Las contradicciones de la oposición: entre el discurso electoral y la gestión de sus dirigentes - Política y Medios
12/04/2021 - Edición Nº4819

ANÁLISIS

Las contradicciones de la oposición: entre el discurso electoral y la gestión de sus dirigentes

En el peor momento de contagios de Covid-19, Juntos por el Cambio rechazó la implementación de restricciones. Sin embargo, cuando de gobernar se trata, las decisiones van a contramano.

Desde el inicio de la semana, las autoridades de la Nación, de la Ciudad de Buenos Aires y de la Provincia homónima mantienen reuniones para consensuar nuevas medidas para atenuar la circulación y atenuar el vertiginoso incremento de los contagios de Sars-Cov-2 en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Las diferencias entre el Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta y las intenciones de restricciones más duras de parte de Axel Kicillof han dilatado el anuncio oficial de estas nuevas normativas, postergado hasta la tarde de este miércoles.

Sin embargo, desde la coalición opositora no perdieron el tiempo para oponerse de antemano a las acciones del oficialismo para contrarrestar la segunda ola de COVID-19, y emitieron un comunicado contundente, tras una reunión de la “mesa nacional” en el barrio porteño de Palermo.

De esta “mesa chica”, formaron parte: Mauricio Macri; Patricia Bullrich; Horacio Rodríguez Larreta; María Eugenia Vidal; Miguel Ángel Pichetto; Gerardo Morales; Rodolfo Suárez; Gustavo Valdéz; Alfredo Cornejo; Maximiliano Ferraro; Mario Rapul Negri; Juan Manuel López; Cristian Ritondo; Maricel Etchecoin; Martín Lousteau; Humberto Schiavoni y Luis Naidenoff.

“Nos parece particularmente preocupante que frente al fracaso de la estrategia sanitaria del gobierno nacional, la respuesta repetida sea insistir con restricciones excesivas y mal calibradas”, expresa el documento, agregando que “sobre la base de la experiencia, estamos convencidos de que debemos defender la mayor normalidad posible”.

En esta línea, Juntos por el Cambio llama a “garantizar el derecho a la educación, el trabajo y el ejercicio de las libertades fundamentales”.

Si bien hasta ese momento no se habían formalizado las vicisitudes de la resolución tomada, era de público conocimiento desde el día de ayer que las nuevas medidas apuntarían a reducir sensiblemente la circulación y actividad nocturna, y modificar el actual régimen de utilización del transporte público, entre otras cuestiones.

Además, la cúpula opositora consideró “inoportuno estar discutiendo sobre cuestiones electorales”, en relación a las intenciones de postergar las PASO, y manifestó la necesidad de enfocarse en otras problemáticas.

La primera contradicción se encuentra al analizar cuáles son las otras problemáticas: precisamente la evolución de la situación sanitaria y la falta de vacunas -ambas de estrecha relación con la intención de imponer nuevas restricciones para evitar el colapso- son las dos primeras.

Además, mencionaron una serie de tópicos que les deben haber resultado familiares: “La inflación, el aumento de la pobreza… la inseguridad y los problemas cotidianos que sufrimos los argentinos por la falta de empleo, el cierre de negocios y la caída de la actividad económica”.

[El rechazo a lo dispuesto por sus propios dirigentes]

Las inconsistencias del comunicado de la oposición no tardaron en hacerse notar: en primer lugar, la adhesión del jefe de Gobierno porteño al comunicado a la vez que participó de las reuniones para consensuar las nuevas restricciones.

En ese sentido, este mismo miércoles el ministro de Salud de la CABA, Fernán Quirós, aseguró que “hay una mirada común entre Ciudad, Provincia y Nación respecto a las medidas a tomar”, exponiendo este punto.

“Seguimos con reuniones con la Nación y la provincia de Buenos Aires. Las medidas todavía no están decididas pero existe consenso en que tenemos que disminuir encuentros sociales, el riesgo de la nocturnidad y cuidar el transporte público. Sobre estos puntos hay consenso”, precisó.

Pero además, no fueron pocos lo que señalaron que muchos mandatarios municipales y hasta provinciales del PRO y la Unión Cívica Radical (UCR) ya dispusieron nuevas medidas restrictivas para sus distritos ante el avance incontrolable de los contagios de coronavirus.

