posibilidad trataría de convencer a Bullrich de dar la pelea.

La exministra sueña con la presidencia pero, en verdad, armar listas en cada rincón del país no es una tarea fácil y es por eso que las primarias presidenciales son menos frecuentes.

Morales lo reconoció en charlas informales con sus correligionarios afines. Lanzó una pelea pública contra Larreta con el “anti porteñismo” como discurso central, que mete en la bolsa a Lousteau, pero verá hasta donde prende. Si no están las condiciones dadas, en 2023 se guardará un tiempo.

Larreta corre con ventaja. Mide más que el resto, puede llegar a votantes que reniegan del PRO, habla con dirigentes de todo el país y tiene a Santilli como candidato a gobernador instalado en Buenos Aires, el 38% del padrón nacional. Pero quedan dos años. Demasiado tiempo. 

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