28 de septiembre de 2020 - Edición Nº4623

ANÁLISIS

Hacia un modelo de producción y trabajo con inclusión: nadie se salva solo

Es imperioso poner a la Argentina de pie y, para ello, se deberá activar un modelo de desarrollo permanente y sustentable con eje en la producción y el trabajo, que tenga la capacidad suficiente de objetivar un nacionalismo de integración e inclusión. Como lo definió Arturo Jauretche: “Será para todos la cobija o para todos el invierno”

Por: Ignacio Mitoff - Ingeniero UTN/ estor cultural

 

Después de haber logrado reestructurar casi la totalidad de la deuda pública contraída por el gobierno de Mauricio Macri y contando con el marco de tiempo necesario que permita desarrollar el crecimiento para asumir los compromisos futuros, el presidente Alberto Fernández anunció varias propuestas que se encuentran dentro del paquete de medidas para la reactivación productiva de cara a la pos pandemia.

El Frente de Todos nunca imaginó encontrarse en el inicio de su gobierno con una de las pandemias globales más grandes de la historia, que llevó al capitalismo moderno a su mayor crisis. Enfrentar este estado de situación sin la posibilidad de acceder al mercado financiero internacional de divisas, como las restricciones que permiten su generación legítima por exportaciones locales, es una preocupación que debe ser tenida en cuenta.

El presidente se encontró en la disyuntiva política de crear las condiciones necesarias para enfrentar el COVID-19 -un enemigo invisible, peligroso y mortal- y tomó la decisión de iniciar el 20 de marzo una etapa de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), que necesariamente incluyó el cierre de industrias, PYMES y comercios para evitar propagar la circulación del virus, lo que generó una mayor inversión y desarrollo de quienes se encontraban dentro de las posibilidades de retomar una relativa normalidad.

Para el Gobierno la prioridad excluyente fue fortalecer un sistema sanitario que permita enfrentar la pandemia en las mejores condiciones posibles y llegar bien preparados a su pico máximo que se desconoce si se alcanzó o si aún está por venir. El fortalecimiento del sistema sanitario incluyó la creación de 12 hospitales modulares en el conurbano bonaerense -una de las regiones más castigadas por el virus y en la que vive un tercio de la población actual-, triplicar las camas de Unidades de Terapia Intensiva (UTI), generar las condiciones para desarrollar en nuestro país la vacuna y abastecer de insumos médicos y hospitalarios, entre otras medidas.

Pese a la caída global de la economía, la segunda prioridad fue sostener los sectores productivos y de consumo que generan verdadera riqueza en el país y empleo de calidad. Sin Industria, PyMES y comercios no existe economía ni puestos de trabajo que permitan el crecimiento económico y desarrollo en nuestra sociedad. Para eso se implementó la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), los créditos a tasa 0% para monotributistas y el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que fueron grandes dinamizadores del consumo y la economía de cercanía.

El país venía de cuatro años en los que el modelo político y económico de gestión condujo a que 25.000 PyMES cerraran sus puertas y más de 100.000 trabajadores perdieran sus puestos registrados, formales y de calidad; un modelo donde se priorizaron las importaciones con respecto a la industria nacional de alto valor agregado y donde la especulación financiera fue más rentable que la inversión productiva y generadora de empleo.

Argentina necesita inevitablemente potenciar su industria nacional, desarrollar sus pequeñas y medianas empresas, fomentar la actividad comercial y aumentar su volumen de exportaciones con alto valor agregado frente a la producción primaria. Estas medidas permitirán construir un modelo que sea previsible y atractivo a la hora de captar inversiones, generando las condiciones necesarias para aportar valor y tecnología, construir trabajo legítimo y de calidad, y ser la plataforma de inclusión social en la totalidad de sus habitantes.

Tal es así que, en los próximos días, se va a anunciar formalmente un programa de 60 medidas para enfrentar la salida de la pandemia para encaminar el modelo de producción y trabajo necesario, que abarque a todas y todos los argentinos y cierre “con la gente adentro”.

Dentro de las medidas más importantes y, hasta ahora conocidas, podemos destacar las ya anunciadas por el ministro de desarrollo productivo nacional Matías Kulfas en el acto de la Unión Industrial Argentina (UIA): se crearán dos líneas de financiamiento por un total de $455.000 millones de pesos para la reactivación productiva de las PyMES con créditos destinados a capital de trabajo a tasas subsidiadas de entre 10 y 24%; se otorgarán $1.400 millones de pesos para que empresas nacionales con aspiración en ser proveedoras de sectores estratégicos puedan desarrollarse y generar a nivel local, mayor valor agregado y contenido tecnológico; el relanzamiento del programa nacional para el desarrollo de parques industriales con $2400 millones de pesos que serán otorgados en forma de Aportes No Reintegrables (ANR); la ley de impulso al turismo un sector que genera el 2% de la totalidad del Producto Bruto Interno (PBI) y emplea más de 1 millón de trabajadores, con la devolución del 50% de lo consumido antes del 31 de diciembre para ser utilizado con tarjeta de débito durante el 2021, entre varias de las más destacadas.

Es imperioso poner nuevamente a la Argentina de pie y, para ello, se deberá activar un modelo de desarrollo permanente y sustentable con eje en la producción y el trabajo, que tenga la capacidad suficiente de objetivar un nacionalismo de integración e inclusión. Eso debe ser una prioridad impostergable.

La política económica y productiva debe ser de carácter federal, potenciando las economías regionales y priorizando dar respuesta a la demanda interna frente al abastecimiento de mercados internacionales, con fuerte competencia en sus costos de producción. No podemos avalar el sufrimiento y la exclusión de compatriotas a costa de la rentabilidad que afuera nos ofrecen.

En esta patriada está claro que nadie se salva solo, todos y cada uno de nosotros tendrá que hacer prevalecer la solidaridad frente a las ambiciones personales y poner de cada sí lo que a su alcance sea posible. Como lo definió Arturo Jauretche: “Será para todos la cobija o para todos el invierno”

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