Fanazul: pólvora y espionaje en tiempos de Macri  - Política y Medios
30 de noviembre de 2020 - Edición Nº4686

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Fanazul: pólvora y espionaje en tiempos de Macri 

En diciembre de 2017 el macrismo ordenó el cierre definitivo de la única fábrica de explosivos del Estado nacional en territorio bonaerense. Los 250 trabajadores despedidos comenzaron la lucha por recuperar su fuente de trabajo sin imaginar que cada movimiento era monitoreado por los servicios de inteligencia. 

Por: Miguel Di Spalatro

 

El 28 de diciembre de 2017 el gobierno de Mauricio Macri ordenó el cierre definitivo de Fanazul, la única fábrica de explosivos del Estado nacional en territorio bonaerense. Los 250 trabajadores despedidos comenzaron entonces la lucha por recuperar su fuente de trabajo sin imaginar que cada movimiento era monitoreado por los servicios de inteligencia. 

Amenazas anónimas, intimidación y persecuciones fueron parte de una trama que hoy, por primera vez, se anima a hacer públicas Jorge Omar Menchaca, uno de los líderes de la resistencia fabriquera, quien en las últimas horas dialogó PolíticaYMedios.  

Todo comenzó cuando aquel día de los inocentes de 2017 llegaron los telegramas de despido y personal jerárquico escondía los micros de transporte. Sensibilizada por la pérdida de su fuente de trabajo más importante, el 29 de diciembre la ciudadanía se volcó masivamente a las calles y marchó junto a los trabajadores. Comenzaba una etapa de movilizaciones que incluiría corte de rutas nacionales, vías del ferrocarril y caravanas a la capital. 

Nada conmovió al macrismo. El Intendente de Azul, Hernán Bertellys -que había asumido el gobierno por el Frente para la Victoria y poco después se travistió a Cambiemos- se puso en línea con María Eugenia Vidal y Macri que, además de sostener el cierre, desmantelaron la fábrica. 

En tanto, desde la base de la AFI de Mar del Plata comenzaba un operativo de espionaje ilegal y tareas de inteligencia sobre algunos de los trabajadores que se habían puesto a la cabeza del reclamo y tenían presencia en los medios nacionales. 

 “Juan Cacase, Marcelo Laporte, Rulo Godoy, Alejandro Troman y yo teníamos los teléfonos intervenidos” explica Menchaca que se presentará como querellante en la causa de espionaje ilegal y ya fue contactado por la bicameral que preside el diputado del Frente de Todos, Leopoldo Moreau

Justamente fue Moreau quien en una reunión con los familiares de los submarinistas del ARA San Juan -que también fueron víctimas de espionaje- dio a conocer que estas prácticas ilegales se habían utilizado también para preparar los operativos de represión contra trabajadores que peleaban por sus derechos, según se desprende del sumario de investigación que lleva adelante el Congreso de la Nación.

Menchaca relata que su teléfono estuvo intervenido desde enero de 2018 a marzo de 2019. “Durante varias madrugadas llamaban a mi casa y cortaban cuando atendía. Una noche, cuando volvía del acampe, encontré en mi auto un papel que decía que me dejara de joder con el gobierno o me pasaría lo de Santiago Maldonado. Poco después me siguió una camioneta Ecosport gris con cuatro personas en su interior. Cuando me di cuenta no me animé a ir a mi casa y pegué vueltas por la ciudad hasta que logré perderla, estaba preocupado por mi esposa estaba sola”. 

“Las madrugadas siguientes continuaron los llamados telefónicos y cortaban cuando atendía. Cuatro días después me dijeron que me iban a matar”, relata quien durante 30 años fuera trabajador de la fábrica de explosivos. 

Estos hechos intimidatorios fueron denunciados en su momento por el Secretario General de ATE, Hugo “Cachorro” Godoy ante el Ministerio de Seguridad pidiendo a la entonces ministra Patricia Bullrich que investigara los hechos, cosa que nunca ocurrió. 

Ahora, en paralelo con la investigación por espionaje ilegal, comienzan a soplar vientos favorables para los fabriqueros que desde hace tres años mantienen un acampe en la puerta de la municipalidad de Azul. 

El ministro de defensa Agustín Rossi se comprometió a reabrir la fábrica que en principio confeccionará chalecos anti bala para las fuerzas de seguridad. Los primeros pasos se dieron nombrando al ingeniero Oscar Espinosa como nuevo director de Fanazul y reincorporando a cuatro trabajadores. Para el gobierno de Alberto Fernández fabricar pólvora en Azul es una posibilidad interesante pensando en Vaca Muerta.

Gustavo Luján, uno de los trabajadores, se esperanza con que rápidamente se vuelva a emplear a las 220 personas que quedaron en la calle. Pero tomará tiempo porque las plantas todavía están improductivas y se requiere tiempo para que vuelva a producir explosivos. Menchaca piensa en el día en que todos sus compañeros vuelvan al trabajo: “Levantaremos el acampe y construiremos un monolito para que nadie olvide la larga lucha de los trabajadores de Fanazul”. 

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