A 21 años de la muerte de René Favaloro: "Me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla" - Política y Medios
17/09/2021 - Edición Nº4977

RECUERDO

A 21 años de la muerte de René Favaloro: "Me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla"

Se cumple un nuevo aniversario del deceso del famoso cardiocirujano, que se quitó a la vida en medio de una acuciante situación económica. Minutos antes de morir dejó su último escrito, en el que explicó su drástica decisión ante el panorama sombrío que enfrentaba su Fundación.

El sábado 29 de julio del año 2000 a las 14.30 horas, René Favaloro, de 77 años, firmó la última de las siete cartas que escribió para despedirse. Luego fue al baño de su departamento, se paró frente al espejo, tomó un arma, la apoyó a la altura del corazón y se disparó. Su muerte, y más aún por la forma en que se produjo, causaron la conmoción y el esputor del conjunto de la sociedad argentina.

El reconocido cardiocirujano, que desarrolló la técnica del bypass coronario, explicó en una de esas siete notas que afrontaba una dura situación económica por que la fundación que presidía era acreedora del PAMI y otras obras sociales por varios millones de dólares y tenía cuantiosas deudas. Así, durante la crisis económica y política de la Argentina en el 2000, solicitó ayuda al Gobierno sin recibir respuesta, por lo que, acuaciado por las deudas, tomó la drástica decisión de quitarse la vida.

"A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla", confesó en la esquela que dejó en aquel momento, en la que además contaba que "el proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse".

"En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer", escribió el médico en otra línea de aquella tristemente célebre carta.

En el mismo sentido, hace 21 años el médico escribió que "quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación".

Por último, se despedió con un mensaje para sus afectos más cercanos: "A mi familia, en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco"

Y concluyó: "Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa".

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