Jueves 23 de enero de 2020
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POLITICA | 21.15.2015

Opinión: El futuro nacional del PRO tras el escaso margen en CABA

Mientras todas las encuestadoras vaticinaban un triunfo de Horacio Rodríguez Larreta por entre 10 y 12 puntos por encima de su competidor en el balotaje, Martín Lousteau terminó pisándole los talones con una diferencia de apenas un 3%. ¿Cuánto repercute Capital Federal en la imagen del líder de la oposición? ¿Beneficia el resultado a Sergio Massa? ¿Cómo se para el FpV ante este escenario? El peso nacional de una elección local.

Ernesto Sanz se mostró pleno en el bunker de Martín Lousteau. El dirigente de la UCR vio renacer sus posibilidades de derrotar a Macri en la interna, envalentonado por el buen desempeño del joven economista. Además, Sanz consiguió que posteriormente Lousteau le diera su público apoyo, el cual muchos creían que iría para Elisa Carrió. De esta manera, Sanz levantó a su partido que tanto sufrió la alianza que él mismo cerró en la Convención de Gualeguaychú. El radicalismo celebró.

Aunque Sanz dijera que el gran perdedor de toda la elección porteña había sido el kirchnerismo, lo cierto en que las filas del FpV también hubo satisfacción. Lejos de “mirarlo por televisión”, como acentuó el radical, el oficialismo nacional participó activamente del balotaje. Hubo estrategias encontradas entre quienes llamaron a votar en blanco y quienes pidieron a los vecinos que opten por Lousteau: los números, de manera contundente, reflejaron que el kirchnerismo votó por Lousteau. De esta manera, más allá de haber perdido la posición como histórica segunda fuerza en CABA, el peronismo se aseguró de atenuar el impacto mediático que habría tenido un Mauricio Macri fortalecido con una gran ventaja en las urnas. La fórmula Rodríguez Larreta-Santilli superó al candidato de ECO por sólo 60 mil votos. Si tenemos en cuenta que los votos en blanco fueron alrededor de 90 mil, podríamos estar hablando de que más de la mitad de los porteños rechazó al PRO. Esto, al kirchnerismo, lo regocija.

Quizás la figura política que más se vio beneficiada por este llamado de atención al PRO fue Sergio Massa. El líder del Frente Renovador, hoy en alianza con el delasotismo en el frente UNA, sufrió el pulgar bajo de Mauricio Macri, quien se negó a integrarlo a una gran entente opositora. Además, Massa se vio fuertemente debilitado por la fuga de varios hombres de sus filas al FpV y al PRO, por lo cual el encono con el macrismo tiene más que justificación. En las filas de Sergio Massa el análisis es el siguiente: el voto opositor que optaba por Macri porque lo veía como el único capaz de hacerle frente al oficialismo se verá disminuido ya que el escaso margen en CABA lo tiñe de sospechosa debilidad; en este esquema, el voto opositor podría ir para el joven Massa, quien intentará resurgir liderando una opción alternativa al kirchnerismo, pero con más posibilidades nacionales que el PRO.

CAMBIEMOS ¿DE OPINIÓN?

En la semana previa al balotaje, Mauricio Macri expresó unas máximas que contradijeron sus declaraciones de los últimos años con respecto a algunas medidas impulsadas por el gobierno nacional. En declaraciones públicas aseguró que cree en el rol del Estado como regulador de la vida de los ciudadanos, y enfatizó que, de resultar electo en octubre, dejará que Aerolíneas Argentinas e YPF sigan estando en manos estatales. En el búnker de Horacio Rodríguez Larreta pidió que se respete a la Asignación Universal por Hijo y argumentó que “no es un regalo; es un derecho”.

El cambio rotundo de postura del líder del PRO con respecto a los mismos proyectos que su propia fuerza sistemáticamente rechazó en las cámaras legislativas despertó burlas y chicanas de distintos sectores políticos, así como acusaciones de Ernesto Sanz y Elisa Carrió que consideraron que el escaso margen en CABA se debió a que Macri se había “peronizado”. Sergio Massa, por su parte, le pidió a Macri que deje a un lado la soberbia y que no haga declaraciones oportunistas.

Quien se mostró muy duro con el jefe del PRO fue el hijo de la presidenta y candidato a diputado nacional, Máximo Kirchner. El líder de La Cámpora dijo en declaraciones a una radio santacruceña que creyó que “era Recalde” cuando escuchó de refilón el discurso de Macri en el búnker del PRO tras la elección, e ironizó: “Cómo ha cambiado, bien puesto el nombre ‘Cambiemos’, hace un año y medio quería derogar todo y ahora quieren dejar todo”.

Macri no tardó en contestar las acusaciones. Para no ser menos, lanzó una respuesta filosa: “Creemos en la presencia del Estado para beneficio de la gente, no para dar laburo a La Cámpora”. Sin embargo, el referente del PRO reconoció que su fuerza votó en contra de la estatización de Aerolíneas Argentinas y también de la petrolera YPF, porque ya “sabía lo que iba a pasar” (en referencia a que sería un semillero de militantes con mala administración). Evitó referirse, de todas maneras, al papelón que protagonizó cuando dijo que la Asignación Universal por Hijo debía tratarse en el Congreso, siendo que había sido tratado con menos de una semana de anterioridad.

Máximo Kirchner remató sus opiniones diciendo que quedaba claro que las fuerzas políticas opositoras, más allá de pararse en la vereda de enfrente, debían referirse positivamente a esas políticas en concreto, ya que el pueblo argentino las había adoptado como irreversibles.

¿CAMBIA EL MAPA?

Ahora bien, la pregunta por estas horas en el mundillo político es ¿cómo afecta al PRO la mala elección porteña?

Mauricio Macri peleará las elecciones presidenciales sin ninguna provincia con su sello (recordemos que Miguel Del Sel perdió por muy poco la gobernación santafesina) y con la Ciudad de Buenos Aires ganada casi de casualidad. El fuerte del PRO, su mejor cara al momento de mostrarse, ha sido siempre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La fórmula con la que pretende llegar a la Casa Rosada es exclusivamente porteña: Mauricio Macri-Gabriela Michetti. ¿Cómo receptará su candidatura un votante de Misiones que, además de no verse representado en la fórmula, ve que el PRO mostró debilidad en el punto más fuerte de este partido?

Macri esperaba un triunfo rotundo en CABA para demostrar, una vez más, que el electorado de la Capital Federal aprobaba con fuerza su gestión. Esperaba arrasar, como lo hizo en 2007 y 2011, y llegar a ser tapa de todos los medios nacionales con un mensaje claro: podemos derrotar al FpV. Por el contrario, la foto mostró caras largas y una declaración forzada del próximo jefe de Gobierno: “Ganamos, ¿cómo no vamos a estar contentos? Se gana con la mitad más uno”.

La pregunta, también, será cómo se desempeñará el PRO en la provincia de Buenos Aires, en donde María Eugenia Vidal viene sumando adeptos, pero en donde se presenta un candidato fuerte que es Felipe Solá, también como estandarte de la oposición.

Sergio Massa vuelve a las canchas, secundado por figuras históricas del peronismo, y el PRO, en el discurso, se “peroniza”. Quizás el escaso margen en CABA signifique que, otra vez, queda vacante el lugar, en el imaginario social, de “líder de la oposición”, y de que sólo un peronista podrá contra otro peronista.

Fuente: http://posdataweb.com.ar/