Se debate la actualización de las restricciones, con altas chances de que continúen como hasta ahora - Política y Medios
06/08/2021 - Edición Nº4935

SEGUNDA OLA

Se debate la actualización de las restricciones, con altas chances de que continúen como hasta ahora

Los jefes de Gabinete de Nación, Provincia y Ciudad de Buenos Aires se reúnen esta tarde para evaluar las medidas a implementar de cara a las próximas semanas.

Desde las 15 horas de este martes, Santiago Cafiero recibió a sus pares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Felipe Miguel, y de la provincia, Carlos Bianco, para analizar qué medidas adoptar a partir del viernes, día en que concluyen las restricciones ordenadas por el último decreto presidencial.

Hasta el momento, las iniciativas implementadas lograron contener la aceleración de la curva de contagios de Covid-19, logrando un amesetamiento en torno a los 25 mil casos diarios durante las últimas semanas, que tiene gusto a poco para quienes gestionan la situación epidemiológica.

Durante este lapso, la tendencia parece ser análoga a la del año pasado: tras las restricciones en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), comenzó a reducirse el número de contagios diarios, aunque el incremento en las provincias sostiene los números altos.

De hecho la propia provincia de Buenos Aires atraviesa un proceso parecido: tras dos semanas consecutivas de reducción de contagios, el salto de nuevos casos en el interior bonaerense sobrepasó la leve baja en la zona metropolitana e impulsó un incremento semanal, preocupando a las autoridades.

Es en ese marco que el viceministro de salud, Nicolás Kreplak, consideró este lunes que “pareciera cada vez más lógico tomar una medida de cuidado más fuerte, por un tiempo más acotado”.

En esa misma línea se han manifestado las autoridades de la capital federal -donde el descenso de contagios no fue tan notorio como en el conurbano-, quienes evalúan nuevas restricciones e incluso no descartan modificar el régimen de presencialidad en las escuelas, poco más de un mes después de la negativa a acatar el cierre determinado por el Gobierno Nacional.

No obstante, autoridades porteñas y bonaerenses continúan enfrentando el dilema de los costos políticos y económicos que conllevaría tomar medidas más duras.

Un aislamiento estricto y corto le daría un gran respiro a los sistemas sanitarios de las zonas críticamente afectadas por la circulación de coronavirus, mientras la campaña de vacunación avanza traccionada por la regularización de la provisión de Sputnik V y la liberación antes de fin de mes de las primeras 4 millones de dosis del contrato firmado con AstraZeneca.

Sin embargo, el presidente ya descartó este martes un retorno a Fase 1 implementado desde el Ejecutivo Nacional, evaluando que la sociedad no soportaría una nueva cuarentena, aunque adelantó que “en estos términos, van a seguir las restricciones”.

En territorio bonaerense, los reclamos por la suspensión de la presencialidad escolar no cesaron a lo largo de estas semanas. El viernes pasado Padres Organizados convocó a una vigilia frente a la gobernación, y este miércoles desde el mediodía realizarán una clase pública en la Plaza San Martín, frente a la Casa de Gobierno: “Dijeron 15 días y ya llevamos 5 semanas”, reclaman.

Continúan las presiones por retornar a clases presenciales cuanto antes.

Al humor social se le agrega la necesidad imperiosa de interrumpir lo menos posible toda actividad productiva o comercial: de hecho, la necesidad es que el dilatado rebote económico continúe en clave ascendente tanto como se pueda.

Todo parece indicar que, entre ambas pulsiones, como viene sucediendo últimamente, primará el equilibrio. No se tomarán decisiones más drásticas de las implementadas hasta el momento, pero tampoco se flexibilizarán en gran medida.

En todo caso, desde hace rato que el Gobierno nacional le delegó a las jurisdicciones tomar las decisiones necesarias en su territorio y de acuerdo a las diversas realidades epidemiológicas. Un poco para no caer en generalizaciones como la cuarentena del año pasado, y otro poco, seguramente, para no continuar siendo el único que da las ‘malas noticias’.

De ahora en más, el costo político que implican las decisiones antipáticas será repartido entre los diferentes actores.

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