18 de septiembre de 2020 - Edición Nº4613

TAPALQUÉ

La producción de alimentos de cercanía se mete de lleno en la agenda política

Gustavo Cocconi, intendente de Tapalqué, trabaja en un proyecto de colonias agroecológicas para el traslado de pequeños productores desde los grandes centros urbanos: quiere abrir su distrito al asentamiento de familias de quinteros de Florencio Varela para obtener, sin intermediación, legumbres y hortalizas para el consumo de los vecinos de su ciudad.

Por: Miguel Di Spalatro

 

Abastecerse de alimentos en comercios de cercanía se transformó en una cuestión obligada en tiempos de cuarentena y. además, en una excelente oportunidad para la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), la Provincia y los municipios del interior para elaborar políticas de relocalización y abaratar costos para las compras públicas.

Para los intendentes del Buenos Aires profundo, asegurar el abastecimiento de alimentos durante el aislamiento social y obligatorio sin comprometer la salud de los habitantes, es un trabajo complejo. Es que se depende en todo de la Capital Federal y el conurbano, las zonas con más circulación de COVID-19.

Gustavo Cocconi, intendente de Tapalqué, localidad de poco menos de 9.000 habitantes ubicada a 278 km de la Capital, ensaya una solución definitiva al problema del abastecimiento. Hace algunos años estatizó, ante la falta de matarifes interesados, el matadero y frigorífico local. Ahora, en plena pandemia, sabiendo que en su distrito “el acceso a la tierra no es un problema”, que hay tierras del Estado que se pueden destinar para generar producción y consumos más cercanos, trabaja con el apoyo de la Nación y de la Provincia un proyecto de colonias agroecológicas para el traslado de pequeños productores desde los grandes centros urbanos.

Cocconi, kirchnerista confeso, es intendente de Tapalqué desde el 2004 y quiere abrir el distrito al asentamiento de familias de quinteros de Florencio Varela, para obtener, sin fletes ni intermediación, legumbres y hortalizas para el consumo de los vecinos de su ciudad.

En junio de este año el Gobernado Axel Kicillof eligió Tapalqué para hablar del programa alimentos bonaerenses, que promueve el desarrollo productivo de cada una de las actividades agropecuarias y de la pesca mediante el impulso a la producción de alimentos, con el objetivo de generar mayor valor agregado y empleo genuino promoviendo el desarrollo local en cada región de la Provincia. Fue una clara señal de respaldo al alcalde local en su iniciativa de disponer de las tierras ociosas del estado nacional.

Es que, para la dirigencia política, el proyecto de la Unión de Trabajadores de la Tierra denominado “Colonias Agroecológicas” cierra perfecto: descomprime las grandes ciudades, especialmente sus conurbanos, y pone cerca de los consumidores a los pequeños productores. Para acelerar el trámite de relocalización en cuanto la pandemia lo permita, ya visitaron Tapalqué el vicepresidente del organismo que administra los bienes del estado (AABE), Juan Debandi y el arquitecto Rubén Pascolini, subsecretario de Hábitat del ministerio de Desarrollo de la Comunidad.

Pero también existen dificultades. Las resistencias se dan hacia el interior de las comunidades que, de tradición conservadora, no ven con buenos ojos la entrega de tierras del estado a “desconocidos” que no viven en el pueblo. Un debate que se suele trasladar al Concejo Deliberante, caja de resonancia de las distintas opiniones, y órgano necesario a la hora de aprobar las ordenanzas necesarias para llevar adelante la relocalización.

En el caso de Tapalqué ya está definido que se entregaran 9 hectáreas y se construirán viviendas para que se instalen 6 familias que hoy alquilan tierras en el conurbano. Para ir integrando a los colonos con la población local, se están incentivando las huertas urbanas con el asesoramiento de la UTT directamente a cada nuevo agricultor hogareño.

La necesidad de descentralizar la producción de alimentos en esta coyuntura vuelve a ser prioridad, pero la experiencia que hoy lleva adelante Tapalqué tiene sus antecedentes en Luján, Mercedes, San Vicente y Cañuelas donde hay colonias funcionando.

La más antigua es la de Luján, que ya tiene nueve años y es el resultado de una toma de tierras. Un proceso muy diferente al que se ofrece hoy a los colonos de Varela, dispuestos a mudarse al interior de la provincia.

En los últimos treinta años, el 41% de las explotaciones agropecuarias dejaron de existir. Este dato surge de la comparación entre los Censos Nacionales Agropecuarios de 1988 y 2018. La concentración de tierras en pocas manos creció exponencialmente. Actualmente, el 1,08% de las fincas (2473) concentra el 36,4% de la tierra (57 millones de hectáreas, con propiedades de más de 10.000 hectáreas), según el décimo tercer y último Censo Nacional Agropecuario (CNA).

Según la UTT, la desaparición de las chacras menores a 100 hectáreas convirtió al campo en un virtual desierto. No hay personas prácticamente en relación a la densidad. Sólo monocultivos que mayormente no son alimento humano.

Es que el sistema de agronegocios deja poco margen para la agricultura familiar. El fortalecimiento de un modelo productivo de cercanía, menos contaminante y con mejor calidad de vida para los pequeños productores, necesita del Estado y se mete en la agenda política.

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