Martes 17 de septiembre de 2019
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POLITICA | 28.16.2016

2017: Los que quieren ser en la Provincia

Tras gobernar por 28 años la Provincia de Buenos Aires, el peronismo bonaerense está otra vez en el llano y son varios los que piensan en postularse para el sillón de calle 6.

Más cerca o más lejos de Cristina, por adentro o por afuera, desde el conurbano o desde el interior, con o sin apoyo del Papa, jóvenes y no tan jóvenes. En la lista de aspirantes a la gobernación hay de todo y para todos los gustos.

Tras el descalabro electoral de 2015 la teoría anibalista del corcho que sube con el agua naufragó en medio del temporal de votos que hundió al peronismo y llevó a la gobernación a María Eugenia Vidal. Sin conducción, sin plata, sin equipos y sin rumbo, el gobierno de cambiemos no acierta una y eso envalentona a los dirigentes peronistas que quieren ser. Todos saben que 2017 será una parada ineludible para 2019.


Entre los más instalados se destaca Martín Insaurralde, quién a partir de una buena gestión y una conmovedora historia de vida logró abrirse camino para ser la cabeza de lista del FpV en 2013. Si bien sufruió una derrota frente a Sergio Massa, la elección no fue mala y quedó parado sobre un interesante capital político que comenzó a dilapidar al otro día de asumir. El “síndrome Solá” (poco peso en la Cámara tras haber encabezado la lista) y sus vaivenes con Massa lo fueron raleando de la consideración del resto de sus pares, lo que lo obligó a bajar el perfil y recluirse en la Municipalidad. Sin embargo, sigue midiendo bien y aspira a tener un rol protagónico en el peronismo que viene.


De la tercera también se anotan Patricio Mussi y Jorge Ferraresi. Mussi ya había insinuado sus intenciones en 2015 con recorridas y campaña por toda la provincia. La continuidad de la gestión de su padre, el histórico intendente Juan José Mussi, le dio mucha visibilidad y aceptación de los vecinos de su distrito y de los distritos vecinos (Quilmes, Varela, Brown, Ensenada) donde asegura tener 80% de imagen positiva. Con el auspicio de La Cámpora y un apellido con historia, Patricio no descarta exponerse al veredicto de las urnas en 2017.

Por su parte Ferraresi viene haciendo grandes esfuerzos para ser adoptado definitivamente por La Cámpora y desde allí construir un futuro en sintonía con la ex presidenta CFK. En la agrupación liderada por Máximo Kirchner consideran que con CFK como candidata en la provincia pueden ganarle la elección a Cambiemos y proyectar la figura de los dirigentes más cercanos, como lo es hoy el intendente de Avellaneda.

En ese pelotón se anota también Walter Festa, de Moreno. Hombre históricamente ligado a José Ottavis, Festa viene realizando una buena gestión en Moreno y ya anticipó que está dispuesto a enfrentar a Fernando Espinoza en la pelea por el PJ, que si bien no tiene fecha podría ser en noviembre o diciembre de 2017. Si CFK fuera candidata en la Provincia y derrotara a cambiemos, poco le costaría imponer a Festa como presidente del PJ.

Del interior bonaerense surge con fuerza la figura de Francisco Echarren, intendente de Castelli. Si bien el tamaño de su municipio le juega en contra de sus pretensiones, el joven intendente (36) pretende transformar esa debilidad en una fortaleza y asegura que gobernar un municipio chico y sin la conflictividad del conurbano le servirá para mostrar logros que otros no pueden. También cree que los celos entre los intendentes del conurbano los termina anulando mutuamente y por ello se les hace imposible llegar a la Gobernación.

Entre los “Peronistas del Papa” aparecen Gustavo Menéndez y Gabriel Katopodis. Ambos quieren ser y vienen juntando adhesiones entre dirigentes parados en una posición intermedia, distante de La Cámpora pero críticos de los Bossios.
En estos días Menendez se encuentra en Roma para agradecerle a Francisco el apoyo y el acompañamiento en el difícil camino para terminar con el autoritarismo de Othacehe en Merlo.

Para el intendente de San Martín la decisión estaba tomada desde el mismo 22 de noviembre de 2015. Ya en diciembre había realizado un Plenario con más de dos mil militantes en el que cada uno de los oradores lo instaba a ser punta de lanza para recuperar la provincia.

De la vieja guardia resta saber si Julián Domínguez buscará revancha y si Florencio Randazzo saldrá a la cancha el año que viene. Seguramente con abril vengan las pintadas y pasacalles en las rutas bonaerenses, medio por el cual cada dirigente deja saber sus ambiciones políticas.