El ojo parlamentario - Política y Medios
23/10/2021 - Edición Nº5013

ESCENARIO POLÍTICO

El ojo parlamentario

PolíticayMedios recorrió los pasillos de un Congreso. Si bien la campaña electoral le quitó actividad, ya hay indicios de las peleas que se vienen.

PolíticayMedios recorrió los pasillos de un Congreso. Si bien la campaña electoral le quitó actividad, ya hay indicios de las peleas que se vienen.

 

[Massa no quiere guerra]

Esta semana se cumplió un año de la sesión más dura que atravesó Sergio Massa como presidente de la Cámara de Diputados.

Fue el 1 de septiembre de 2020, cuando Juntos por el Cambio irrumpió con sus diputados en el recinto e ignoró la prórroga de las sesiones remotas votada por la mitad más uno de los presentes.  

Fue una victoria política para la oposición: si bien la justicia lo avaló, a Massa lo acobardó el escándalo y nunca más volvió a sesionar sin acuerdo de radicales y macristas.

Máximo Kirchner confía en controlar el recinto en diciembre y volver al cuerpo a cuerpo, pero a Massa no lo convence volver a las sesiones tensas, con gritos de madrugada. Cree que puede desperfilar para siempre.

Como gesto, durante su exposición en el Council of Américas, el presidente de Diputados habló de la necesidad de acuerdos entre los dos principales frentes electorales y Horacio Rodríguez Larreta lo replicó unos minutos después. Habrá que ver si los dejan.
 
[Guzmán no concilia con el Congreso]

Martín Guzmán no logra recomponer su vínculo con los referentes oficialistas del Senado y Diputados, donde no hay quien lo proteja puertas adentro.

Le perdieron confianza cuando intentó modificar el impuesto a las ganancias, que aumentaban las alícuotas a empresas con facturación de 100 mil pesos mensuales. Massa y la senadora Anabel Fernández Sagasti lo corrigieron tras una tensa reunión en la Rosada.

En el kirchnerismo lo notan demasiado dócil en sus negociaciones con el FMI y le marcaron la cancha con unas leyes que lo obligan a negociar en el Congreso cualquier acuerdo.

El 15 de septiembre tiene que presentar el presupuesto y lo espera otra pelea con los propios: Guzmán quiere bajar los subsidios a las tarifas de servicios públicos y no lo dejan.

Como primer paso de la esa disputa, se negó a subir el mínimo imponible del impuesto a las ganancias a 180 mil pesos, como lo habilita una ley sancionada en abril que el elevó el piso a 150.

La tensión volvió a dejar sus marcas: el diputado del Frente de Todos, Marcelo Casaretto, presentó un proyecto de resolución para reclamarle esa suba. Si lo ignora la actualización de 2022 se hará sobre montos más chicos y así el costo fiscal será menor. Claro que un artículo del presupuesto puede arruinarle los planes. Esa es la negociación que viene.
 
[Coti va por algo]

El histórico operador radical Enrique “Coti” Nosiglia está decidido a dar batalla por el poder en la UCR. Su pelea es hacia adentro y ni siquiera se interesa por el destino de Alberto Fernández, a quien recién conoció el año pasado en un café en Olivos gestionado por el diputado Eduardo Valdés.

Su talismán es Martín Lousteau, aunque de a ratos pareciera su marioneta: lo obligó a recorrer el país en cada elección interna, para potenciar listas que, aún perdiendo, le otorgan al Coti convencionales nacionales para porotear en diciembre, cuando se renueven las autoridades del partido.

Claro que su poder entre la dirigencia de primera línea es mínimo: sólo le atiende el teléfono Alfredo Cornejo, el actual presidente de la UCR, pero sin chances de definir a su sucesor. Lousteau quiere dar la pelea, pero chocará con el gobernador jujeño Gerardo Morales.

Si pierde en el poroteo, como se espera, Coti le pedirá cargos en el Congreso, donde deben definirse autoridades en las dos Cámaras y no tiene volumen para hacerse valer. Es que, donde tiene que votar la gente y no los afiliados, es poco lo que tiene para mostrar.
 
[Gollán, monitor de los laboratorios]

La campaña electoral dejó en suspenso las gestiones de la Cámara de Diputados para monitorear los contratos con los laboratorios para comprar vacunas contra el COVID que, hasta ahora, sólo tuvieron una reunión con la exposición del representante local de Pfizer y Marcelo Figueiras, dueño del laboratorio Richmond, socio del gobierno ruso para producir la Sputnik V en el país.

Desde diciembre, si vuelve el debate, los actores parlamentarios son otros: el presidente de la Comisión de Salud Pablo Yedlin se mudará al Senado y lo sustituiría nada menos que Daniel Gollán, ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires en los primeros dos años de pandemia.

Gollán sigue con línea directa con Cristina, quien nunca le perdonó a Alberto haber ignorado a Rusia cuando envió la ley de vacunas, aunque el relato de la oposición haya instalado otra historia. Lo cierto es que tuvo que reunirse ella con el embajador de Moscú para gestionar la Sputnik V, la primera dosis en llegar a Ezeiza.

La vice tampoco participó del acuerdo con AstraZeneca, el laboratorio inglés que produjo una parte de las dosis en los galpones del empresario Hugo Sigman.

La mayoría de las dosis comprometidas nunca llegaron, Sigman nunca quiso explicar qué pasó en el Congreso y, tal vez, deba hacerlo ante el exministro de Cristina.
 
[Interna por Malvinas]

En Juntos por el Cambio hay legisladores que no comprenden la persistencia de Patricia Bullrich en bajarle el precio a la reivindicación de la soberanía con las Islas Malvinas y hasta de minimizar el reclamo de una porción de la plataforma continental argentina que hace Chile.

Lo adjudican a alguna dependencia con embajadas internacionales que desconocen, pero que también habrían llevado a Mauricio Macri a ignorar el reclamo por la soberanía de Malvinas en cada foro internacional.

Los legisladores fueguinos de JxC inundaron el Congreso de proyectos de declaración para ratificar la pelea por las islas y la soberanía del mar argentino, que Bullrich puso en duda en un comunicado del PRO, firmado junto a Fulvio Pompeo, el experto en relaciones exteriores de Macri.

El apresurado escrito no termina de definir de qué lado está. El senador Pablo Blanco, de la UCR, logró que la mayoría de su interbloque firme su proyecto contra el decreto del presidente chileno Sebastián Piñera que absorbe una parte del mar argentino. Pero casi ninguno lo acompañó ningún colega del PRO cuando lo defendió en comisión. No sabían qué hacer. 

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