Armenia y Azerbaiyán, al borde de una guerra que podría involucrar a Rusia y Turquía - Política y Medios
26 de octubre de 2020 - Edición Nº4651

ENFRENTAMIENTO ARMADO

Armenia y Azerbaiyán, al borde de una guerra que podría involucrar a Rusia y Turquía

En los últimos días, el cáucaso fue escenario de una escalada bélica, que reactivó una rivalidad histórica entre armenios y azeríes en torno a Nagorno Karabaj.

Desde el domingo, la tensión entre Armenia y Azerbaiyán a causa del territorio autónomo denominado Nagorno Karabaj (también conocido como Alto Karabaj) tomó dimensiones bélicas, cobrándose la vida de cientos de militares y civiles en la región.

El origen de las hostilidades actuales, así como la información sobre víctimas y ataques es, hasta el momento, objeto de discusiones. Las autoridades de ambas naciones responsabilizan a la otra parte de iniciar los ataques, y en el mientras tanto la maquinaria bélica ya está en marcha.

Lo cierto es que el conflicto es antiquísimo, y se trata de un capítulo más de una historia sangrienta.

La región en conflicto.

[Claves para entender una enemistad histórica]

Para comenzar a tener una idea de las rivalidades entre ambas naciones caucásicas, ubicadas en oriente medio, Armenia es un país con una gran mayoría de población cristiana, donde la religión tiene un lugar central en la historia y la cultura. Azerbaiyán, por su parte, es una nación musulmana, de mayoría chiíta y con una minoría sunita.

Nagorno Karabaj es un enclave ubicado dentro del territorio azerí, pero que posee una inmensa mayoría de población armenia. En 1921, bajo la administración de la URSS, se definió la anexión de la región a Azerbaiyán.

A finales de la década de 1980, con el apoyo armenio, grupos separatistas del Alto Karabaj pidieron la anexión a dicho país. En febrero de 1988, el parlamento del enclave votó en favor de esta propuesta, lo cual desencadenó una brutal guerra con el país que lo rodea.

La contienda, en la cual lógicamente Armenia prestó su apoyo militar a los grupos separatistas, se prolongó desde 1988 hasta 1994, cobrándose la vida de más de 25.000 personas. Entre medio, en 1991, ante la disolución de la Unión Soviética, las autoridades de Nagorno Karabaj proclamaron unilateralmente la independencia.

En 1994, con la mediación del denominado Grupo de Minsk, conformado por Rusia, Estados Unidos y Francia, se firmó una tregua. En el acuerdo, los armenios del Alto Karabaj lograron conformar un Estado independiente de facto, que al día de hoy no es reconocido por muchos países del mundo.

La presunta paz, sin embargo, fue interrumpida por una gran cantidad de hostilidades y rispideces entre las partes que, hasta el domingo pasado, no habían pasado a mayores.

Imágenes compartidas por el Ministerio de Defensa de Azerbaiyán.

[El peor enfrentamiento en décadas]

El conflicto que tuvo lugar en los últimos días en territorio separatista es el peor desde la guerra abierta, concluida a mediados de la década del 90.

El ministro de Defensa armenio, David Tonoya, denunció que el domingo, en horas de la mañana, asentamientos civiles de Nagorno Karabaj fueron atacados. Entre los sitios afectados, se encuentra la capital del enclave, Stepanakert.

Al respecto, las autoridades del territorio autónomo indicaron que, a causa de la embestida, una mujer y un menor fallecieron, al igual que 16 de sus soldados. Por su parte, al menos 100 personas resultaron heridas.

Luego de que el Alto Karabaj declarara el estado de guerra, Armenia declaró la Ley Marcial y estableció una movilización militar total para apoyar a su región protegida. Esta normativa es una medida de emergencia que le otorga a las Fuerzas Armadas la autoridad y las funciones del Gobierno civil.

El presidente de Nagorno Karabaj, Arayik Harutyunyan.

Tras acusar a Azerbaiyán de una “agresión planificada”, el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan interpeló a su pueblo: “Prepárense para defender nuestra nación sagrada”. Ante el llamado, se han presentado voluntarios del país y armenios de otras regiones del mundo.

Cabe aclarar que se trata de un pueblo con presencia en distintas regiones del globo, debido a la diáspora que tuvo lugar tras el Genocidio Armenio a manos del imperio otomano entre 1915 y 1923.

Por su parte, desde el Gobierno azerí sostienen otra versión, según la cual cinco civiles de su país fallecieron a causa de un ataque aéreo armenio. El presidente Aliyev dijo que ordenó una operación contra-ofensiva a gran escala en respuesta a los ataques militares recibidos.

En declaraciones transmitidas por televisión, el mandatario aseguró que “como resultado de la operación contra-ofensiva, una serie de áreas residenciales que estaban bajo ocupación fueron liberadas”.

El presidente azerí se refirió al conflicto en su cuenta personal de Twitter.

“Confío en que nuestro exitoso operativo ponga fin a la ocupación, a la injusticia, a la ocupación de 30 años”, señaló.

El ministro de Defensa de Azerbaiyán, Zakir Hasano, confirmó la pérdida de un helicóptero, pero dijo que la tripulación sobrevivió y negó las otras pérdidas de las que habló Armenia.

No obstante, reportó la muerte de más de 550 armenios, además de la destrucción de 22 vehículos blindados, 18 drones y 14 sistemas de defensa aéreos armenios, datos que no fueron confirmados por la contraparte armenia.

[En medio del conflicto, los intereses de Rusia y Turquía]

El conflicto entre las partes, como era de esperarse, no pasó inadvertido entre las potencias de la región. En este sentido, el Ministerio de Exteriores de Turquía expresó en un comunicado que “las Fuerzas Armadas armenias han violado esta mañana el alto el fuego en la línea de frente con Azerbaiyán”.

Al respecto, sentaron posición: “Condenamos el ataque armenio, que es una clara violación del Derecho Internacional y ha causado bajas civiles”.

Las afinidades entre Ankara y Bakú (capital azerí) son evidentes. Además de compartir la fe musulmana, en Azerbaiyán incluso se habla el idioma turco. Este país es, además, rico en hidrocarburos, lo cual lo transforma en un valioso aliado para Turquía, que tiene importantes ambiciones geopolíticas en la región.

Como si fuera poco, entre el pueblo turco y el armenio las hostilidades son históricas, con el mencionado genocidio perpetrado a principios del Siglo XX.

Putin y Erdogan, dos figuras relevantes interesadas en la región caucásica.

No obstante, la gran potencia de la región es Rusia, que manifestó una posición más neutral. Desde el Kremlin, instaron a las partes “al cese al fuego inmediato y a comenzar negociaciones a fin de estabilizar la situación”.

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, destacó que tanto su país como los otros copresidentes (Francia y Estados Unidos) del Grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europea (OSCE), continuarán esforzándose en la mediación.

Sin embargo, la potencia global mantiene relaciones más estrechas con Armenia que con Azerbaiyán. Y a pesar de que le vende armas a ambas naciones, esta última es una competidora directa en el mercado de hidrocarburos de Europa, donde los azeríes buscan ganar terreno.

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