Tal es el caso de dos gobernadores radicales que insólitamente firmaron el documento -al igual que Larreta- a la vez que en sus distritos rigen actualmente limitaciones. Se trata de Rodolfo Suárez (Mendoza) y Gustavo Valdés (Corrientes).

Días atrás, el jefe de Gobierno porteño hablaba de "coincidencias" entre la apreciación del presidente y la suya.

En la jurisdicción de Cuyo, el mandatario provincial dispuso a partir de este mismo martes, a través del decreto 342, la restricción de “la circulación de personas en el ámbito territorial de la Provincia de Mendoza entre las 0.30 y las 05.30 de cada día”.

Además, limitó el máximo de asistentes a eventos al aire libre a 250 personas como máximo, siempre y cuando se pueda garantizar el espacio de un metro cuadrado por persona, y estableció un aforo máximo de 50% en espacios cerrados. No obstante, si se trata de eventos deportivos, se prohibió la asistencia de público a menos que sea al aire libre.

Por su parte, en Corrientes la administración de las Fases de ASPO-DISPO de acuerdo a las realidades epidemiológicas en los diferentes departamentos viene desarrollándose desde principios de marzo.

En la provincia norteña, Caa Catí estuvo en Fase 3 desde el 7 hasta el 30 de marzo, día en que se definió retornar a Fase 5. En Goya (segunda ciudad más poblada) se implementó la misma Fase el pasado 10 de marzo, y continúa vigente, aunque el gobernador junto al intendente, Ignacio Osella, han flexibilizado actividades a medida que cedió el número diario de nuevos contagios.

El 15 de marzo fue el turno de retornar a esa misma Fase del distanciamiento social en Ituzaingó, y el 18 en Curuzú Cuatiá.

[Los ejemplos en PBA: la capital y un intendente anti cuarentena]

En territorio bonaerense, el exponencial incremento de contagios, ilustrado por el récord absoluto desde el inicio de la pandemia de este martes con más de 10 mil nuevos casos, tuvo consecuencias en municipios inesperados.

La ciudad de La Plata, donde el referente del PRO, Julio Garro, gestiona a la vez que trabaja en su carrera electoral, marcó también su récord total de contagios este martes, ascendiendo a 847 nuevos casos. Marca que había sido actualizada en 691 una semana atrás, el 30 de marzo.

Se trata, además, de la localidad con mayor crecimiento de contagios semana por semana del país.

En este marco, y ante las inminentes nuevas resoluciones a nivel nacional y provincial, el jefe comunal se adelantó, estableciendo las 00 horas como el límite horario de funcionamiento de bares y restaurantes, y prohibiendo la realización de espectáculos artísticos en dichos negocios.

La medida fue publicada en redes sociales, aunque resultó difícil encontrar su correlato institucional, por lo que recibió críticas de dirigentes opositores.

“Un twitt no es ni un decreto ni una resolución. Es una vergüenza que la Municipalidad de La Plata no publique en sus redes ni en su página las resoluciones que toma. No solo no tiene vigencia legal, tampoco se entiende cuales son los alcances de los anuncios”, cuestionó Federico Martelli este martes en Twitter.

No obstante, este miércoles Garro avanzó sobre la actividad en centros comerciales de la ciudad, estableciendo el espectro horario de 9 a 19 horas para su funcionamiento, en una medida que probablemente no modifique demasiado la dinámica de trabajo del rubro. Por su parte, los gastronómicos quedan exceptuados de esa normativa. 

Más radical fue el caso de Olavarría, donde el intendente Ezequiel Galli dispuso la “suspensión de las reuniones sociales; los talleres culturales; los eventos sociales, recreativos, religiosos y culturales; las competencias deportivas, y las ferias de emprendedores y artesanos”.

Además, precisó que los espacios de culto se mantendrán cerrados, y que el rubro gastronómico sólo podrá recibir clientes con reserva previa, del “grupo familiar conviviente” y hasta las 00 horas.

En pleno año electoral, donde las estrategias políticas profundizaron la distinción sistemática y la oposición de trincheras, el rédito político parece primar incluso sobre la coherencia partidaria.

Cierto es que la posición de Juntos por el Cambio, con gran parte de sus referentes nacionales fuera de posiciones de gestión, se opuso desde el principio a las políticas restrictivas. Pero no es menos cierto que el apremio epidemiológico terminó por exhibir que, incluso donde gobiernan sus dirigentes, no hay muchas alternativas al borde del colapso.

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