Viernes 25 de mayo de 2018
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DD.HH. | 22.18.2018

Necochea: Repudio a un cura denunciado por abuso sexual

Sucedió cuando el padre Félix Alejandro Martínez, acusado de 13 abusos, daba su primera misa en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes en la zona de costera de la ciudad.

Un grupo de manifestantes autoconvocados se hizo presente afuera de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes para escrachar y repudiar al cura Félix Alejandro Martínez, trasladado a Necochea a fines del año pasado, para ponerse a cargo de la parroquia mencionada por decisión del Monseñor Gabriel Mestre.

En este sentido, hace poco más de una semana, cuando presidió la primera misa, movimientos sociales como la asamblea feminista de Necochea y diversas organizaciones sociales y políticas no dudaron en realizarle un escrache.

“Cuando en el 8M exigimos basta de abusos, también nos referimos a los de los curas pederastas: NO QUEREMOS PEDÓFILOS EN NECOCHEA ni en QUEQUÉN. Es de suma importancia que estemos todxs repudiado tanto este encubrimiento de la institución católica, como así también la complicidad del poder judicial y los gobiernos nacional, provincial y municipal que callan y permiten que Martinez nunca se haya presentado a dar declaración. Sumate y ayúdanos a difundir y convocar!! No miremos para otro lado”, expresaban, en este comunicado difundido en las redes sociales, los manifestantes previo a la movilización.

Sin embargo, durante la misa en la iglesia, que contaba con un cordón policial de seguridad, los muchos feligreses que se acercaron a conmemorar a Lourdes en su día, no comprendían la manifestación y hasta la repudiaron. Blas Colacino, miembro del movimiento social "No Mataras" en Necochea, resaltó el desconocimiento sobre Martínez y sus denuncias por abuso para una radio local. "Tratamos de visiblizar e informar, tener la tarea de mostrar al público lo que está pasando, es trascendental eso". A su vez, describió que "la gente de fe, va a buscar el milagro, y curiosamente, para mi por desconocimiento, termina estando en contra de la manifestación".

Por otro lado, Ángeles Iparraguirre, activista independiente del movimiento feminista en la ciudad costera, también coincidió en la polaridad entre aquellos que apoyaban la manifestación y el escrache, y aquellos que miraban con desconfianza a los movimientos sociales. Además, contó que fueron a cantar y mostrar carteles y que a la vuelta de la iglesia había un numeroso grupo de efectivos policiales, "armados, preparados, por si pasaba algo pero que por suerte, no paso nada".

"Creemos que el escrache sirvió, hubo mucha gente que se enteró y durante la semana se habló de eso" expresó para P&M la activista feminista y además dijo, "lo sacaron de Mar del Plata por las denuncias y no queremos que este en Necochea, ni en ningun otro lado. Martínez debe estar preso".

Por otro lado, habrá una nueva actividad para tener en agenda el tema del cura en la ciudad de Necochea. El domingo de pascuas, la organización "No Mataras" junto a la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico y la asamblea feminista, van a reproducir el documental No Abusaras en calle 87 entre 8 y 10, con el fin de concientizar el caso Martínez en la sociedad y en busca de que el gobierno municipal tome acciones acerca del cura.

Vale destacar, también, que el Padre Alejandro Martínez trabaja con tranquilidad pese a las denuncias. Fue delegado episcopal del obispado de Mar del Plata hasta el 2014 y recibió, hace pocos días, el total respaldo del mencionado, considerando su entrega al servicio eclesiástico como "generosa y dedicada, en diversas parroquias de la diócesis".

"Este obispado comunica que el Padre Alejandro no posee ningún antecedente ni constan denuncias fundadas de abuso u otras faltas morales" expresa el comunicado. Y agrega que "el Padre Martínez no fue procesado, ni siquiera fue indagado, por ausencia total de pruebas que lo posibilitaran".



El caso

El cura posee 13 denuncias de abuso sexual a niños de 4 y 5 años, en su contra. Las denuncias se realizaron hace más de quince años y comprometen también a un profesor de educación fisica, Fernando Melo Pacheco, ambos pertenecientes al jardín de infantes católico, Escuela Nuestra Señora del Camino, de Mar del Plata.

En esos largos años, el sacerdote nunca fue citado a declarar. En este sentido, las denuncias fueron realizadas pero los padres de las victimas no comprenden porque el cura no fue citado por la justicia. Según las denuncias, los abusos a los niños se produjeron desde 1996 a 2002.

Por otro lado, quién sí fue citado a declarar fue Melo Pacheco, el profesor de gimnasia, que pasó dos meses y medio detenido, y tres años en prisión domiciliaria hasta 2006, cuando fue absuelto por el Tribunal Oral Criminal Nº 1. Los jueces decidieron, por unanimidad, que era materialmente imposible que los hechos denunciados hubieran ocurrido.

Sin embargo, durante el juicio, donde por lo menos veinte padres denunciaron abuso por parte de Melo Pacheco a sus hijos, los testimonios de las víctimas, además, coincidían en la descripción de otro acusado: "un hombre de negro", en alusión al cura Martínez, quien, denuncian que tocaba y amenazaba a los niños para que no hablen.

Según la psicóloga, Patricia Gordon, que atendió a los niños en esos años, aseguró que muchos de ellos presentaban problemas físicos y psicológicos por los irreparables daños que sufrieron.

En 2014 el profesor de gimnasia, otra vez fue beneficiado por la justicia cuando ésta declaro inadmisible el pedido de un recurso extraordinario para que el caso sea tratado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Además, el caso Martínez volvió a tomar relevancia cuando en verano del año pasado apareció en televisión, para el asombro de las familias denunciantes, encargado de la misa por los veinte años de la muerte de Jose Luis Cabezas. Allí, ya se desempeñaba como parroquiano en una iglesia de General Madariaga que, pese a cargar con las denuncias de abuso, su ejercicio tuvo el buen visto de los habitantes de esa localidad.

Ahora, su ejercicio eclesiástico tendrá un nuevo rumbo en la ciudad de Necochea, que en su primera aparición pública, ante una misa llena, consiguió el repudio y escrache de un numeroso grupo de manifestantes fuera de la iglesia.