Domingo 19 de mayo de 2019
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DD.HH. | 5.18.2018

“La única casa para un genocida es la cárcel”

Bajo esta consigna, vecinos del Bosque Peralta Ramos y organizaciones sociales, políticas y gremiales de La Plata se congregaron en los Tribunales de 11 y 47 para reclamar que se revoque la prisión domiciliaria al genocida Miguel Etchecolatz, condenado a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad.

Cristina Pavera es vecina del Bosque Peralta Ramos, ubicado en las afueras de Mar del Plata. Ella resume de forma concreta su presencia en la esquina del Tribunal Oral Federal N° 1: “Nosotros venimos de Mar del Plata como vecinos a solicitar que se revea la prisión domiciliaria de Etchecolatz y que se lo vuelva a destinar al lugar del que nunca tendría que haber salido, que es la cárcel”.

La rutina de un barrio tranquilo y residencial, se vió alterada por la presencia de un genocida como vecino. Por un lado “por el temor y el miedo que provoca en los vecinos más cercanos, y la intranquilidad en todo el barrio en general”, expresa Cristina, y muy especialmente, porque en el bosque viven desde hace unos años “personas cuyos padres fueron víctimas directas del accionar genocida de Etchecolatz”.

La presencia del principal responsable de 21 centros clandestinos de detención cambió el cantar de los pajaritos por el de las sirenas. Los vecinos del barrio, buscando un estilo de vida diferente y alejado del centro de la ciudad, se fueron al bosque para sentir tranquilidad, que perdieron después de diciembre de 2017. “Ahora hay permanente tránsito de patrulleros, motos, cambios de guardia, 3 fuerzas custodiándolo (Policía Federal, policía local y Prefectura), y todo eso distorsiona el modo de vida del barrio” expresa Cristina.

Otra de las situaciones difíciles para los vecinos es explicarles a los más chiquitos quién es el nuevo vecino. Cristina manifiesta que “Si bien uno les explica de quién se trata, quién es la persona que se encuentra en esa casa, es muy complicado explicarles por qué recibió el beneficio de la prisión domiciliaria”. Contó además la situación que se le presentó a una vecina cuando su hijo le preguntó: “‘mamá, si secuestró gente, si mató gente y robó bebés, ¿por qué ahora está en su casa?’, y no podemos dar una respuesta, porque la respuesta la tiene la justicia, y eso es lo que hoy venimos a pedir acá”.

También estuvieron presentes en el acto que se desarrolló en las puertas del Tribunal Oral Federal N°1 la abogada querellante de la causa, Guadalupe Godoy; el titular de la CPM, Víctor Mendibil, y la Madre de Plaza de Mayo (Línea fundadora) Nora Cortiñas.

Mendibil recordó el caso de Clara Anahí, secuestrada cuando tenía sólo 3 meses, y a quien todavía su abuela sigue buscando. “Acá a 20 cuadras hay una viejita hermosa, una abuela hermosa, que se llama Chicha Mariani, que espera su nieta. Todos los días alarga sus días para recuperar a su nieta, y Etchecolatz no dice donde está. Los jueces tienen que saber que acá a 20 cuadras está a quien tortura todavía todos los días Etchecolatz”.

Por su parte, Nora Cortiñas hizo hincapié en la necesidad de trasladar a Etchecolatz a una cárcel común para que cumpla su condena de manera efectiva: “Si quiere estar en Mar del Plata, en los aires de Mar del Plata este genocida, hay una cárcel que está preparada, Batán, que tiene servicio médico. Es mentira que esté enfermo, y precisamente, si está enfermo, en su casa tiene menos cuidados. Tiene que ir a una cárcel donde corra menos peligro de descomponerse”.