Sábado 21 de julio de 2018
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POLITICA | 30.17.2017

Más allá del resultado definitivo

Conocidos los resultados definitivos en la provincia de Buenos Aires, ganó Cristina Fernández de Kirchner con una diferencia del 0,21% de los votos. Lo que Unidad Ciudadana tiene en La Matanza, CAMBIEMOS lo equilibra con Bahía Blanca, Mar del Plata y La Plata. El macrismo ganó tiempo.

El gobierno manipuló mediáticamente los resultados del domingo 13 de agosto para montar un show en el prime time televisivo que le permitió no cerrar aquella jornada con la ex presidenta como triunfadora. Jugó al límite democrático y de la perversidad mediática. Mintió. Tergiversó. Trampeó. Jugó sucio. Realizó un cómputo arbitrario. Cristina Fernández de Kirchner ganó. No hubo empate.

Dicho y aclarado esto, avancemos. ¿Por qué pudo el gobierno montar ese show? Porque ganó holgadamente en seis de las ocho secciones electorales de la Provincia. Así, la carga arbitraria de votos durante el domingo 13 le fue sencilla. Sabían que iban a arrasar en la segunda, cuarta, quinta, sexta, séptima y octava sección electoral.

Mientras tanto, Unidad Ciudadana esperaba, con razón, la carga de datos de la tercera sección, con La Matanza como emblema. ¿Qué arrojó esa carga? Un triunfo del kirchnerismo. Sin embargo, también arrojó una mejoría porcentual de CAMBIEMOS con respecto a su performance en 2015. En aquella elección, en el bastión peronista, el Frente Para la Victoria obtuvo el 51,32% y el macrismo el 20,20%. En 2017, esa brecha se achicó de 31 puntos a 22 (46% a 24% aproximadamente). Lo mismo en Florencio Varela, que pasó de 36 puntos de diferencia a favor del peronismo en 2015 a 27 puntos en 2017. Datos a tener en cuenta.

La Matanza cuenta con un padrón de 1.038.753 electores. Entre Bahía Blanca, Mar del Plata y La Plata el total de votantes asciende a 1.355.046. Teniendo en cuenta que en estas últimas tres localidades la diferencia de CAMBIEMOS con respecto a Unidad Ciudadana fue mayor a los 16 puntos, el oficialismo encontró el equilibrio que le permite disputar la Provincia de igual a igual.

Ningún pase dirigencial de último momento determinará el resultado de la elección de octubre. Eso el macrismo lo entiende bien. A pesar de su alianza con el radicalismo y la Coalición de Elisa Carrió, su fortaleza está en el discurso y su forma de comunicarlo, que lo ha convertido en una opción atractiva para buena parte del electorado.

La clave de cara a octubre será disputar el voto de Sergio Massa y Florencio Randazzo. No hace falta un exhaustivo análisis para entender que hay más margen de “robarle” votos a quien sacó 15 puntos que a quien obtuvo sólo 5. Aquí, a consideración de quien escribe, el oficialismo saca ventaja porque, del 2013 a esta parte, ha sido quien se ha hecho de los votos del tigrense.

En la actualidad no se puede realizar un análisis político nacional sin entender que existe una alianza explícita entre poder político, medios de comunicación y poder judicial. Sin embargo, ningún votante de Massa ni de Randazzo se apiadará o redirigirá su voto al kirchnerismo con el argumento de “tienen todo el poder en contra”. El desafío para Unidad Ciudadana es difícil pero es en ese marco. Deberá traducir la mera exposición de los problemas de la “gente de carne y hueso” en la consolidación de una alternativa que genere esperanza.

Mientras tanto, CAMBIEMOS ganó tiempo. Unidad Ciudadana dejó, al menos por el lapso de tres semanas, su estrategia de lado: exponer los problemas del ciudadano afectado por las políticas económicas regresivas. Lo que más le duele al gobierno.