La sanción a Los Pumas y la necesidad de impulsar una reflexión sobre la problemática en la sociedad toda - Política y Medios
18/01/2021 - Edición Nº4735

RACISMO Y XENOFOBIA

La sanción a Los Pumas y la necesidad de impulsar una reflexión sobre la problemática en la sociedad toda

Tres integrantes de la Selección nacional de rugby fueron sancionados por "comentarios xenófobos y racistas". Se abre la oportunidad de abrir el debate al amplio espectro social en lugar de enfocar el problema en un grupo reducido.

En las últimas horas, una serie de publicaciones con un fuerte contenido de xenofobia, racismo, antisemitismo y clasismo, entre otras formas de discriminación, sacudió al rugby argentino.

La polémica por el breve homenaje de Los Pumas a Diego Armando Maradona quedó en segundo plano cuando trascendieron estos viejos tweets, que generaron una amplia indignación y repudio en las redes sociales, y que tuvo su correlato mediático a continuación. En ese marco, las autoridades del deporte en Argentina no fueron ajenas a los acontecimientos.

[La sanción de la UAR]

Tras el escandaloso exabrupto, que ya trascendió en medios internacionales, y en particular en aquellas naciones directamente agredidas por los rugbiers, la Unión Argentina de Rugby tomó una decisión tajante.

A través de un comunicado, donde la entidad aclara que “repudia enérgicamente los comentarios discriminatorios y xenófobos publicados”, anunciaron que se resolvió: “En primer lugar, revocar la capitanía de Pablo Matera y solicitar al staff que proponga a la Mesa Directiva un nuevo capitán”.

El periodista Fernando Czyz informó que hubo patrocinadores que presionaron por sanciones.

En segundo lugar, “suspender a Pablo Matera, a Guido Petti y a Santiago Socino del seleccionado nacional hasta tanto se defina su situación disciplinaria”. Y por último, “iniciar un proceso disciplinario a los tres jugadores mencionados, a cargo de la Comisión de Disciplina de la Unión Argentina de Rugby”.

En este sentido, la UAR advierte que, “si bien los mensajes fueron expresados entre 2011 y 2013 y no representan la integridad como personas que los tres mostraron durante este tiempo en Los Pumas”.

Hacia el final, sentenciaron: “Desde la Unión Argentina de Rugby condenamos cualquier expresión de odio y consideramos inaceptable que quienes las expresen, representen a nuestro país”.

[Que el árbol no tape el bosque, el odio no es patrimonio exclusivo de un deporte ni una clase social]

Si bien la resolución recibió ciertas críticas por no atacar el problema de fondo, es preciso aclarar que el próximo sábado la Selección Argentina de Rugby disputará un partido por el torneo de las Tres Naciones contra Australia.

Es decir que Los Pumas perderán a su capitán y a dos integrantes más en medio de una importante competencia, donde recientemente hicieron historia, venciendo por 25 a 15 a la selección de mejor consideración en el mundo, los All Blacks de Nueva Zelanda.

De más está decir que una sanción particular es insuficiente, y que esta problemática debe ser atacada de raíz. Pero estamos hablando de una transformación profunda, de carácter estructural y en amplios segmentos sociales.

La xenofobia, el racismo, el antisemitismo y demás formas de odio e intolerancia no son patrimonio exclusivo de un deporte, y, a pesar de que se manifiestan con crudeza en determinados segmentos socioeconómicos, tampoco es una cuestión de exclusiva de una clase social.

El comunicado de la UAR, en las redes sociales.

En este sentido, queda claro que el ambiente del rugby es el gran apuntado por estas horas, y que desde allí se deberá trabajar profundamente para evitar la proliferación de este tipo de pensamientos y actitudes entre sus jugadores. Más aún, en un universo que se jacta con recurrencia de los valores construidos desde su práctica.

No obstante, estos casos bisagra deberían servir para visibilizar la problemática de manera amplia. No sería lo más saludable, al menos así lo entiendo, depositar estas actitudes repudiables en un chivo expiatorio con el dedo señalador, omitiendo que es una realidad que trasciende transversalmente diferentes sujetos e identidades sociales.

No escribo estas líneas ignorando que en el rugby argentino en particular estas problemáticas, al igual que tantas otras, se manifiestan con recurrencia. Un deporte donde, a menudo, la palabra 'elite' refiere al mismo tiempo al nivel deportivo y a la clase socioeconómica de quienes lo practican, y donde diferentes formas de discriminación y prácticas asociadas a la violencia se han vuelto rituales.

Pero las escenas de revanchismo, visibles por estas horas en redes sociales y medios de comunicación, omiten que diferentes formas de segregación y modalidades de odio son reproducidas a diario por parte de personas de diversa procedencia socioeconómica, cultural o política.

La propuesta es que el punto de inflexión sirva para cambiar colectivamente, más que para apuntar con el dedo entre muchos a algunos.

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