Posiciones encontradas con la decisión del Gobierno de cerrar la exportación de carnes - Política y Medios
31/07/2021 - Edición Nº4929

DEBATE

Posiciones encontradas con la decisión del Gobierno de cerrar la exportación de carnes

Diversos dirigentes políticos se sumaron al controvertido debate en torno a la medida adoptada para contener los aumentos en el mercado interno.

La decisión del Gobierno nacional de suspender la venta de carne al exterior generó numerosas discusiones en los diferentes niveles de la clase política del país, y en esta ocasión, las críticas no se circunscribieron al arco opositor.

Tras reunirse con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, adoptó la medida “como consecuencia del aumento sostenido del precio de la carne vacuna en el mercado interno”.

Desde el Gobierno anunciaron una serie de acciones “tendientes a ordenar el funcionamiento del sector, restringir prácticas especulativas, mejorar la trazabilidad de las exportaciones y evitar la evasión fiscal en el comercio exterior”.

Lo cierto es que, en gran medida, la gran demanda internacional de carne viene dinamizando la actividad de la industria en nuestro país, lo cual empuja los precios en el mercado interno.

En ese contexto, mientras algunos creen que se debe diferir el mercado interno de las fluctuaciones de mercado en el extranjero, otros señalan que el problema reside en los magros ingresos que perciben amplios segmentos de la población argentina, e insisten en que lo que se debe buscar es mejorar de manera decisiva los salarios.

En tanto, como era previsible, la iniciativa no cayó nada bien entre los sectores ganaderos, y en las horas posteriores la mesa de enlace anunció un cese de comercialización de todas las categorías de hacienda vacuna entre este jueves 20 de mayo y el viernes 28.

Esta medida fue adoptada por las autoridades de la Sociedad Rural, Confederaciones Rurales, Coninagro y Federación Agraria.

Por su parte, también compartieron su disgusto con la decisión presidencial dirigentes políticos y funcionarios de regiones donde el rubro tiene gran incidencia, con diferente procedencia partidaria.

Tal fue el caso del gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, que expresó a través de las redes sociales que “la solución es aumentar la producción y no cerrar las exportaciones”, al tiempo que sostuvo: “Tenemos las condiciones para abastecer el mercado interno y externo, manteniendo la posibilidad de exportar nuestros productos al mundo”.

El referente del peronismo santafesino recordó que en su provincia “la ganadería genera trabajo, inversiones y tiene un inmenso potencial”, y sugirió que “los cambios en las reglas de juego, con soluciones que no funcionan, sólo perjudican el futuro de la actividad que tanto nos brinda”.

Por último, Perotti consideró: “Entre todos debemos trabajar de cara al futuro de la Provincia, con una visión amplia que nos permita potenciar la ganadería, no achicarla”.

Por su parte, el vicegobernador de la provincia de Córdoba, Manuel Calvo, también manifestó su rechazo al cierre de las exportaciones de carne que anunció el gobierno nacional.

“Tropezar dos veces con la misma piedra. En esa frase se puede resumir la decisión del Gobierno Nacional de suspender las exportaciones de carne vacuna por un periodo de 30 días, con el argumento de controlar el precio”, aseveró el funcionario.

Recordemos que, durante el Gobierno de Néstor Kirchner, en 2006, se tomó una medida similar. Además, los desencuentros de las administraciones peronistas de este siglo con el sector agropecuario han sido moneda corriente, y el Frente de Todos ya tuvo sus fricciones durante el intento de expropiar la cerealera Vicentín en el marco de la quiebra.

En la provincia de Buenos Aires, la política contó con el apoyo de la gestión de Axel Kicillof, una de las patas más estables con las que cuenta Alberto Fernández.

No obstante, el líder del radicalismo bonaerense, Maximiliano Abad, consideró que, “si bien en el corto plazo puede lograr una baja de precios o una contención en la suba en algunos cortes, a mediano y largo plazo la carne será más cara”. En ese sentido, resumió: “Esto es carne para hoy, pero hambre para mañana”.

[Las voces en el ámbito local]

El intendente de la Ciudad de La Plata, Julio Garro, también se sumó al debate por la controversial medida, contemplando que el rubro tiene una importante incidencia en la economía local.

“En La Plata tenemos frigoríficos de los más importantes del país, que exportan al mundo y generan trabajo. Más de 1500 familias de la ciudad dependen de esta fuente de empleo. Y otras miles de manera indirecta”, expresó el dirigente del PRO.

En esa línea, agregó que “si queremos que las economías crezcan, no se les puede poner un freno, menos a las empresas que generan trabajo”, al tiempo que llamó a “no repetir errores del pasado que nos dejaron con una economía destruida”.

El jefe comunal platense también señaló que “la inflación no se termina cerrando las exportaciones y poniendo en riesgo el trabajo de los argentinos”, tras lo cual advirtió que espera que el Gobierno “revea la medida”. Por último, concluyó: “Hoy más que nunca tenemos que acompañar a los productores, comerciantes y PyMES para salir adelante”.

Un tanto más técnico fue el análisis del dirigente peronista Federico Martelli, quien, en medio del debate por los precios de la carne, expuso una comparación con la oferta en dólares en otros países de la región.

Si bien es lógico que en un país productor a nivel global los precios sean más bajos, lo cierto es que Argentina no paga los cortes de carne al precio que marca el mercado externo (aunque esto influya en las fluctuaciones del precio).

Ante estos datos, Martelli planteó la interrogante de por qué resulta tan cara la carne para los argentinos y ofreció una explicación: “El salario mínimo en dólares era de 589 en 2015 y hoy es de 221. Muchos pueden decir que en 2015 estaba sobrevaluado por el atraso cambiario, pero de ninguna manera se justifica una destrucción semejante del poder adquisitivo”.

El lunes, el secretario General del MUP había cuestionado la decisión gubernamental, considerando: “El país necesita producir y exportar más. Necesitamos cada puesto de trabajo en la industria cárnica, necesitamos cuidar los mercados ganados con tanto esfuerzo, necesitamos cada dólar que entra para evitar la constante devaluación... Así vamos mal”.

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