La segunda ola del COVID-19 reedita la discusión de economía vs salud - Política y Medios
28/10/2021 - Edición Nº5018

ANÁLISIS

La segunda ola del COVID-19 reedita la discusión de economía vs salud

Frente a la creciente suba de casos, al Gobierno nacional se le presenta el “dilema” de proteger la economía o la salud. El actual escenario sanitario, social y económico pone sobre la mesa de las decisiones políticas algunas soluciones que se muestran antagónicas entre sí.

Por: Esteban Pastoriza (Técnico Universitario en Comunicación Social -Licenciado en Ciencia Política).

 

La segunda ola del coronavirus ya está presente en nuestro país. El incremento de personas contagiadas de COVID-19 durante las últimas semanas, da lugar a una pendiente de casos que se muestra en un aumento sostenido y dentro de una región latinoamericana contemplada como el nuevo epicentro de la pandemia.

Frente a este escenario de alertas epidemiológicas, al Gobierno nacional se le presenta nuevamente (como sucedió en marzo, abril y mayo de 2020, cuando el coronavirus ya era una realidad en Argentina) el “dilema” de proteger la economía o la salud.

Es conocida la decisión que tomó el presidente Alberto Fernández, el año pasado, al privilegiar la salud por sobre la economía y consecuentemente promover el cierre casi completo de las actividades, por medio del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO). Sin embargo, en esta ocasión, pareciera ser que la pretendida resolución del oficialismo tiene en cuenta algunos efectos colaterales que condicionan la firmeza de una posible determinación gubernamental.

Desde el Gobierno tienen en claro que no puede restringirse la circulación masivamente, porque posiblemente la sociedad no cumpla con una orden de semejante magnitud. Por otro lado, el Frente de Todos tampoco quiere generar una paralización de la actividad económica en un contexto que muestra cierta recuperación productiva, alineada con el presupuesto 2021 y enfocada en los votos de las elecciones de medio término.

En principio, es interesante resaltar los datos que publica el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), para tomar dimensión del impacto de la pandemia sobre la situación económica en 2020. Allí se expone que aquella falsa dicotomía de “economía vs salud”, fogoneada por algunos medios de comunicación  y ciertos sectores de la oposición, no terminó siendo un caos como especulaban diversos “formadores de expectativas socioeconómicas”.

En este sentido, la caída de 9,9% del PBI argentino en 2020 fue “sensiblemente inferior” al 15% que se preveía, dando lugar a un declive menor a lo proyectado por los analistas privados. En relación con ello, el informe de CEPA explica que “los datos de la caída de países desarrollados y emergentes, como resultado de la pandemia, no solo se asemejan, sino que incluso superan a los de nuestro país”.

La siguiente imagen esquematiza la comparación señalada.

 

[Que la segunda ola no tape la recuperación económica]

El trabajo publicado en marzo de 2021 por el Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI), que depende del Ministerio de Desarrollo Productivo, puso de manifiesto el análisis sobre la evolución de los principales indicadores de la actividad productiva desde el comienzo de la pandemia hasta la actualidad.

Allí puede observarse, que “tras una caída inédita entre febrero y abril de 2020 (cercana al 26%), la actividad económica comenzó una gradual y sostenida recuperación”; pues “para diciembre del año anterior, el 88% de lo perdido ya se había recuperado y la economía se encontraba 3% por debajo de los niveles de febrero del mismo período anual”.

Por otro lado, se destaca que dicha recuperación tuvo como rasgo distintivo una marcada heterogeneidad, tanto en lo sectorial como en lo territorial; ya que durante marzo de 2021 la industria tuvo un crecimiento de 1,6% interanual por medio de la actividad automotriz, la aceitera, los metales básicos, minerales no metálicos y textiles, que funcionaron como los “principales motores de dicho incremento”.

En cuanto a la relación del mercado laboral con la cantidad de personas ocupadas, los datos del cuarto trimestre de 2020, dan cuenta de un aumento de la participación en la construcción y en la industria; con subas de 1,5% y 1,4% respectivamente, en comparación al tercer trimestre del mismo año.

En sintonía con ello, el ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas, no dudó en señalar que en el sector industrial “se recuperaron todos los empleos perdidos durante la pandemia e incluso llegando a un nivel de empleo superior al que dejó el Gobierno de Mauricio Macri”.

Por otro lado, lo sucede con el sector externo, es otro de los datos que coincide con el despertar de la economía y sobre el que busca sostenerse el Gobierno nacional, para analizar detalladamente las decisiones que deben implementarse para contener el coronavirus, sin perjudicar el escenario macroeconómico.

El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre el intercambio comercial argentino de febrero 2021, dio a conocer un superávit de 1.062 millones de dólares; que estuvo centrado en exportaciones que alcanzaron los US$4.775 y en las importaciones que acumularon US$3.713.

Dentro de esta balanza comercial con saldo positivo, los datos más destacados muestran que las exportaciones aumentaron 9,1% respecto a igual mes de 2020; debido principalmente a un incremento de los precios de 14,2%, en tanto las cantidades disminuyeron 4,5%. Estas cifras toman mayor relevancia al desagregarlas según los rubros; pues las exportaciones de manufactura de origen agropecuario (MOA) aumentaron 41,9%, las manufacturas de origen industrial (MOI) mostraron una leve baja de 0,2%, en tanto los combustibles y energía (CyE) y productos primarios (PP) disminuyeron 24,8% y 10,5% respectivamente.

Ahora bien, lo que sucede con las importaciones esta netamente alineado con la puesta en marcha del sector industrial y productivo. Allí, observamos que hubo un incremento de 16,4% interanual que se manifiesta, principalmente, por una suba de 19% en las cantidades, en contraposición a los precios, que disminuyeron 2,2%. De esta forma, los bienes de capital subieron 42,2%; los bienes intermedios 16,1%; piezas y accesorios 19,8%; bienes de consumo 1,8%, y los vehículos automotores de pasajeros 28,1%.

[Medidas focalizadas para limitar el impacto de la segunda ola]

Las medidas que ha anunciando el Gobierno nacional para amainar el avance de la segunda ola del COVID-19, están articuladas entre las posibilidades concretas de acatamiento social y las necesidades de no frenar el incipiente funcionamiento demostrado en la actividad comercial, productiva y económica.

De esta forma, las decisiones focalizadas que surgen del oficialismo, como las restricciones en los pasos fronterizos o la propuesta del teletrabajo para la administración pública; poco tienen que ver con la cuarentena estricta que se había impulsado hace tan solo un año atrás.

Por consiguiente, el actual escenario sanitario, social y económico, pone sobre la mesa de las decisiones políticas algunas soluciones que se muestran antagónicas entre sí.

Pues, las expectativas por el crecimiento del PBI en 2021 por más del 7%, según estiman algunos dirigentes del Frente de Todos; la recuperación de los puestos de trabajo perdidos durante el 2020; el incremento de los ingresos en los salarios y las jubilaciones; el control acumulado de los precios que al menos permanezca por debajo del 36,1% que dejó la inflación del año anterior; todo ello y más, queda subordinado nuevamente a la discusión de “economía vs salud”, como consecuencia de una segunda ola del coronavirus que condiciona los planes del Gobierno y los ata a la realidad epidemiológica.

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