Domingo 19 de agosto de 2018
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EDITORIAL | 7.16.2016

POR UN PERIODISMO INDEPENDIENTE DE LOS MERCADOS FINANCIEROS

El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas. El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno fundó la “Gazeta de Buenos Ayres”, primer periódico de la etapa independentista argentina. La Primera Junta indicó por decreto su fundación para anunciar al público los actos oficiales, las noticias exteriores y locales. Sus primeros redactores fueron Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli.

Si bien el día del periodista tiene un fecha específica en el almanaque, la realidad nos dice que este oficio es llevado adelante todos los días por mujeres y hombres con el objetivo de contar lo que no se ve en la construcción de la realidad que nos muestran aquellos que manipulan la información, mediante intereses corporativos, o sea, los anti-periodistas.

Celebremos un tipo de periodismo, ese que se encuentra en las antípodas del que se dice “independiente”. Tomemos partido por el pueblo, no usemos las letras de la neutralidad porque, ante todo, tenemos motivos de sobra para seguir la senda trazada por referentes como Mariano Moreno, Rodolfo Walsh, Estella Calloni, Paco Urondo, Juan Gelman, Jorge Masetti y tantos y tantas otros/as.

Tenemos la obligación y el compromiso de luchar por un país y un mundo más justo, y para ello debemos recuperar una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, secuestrada por el neoliberalismo aplicado hoy por el comando de los globos. Hagámoslo a través de la militancia del periodismo y de la verdad, a través de la organización, porque en estos momentos la (in)cultura de la tergiversación de la realidad son moneda corriente, y se encargan día a día de que el pueblo quede como mero receptor de una realidad de avasallamientos a los derechos humanos y a la libertad de expresión, de despidos masivos, desregulación del Estado, represión de la protesta social, megadevaluación, achicamiento del salario, persecución ideológica y una lista interminable de atropellos y prácticas antipopulares. Y, sin duda, a los líderes de este nuevo neoliberalismo no les temblará el pulso ni por un segundo a la hora de profundizarlo, en pos de la restauración conservadora.

La eliminación de la AFSCA y la AFTIC a través de un decreto de necesidad de urgencia por parte del gobierno nacional dejó a las claras cuál es el rol de la República de los globos: favorecer a los grupos económicos concentrados. La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que reemplazó a la ley de la dictadura militar fue votada por el Congreso en 2009 y avalada por la corte. Recordemos que a principios de este año, el ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, manifestó que “la comunicación es una cuestión de negocios en la que se debe competir con la ley del mercado”.

Debemos estar dispuestos a discutir el rol del periodismo, a fin de desenmascarar a los que se ocultan detrás de los intereses del gran capital, que dejan de lado el tratamiento de la información. Esos mismos que hacen de su periodismo un show business y que, en definitiva, son operadores del mercado y de intereses ajenos a la Patria. Los mismos que han gozado de buena salud durante los procesos antidemocráticos desde el inicio de nuestra república; en los años ’90 y que hoy vuelven agarrados de la cola de la impunidad.

Comprendemos esta etapa histórica del periodismo como una nueva formulación en su paradoja: el periodismo será del pueblo o no será nada.