La puja política que otra vez hizo emerger el accidentado funeral de Maradona - Política y Medios
01/08/2021 - Edición Nº4930

DESDE CASA ROSADA

La puja política que otra vez hizo emerger el accidentado funeral de Maradona

El descontrol vivido en Casa Rosada en el velatorio de Diego Maradona expuso, por un lado, la pulseada que mantiene la Nación con la Ciudad, pero también el desbalance de poder en el Ejecutivo que, en ocasiones, se torna inocultable.

El descontrol vivido el jueves en Casa Rosada en el velatorio de Diego Maradona expuso por un lado la pulseada que mantiene la Nación con la Ciudad pero también el desbalance de poder en el Ejecutivo que, en ocasiones, se torna inocultable.

Uno de esos gestos se vivió el jueves a las 14.30 cuando Cristina Kirchner ingresó con su comitiva, unas 12 personas entre asistentes y custodios, por un lateral del Patio de las Palmeras para poder arribar a la galería de los Patriotas donde estaba la capilla ardiente con los restos del mejor futbolista de todos los tiempos. Inmediatamente se cerraron las puertas que comunicaban con el pulmón del palacio de gobierno pero también las de Balcarce 50, por lo que la multitud que dejó “de fluir” –según un vocero consultado- y comenzó a calentar el ambiente que terminó media hora después con la turba volteando vallas y copando la Casa de Gobierno. Un rato antes el presidente Alberto Fernández había bajado desde su despacho con el gobernador Axel Kicillof para saludar a los familiares de Diego, con una exigua custodia y viendo desfilar a los fieles seguidores del máximo ídolo del fútbol.

“Vinieron muchos hinchas de fútbol, mucha de esa gente exacerbada en su ánimo que solemos ver en las canchas de fútbol. Obviamente, mucha de la gente que entró en ese momento lo hizo con ánimo de hinchada de futbol, por decirlo de algún modo. Debimos haber previsto la presencia de barrabravas”, admitió hoy el jefe de estado a Radio Con Vos. En verdad, la presencia de violentos se pudo apreciar ayer cuando irrumpieron por los pórticos a los gritos y obligaron a un operativo de contención.

El control de daños que intentó hacer la Comunicación oficial entre el jueves y este viernes –desde la reposición de busto de Hipólito Yrigoyen tumbado por los bárbaros cuando finalmente fueron desalojados por Explanada hasta las declaraciones del presidente minimizando los incidentes- no pudieron ocultar que durante poco más de una hora se vivieron momentos de zozobra que obligaron a Claudia Villafañe y a sus hijas Dalma y Gianinna, a refugiarse en el Salón de Pueblos Originarios, adonde también fue trasladado el féretro sin las banderas y camisetas de fútbol que miles de personas habían dejado sobre el mismo. Fue en esos momentos que decenas de manifestantes entraron como tropilla por Balcarce 50 a los gritos y “tomaron” el Patio de las Palmeras. Lo que no se dijo oficialmente fue que la Policía Federal lanzó gas pimienta en la explanada y hubo empujones que terminaron con una anciana asistida en el histórico patio.

El gas lacrimógeno llegó hasta las oficinas del primer piso y afectó a varios trabajadores. El presidente Alberto Fernández desde uno de los históricos balcones intentó contener a los manifestantes. Luego el relato oficial adjudicó el desbande a la represión que había ejecutado la Policía de la Ciudad en 9 de Julio y avenida de Mayo, que habría generado una espiral de violencia. Desde el gobierno porteño recordaron “la seguridad estaba a cargo de ellos (hay un documento publicado en argentina.gob.ar) y nos echan la culpa a nosotros. No se entiende. A ellos se les desbordó todo, les tomaron la Casa Rosada con el presidente adentro y quieren hacernos responsables a nosotros”.

Es que hubo un tuit incendiario de Wado de Pedro por esas horas pidiendo a la Ciudad “terminar con la represión”, cuando Cristina y sus allegados permanecían en su despacho. A unos metros se vivía el desborde bajo las históricas palmeras. “¿Se armó afuera. Fuimos nosotros?”, fue la temprana pregunta que se hizo funcionario de la cartera política en esos momentos.

Luego un comunicado de Seguridad, Sabina Frederic estuvo reunida con el presidente en el primer piso, adoptó la misma postura. Pero cuando todo era incertidumbre y tensión, hubo muchos funcionarios con cara de preocupación –una conocida secretaria de estado tuvo que refugiarse frente al Salón de los Pueblos Originarios cuando todo el interior de la Casa Rosada estaba tabicado-, un vocero oficial arriesgó dos causales para el descontrol: el cierre de los ingresos de Balcarce 50 cuando la vicepresidenta arribó a la capilla ardiente y la represión de los agentes porteños en el centro porteño.

“Lo más grave no fue lo de Palmeras sino lo del ingreso cuando se metieron pese a los gases”, dijo una fuente de Casa Militar, a cargo del perímetro del palacio gubernamental. Otro experimentado agente admitió que “esto no lo vivimos nunca. Porque los ´Patios Militantes´ eran con ingreso controlado”.

Finalmente la ex presidenta abandonó la Casa Rosada en auto: había salido de la oficina de su hijo político y nuevamente evitó el despacho presidencial. Antes se reencontró con Alberto Fernández unos minutos cuando ambos saludaron a Claudia y le pidieron extender el horario del funeral. Es que la comunicación oficial desde el miércoles centró sus críticas en la intransigencia de la familia por no dar su consentimiento de un velatorio de por lo menos 2 días que evitara aglomeraciones y los temidos incidentes. Terminó en profecía auto-cumplida.

Ese mantra se hizo más intenso luego de los desmanes. La explicación oficial oculta que fue el propio Ejecutivo quien en principio ofreció la Casa de Gobierno a la familia para el último adiós a Maradona. Aunque era una apuesta de riesgo, tampoco se quiso desaprovechar la foto de una popular despedida hacia uno los máximos ídolos de la Argentina.

Hacia la noche colaboradores de Javier Grosman, quien coordinó los funerales de Néstor Kirchner en 2010 en el mismo escenario, negaron que haya participado en la organización. “Javier no hubiese organizado algo así. Y tampoco se cumplió que nos dijo Diego a fines de octubre, que quería ser embalsamado y una peregrinación eterna” en caso de morir, explicó un colaborador del dirigente que supo estar cerca del Instituto Patria.

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