El día que Kicillof plantó el árbol que le tapó el bosque - Política y Medios
03/08/2021 - Edición Nº4932

ANÁLISIS

El día que Kicillof plantó el árbol que le tapó el bosque

En medio del momento más crítico de nuevos contagios diarios desde el inicio de la pandemia, una inexplicable decisión opacó el récord de vacunados en un mismo día.

El país, así como la provincia de Buenos Aires y su capital, la ciudad de La Plata, coincidieron este miércoles en romper el récord de nuevos casos de coronavirus en 24 horas, con 22.039 contagios totales, 11.059 en territorio bonaerense y 847 en la ciudad de las diagonales.

La previsión de que se avecinaba esta situación -que hoy volvió a registrar una nueva marca más alta con 23.683 contagios- motivó las reuniones entre el Gobierno nacional, el bonaerense y el porteño, desde el inicio de la semana, para delinear las restricciones anunciadas este miércoles por el presidente en un video grabado.

Al igual que durante el año pasado, las nuevas medidas ocasionaron la reacción de la oposición, decidida a rechazar cualquier tipo de modificación en las actividades permitidas, al igual que un segmento de la sociedad civil.

En una coyuntura que ya venía crispada, este jueves los platenses -y el resto de los argentinos- se desayunaban la noticia de que la posta de vacunación que funciona en el Estadio Ciudad de La Plata -una de las más masivas y organizadas- había suspendido la vacunación del día y postergado los turnos para el sábado, debido a la organización del partido de River y Atlético Tucumán por Copa Argentina en el predio.

Para peor, a pesar de que desde el Gobierno provincial aclararon que 48 horas antes habían dado aviso -vía mail y por la aplicación VacunatePBA- a quienes poseían un turno, decenas de adultos mayores no se enteraron y acudieron a las instalaciones, donde se les notificó la situación y se los envió a casa.

Una definición que no encuentra explicación alguna, más aún si se recuerda que, 24 horas antes, la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, había pedido enfocar los esfuerzos en reducir los contagios para dar tiempo a que la vacunación cubra a toda la población de riesgo, a la vez que se discutían las nuevas restricciones para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

La noticia y las imágenes de la gente retornando sin su vacuna no tardaron en escandalizar a la ciudadanía, que cuestionó sin vacilaciones la decisión en las redes sociales, y lógicamente hubo representantes políticos que capitalizaron la insólita pifia de la administración bonaerense.

Tal fue la repercusión que tomó en pocas horas que, minutos después de las 12:30, el Ministerio de Salud envió vacunadores al estadio, para no continuar “rebotando” a quienes se acercaban a recibir su dosis de Sputnik V.

“Posponen la vacunación por un partido de fútbol, dejando a los adultos mayores sin su dosis contra el Covid. Está claro cuáles son sus prioridades. Dicen que lo más importante es la salud, pero con los hechos demuestran lo contrario. Fútbol para todos y vacunas para algunos”, apuntó Patricia Bullrich desde las redes sociales.

En esa línea, el diputado nacional de la Unión Cívica Radical (UCR), Luis Petri, disparó: “Se roban las vacunas y priorizan el fútbol por sobre la salud de los que necesitan la vacuna”.

Lo cierto es que la provincia de Buenos Aires, el mismo día de la escandalosa postergación de la inmunización en el Estadio Diego Armando Maradona de la capital bonaerense, estableció un récord en la cantidad de bonaerenses inoculados, alcanzando las 82.138 vacunaciones.

Lo que hubiera sido una gran noticia, en el marco de una escalada de contagios que parece no encontrar su techo, se vio eclipsada por una decisión inexplicable, que acaparó la atención y las críticas desatadas de propios y extraños, que imaginaron innumerables alternativas para evitar suspender la vacunación.

Sin ir más lejos, la propia provincia ideó en cuestión de horas una alternativa de emergencia que hubiera ahorrado toda la parafernalia conflictiva alrededor de la imagen de Axel Kicillof y su Gabinete.

Sin ninguna duda, de todos los errores se aprende. Sin embargo, es menester señalar que uno de semejante tamaño ‘a esta altura del partido’ que se juega contra la pandemia, desorienta hasta al analista más agudo.

La sensación es que este miércoles el Gobierno de la provincia se plantó a sí mismo el árbol que impidió ver el bosque del exitoso ritmo de inmunización, en un contexto epidemiológico preocupante en el cual un récord de vacunas aplicadas era un oasis en el desierto.

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