Trump se despide de la Casa Blanca entre presiones destituyentes y una avalancha de renuncias - Política y Medios
23/09/2021 - Edición Nº4983

DESENLACE DECADENTE

Trump se despide de la Casa Blanca entre presiones destituyentes y una avalancha de renuncias

La actitud antidemocrática llevada hasta el capricho se le fue de las manos al mandatario republicano y el desenlace de su administración exhibe una decadencia inocultable, que lo deja marginado del liderazgo republicano.

Las impresionantes imágenes del asalto al Capitolio de Washington D.C. del miércoles pasado decretaron un trágico y ridículo final para un presidente que, oscilante entre la polémica y la excentricidad, no parecía quedar fuera de la escena política norteamericana.

La actitud de Donald Trump, tan antidemocrática como caprichosa, avisaba desde antes de las elecciones el desconocimiento de una eventual derrota electoral.

A pesar de que numerosos políticos y especialistas habían advertido que la tendencia en las urnas de determinados Estados podía revertirse en los días posteriores a la votación, con la carga de los votos por correo, el magnate cumplió con su palabra, denunciando que le habían montado un fraude bajo su propia gestión.

Poco importó la lógica entre los fanáticos republicanos del presidente, que radicalizaron sus discursos y manifestaciones luego de que se determinara que Joe Biden había ganado las elecciones presidenciales, varios días después de los comicios del 3 de noviembre.

Fanáticos de Trump ingresando por la fuerza al Capitolio.

[De líder opositor a cadáver político]

Las escenas surrealistas del pasado miércoles, con centenares de republicanos trumpistas venciendo las diferentes medidas de seguridad del Capitolio para impedir la transición de Gobierno, no fueron más que el desenlace de una bola de nieve que llevaba más de dos meses creciendo.

El número de fallecidos ascendía este viernes a 5, luego de que se confirmara la muerte de un policía herido en los incidentes, sumándose a los 4 manifestantes.

En este marco es preciso aclarar que, a pesar de que Trump venía sacándose chispas incluso con líderes del Partido Republicano, que se negaban a seguir el libreto del pataleo y las denuncias de fraude infundadas, hasta el miércoles era una figura que detentaba un cierto poder en el escenario político.

Agentes preparados para disparar a manifestantes que quisieran ingresar a la cámara.

Con una satisfactoria gestión económica, sobre todo entre los estratos más pobres del país norteamericano; más los seguidores que había acumulado a fuerza de carisma y discursos filosos (en ocasiones, coqueteando con posiciones políticamente incorrectas, como la xenofobia), el multimillonario empresario aún podía permitirse disputar el liderazgo de la oposición republicana.

Sin embargo, la cristalización de su estrategia negacionista en una turba de reaccionarios, en muchos casos, armados, ingresando por la fuerza al edificio que congrega a las Cámaras del Congreso para impedir que inicie la transición de Gobierno, cruzó todo límite.

Límite que, por cierto, ya había sido trazado muy lejos de la mesura y la convivencia democrática. El circo que le fue permitido desencadenó en una de las escenas institucionalmente más graves de la democracia estadounidense, y esta vez pagó los platos rotos.

Así informaba su renuncia la ex secretaria de Transporte, Elaine Chao.

[Los demócratas presionan, y los republicanos le soltaron la mano]

Desde el mismo miércoles, numerosos funcionarios de la administración Trump presentaron la dimisión a sus cargos, no sólo ante los increíbles hechos consumados, sino ante la terca actitud del presidente, que seguía hablando de una “elección robada”, y de que comprendía a los manifestantes.

En este sentido, la red social Twitter, esencial herramienta comunicacional para el magnate, no sólo durante su presidencia, sino en el trayecto previo para acceder a ella, decidió suspender su cuenta personal, “debido al riesgo de mayor incitación a la violencia”.

Así, en las horas posteriores al asalto al Capitolio, figuras de la cúpula de Gobierno como Elaine Chao, secretaria de Estado de Transporte, o Betsy DeVos, secretaria de Educación de Estados Unidos, presentaron su renuncia, manifestando preocupación.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, intimó al vicepresidente, Mike Pence, a destituir a Trump.

También siguieron este camino la exdirectora de comunicaciones de la Casa Blanca, y secretaria de prensa y actual jefa de gabinete de la primera dama, Melania Trump, Stephanie Grisham; el consejero adjunto de seguridad nacional de la Casa Blanca, Matt Pottinger; la secretaria social de la Casa Blanca, Anna Cristina Niceta, y el jefe del departamento de Policía del Capitolio, Steven Sund.

Pero el debilitamiento de Trump en la recta final es aún más severo: los máximos líderes del Partido Socialdemócrata pujan, desde entonces, por remover antes de tiempo al mandatario, que debe dejar el cargo el próximo 20 de enero.

“Esta mañana, Chuck Schumer y yo llamamos al Vicepresidente Pence para instarlo a que invocara la Enmienda 25, que permitiría al Vicepresidente y a la mayoría del Gabinete destituir al Presidente. Aún no hemos recibido respuesta del vicepresidente”, escribió el jueves por la mañana la Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

A continuación, agregó: “Los peligrosos actos del presidente exigen la destitución inmediata de su cargo. Esperamos tener noticias del vicepresidente lo antes posible y recibir una respuesta positiva sobre si él y el gabinete honrarán su juramento a la Constitución ya los estadounidenses”.

También el jueves, el histórico líder demócrata, Bernie Sanders, destacó la deserción masiva de funcionarios y también bregó por la destitución.

“Varios funcionarios de la Administración están renunciando en protesta por los horribles actos de sedición de Trump ayer. ¡No es suficiente! El vicepresidente y los miembros del gabinete deben invocar la enmienda 25 ahora y destituir a Trump de su cargo antes de que incite a más violencia y caos”, lanzó el senador por el Estado de Vermont.

Donald Trump, por su parte, confirmó que el próximo 20 de enero se llevará a cabo la transición con Biden.

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