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EDITORIAL | 14.15.2015

Pensar la Patria Grande

Un recorrido a lo largo de las tensiones durante la Revolución de Mayo y las luchas por la independencia resume el carácter continental e integrador que debería tener el sucesor de CFK. Puntos para profundizar el proyecto nacional, popular y latinoamericano.

Una vez depuesto el Virrey Cisneros y declarada la revolución en 1810, varias fueron las incógnitas de los revolucionarios de entonces. En primer lugar el debate acerca de la cuestión social, es decir la libertad de los esclavos como fuerza revolucionaria para frenar el avance del ejército realista en el continente, aparecía como primordial. Luego la unidad americana y la incorporación del Brasil esclavista dificultaban la tarea. La clase pudiente que usufructuaba el puerto de Buenos Aires pretendía quedarse con la renta aduanera y someter a las provincias, mientras el Ejército de los Andes comandado por San Martín era tildado por tener “soberanía flotante”.

Así las cosas, la historia por construir y moldear un orden político, jurídico y económico post colonial transitó por caminos de victorias y derrotas, traiciones a punta de cuchillo y pólvora manchada de sangre criolla.

A grandes rasgos y sin caer en simplismos, dos fueron los proyectos antagónicos que se cruzaron a lo largo de la historia hasta nuestros días: el embanderado por Belgrano, San Martín, Rosas y Perón con continuidad en el actual gobierno, y el de los grupos económicos que prefieren mirar hacia Europa o EEUU a fin de poner la oreja para que les soplen las recetas. Hoy, en esta Argentina 2015, en este año electoral decisivo para una parte importante de América Latina, estos esquemas vuelven a verse las caras.

El sol del 25, memoria y poder

Cerca de 800.000 personas colmaron la Plaza de Mayo a fin de celebrar una nueva fecha patria. El acto organizado por el gobierno en el 205º aniversario de la revolución contó con la presencia de Cristina Fernández de Kirchner como figura destacada.

En su discurso la mandataria aprovechó para recalcar la acción simbólica y político de repatriar el sable corvo del General San Martín. Se refirió a cómo la “historiografía liberal” ocultó que el “Padre de la patria” le hubiese obsequiado el arma al brigadier Juan Manuel de Rosas. “La idea de un Rosas tirano habría perdido legitimidad si se sabía que San Martín lo había reconocido dándole su sable. Por eso esta información se ocultó. (…) La decisión tuvo que ver con la gesta de Rosas en la batalla de la Vuelta de Obligado, cuando defendió al pueblo argentino de la invasión inglesa¨.

En sus enunciados la presidenta no perdió oportunidad para destacar algún titular de La Nación como hilo conductor de la “desinformación” que los grandes medios hacen de la realidad. Además se refirió al espacio de Memoria construido en la ex ESMA y destacó el rol del Ministerio de Defensa al exponer las listas negras que fueron encontradas en 2013 en el Edificio Cóndor.

En el cierre CFK no desaprovechó la oportunidad para reflexionar ante la multitud presente en un año electoral donde también finaliza su mandato: ¨muchos me miran con preocupación y se preguntan qué va a pasar después de octubre, yo les digo, va a pasar lo que ustedes quieran que pase, porque ustedes son los que están empoderados”.

El futuro del presente

Argentina tiene una posibilidad histórica por delante. El proyecto nacional merece una prolongación política a fin de consolidar lo obtenido hasta ahora. En lo que respecta al futuro presidente, éste tiene la obligación de continuar con lo realizado en materia de derechos humanos, sociales y económicos. Y la profundización en un marco regional tiene que ver con afianzar los espacios institucionales que dan sustento a la integración latinoamericana como la CELAC, ALBA, MERCOSUR y UNASUR.

Además es clave la pelea por la nacionalización del comercio exterior, especialmente el agropecuario. Fuente fundamental de divisas, al estar controlado mayoritariamente por grandes empresas transnacionales que facilitan maniobras especulativas y presiones devaluatorias, constituye un problema fundamental para el desarrollo. A fin de solucionar esta problemática la clave está en constituir un nuevo Instituto Argentino para la Promoción y el Intercambio que nos permita controlar el comercio exterior e invertir en el desarrollo productivo e industrial del país la renta extraordinaria de la tierra.

La recuperación del sistema financiero es otro de los aspectos estratégicos para desandar el proyecto impuesto desde el golpe neoliberal de 1976. Dos medidas centrales apuntaron en este camino: la estatización de las AFJP y la nueva Carta Orgánica del Banco Central. Sin embargo, todavía gran parte del ahorro nacional está controlado por intereses financieros que lejos están de apostar al desarrollo nacional. Con esto se podría crecer al 5% anual sin necesidad de financiamiento externo, con autonomía, si ello estuviera destinado a producción y trabajo. Por ello es vital una nueva ley de servicios financieros que ponga al ahorro al servicio del desarrollo del país.

Como lo demostró la estatización de las AFJP, con el Estado al mando de los recursos producidos por los trabajadores, ese dinero resulta de vital importancia cuando se destina a la inclusión (Asignación Universal por Hijo, Argentina Trabaja, Progresar, etc.).

Al capital concentrado, menos al extranjero, poco le importa el desarrollo nacional. La única forma de cambiar la matriz productiva, como se hizo históricamente, es mediante el desarrollo de las empresas estratégicas del Estado, ya que el capital privado nacional no tiene escala, espalda ni capacidad productiva para hacerlo.
La energía, siderurgia, industria automotriz, naval y aeronáutica junto al desarrollo nuclear, aeroespacial y biotecnológico, así como el complejo científico-tecnológico, fueron históricamente construidos y desarrollados desde el Estado, en una alianza con los sectores productivos nacional y los trabajadores. Sólo así se podrá avanzar hacia el pleno empleo, la independencia económica y la justicia social. Sólo asó dejaremos de ser una semi-colonia primario exportadora.

De esta manera resulta clave el desarrollo de las fuerzas productivas de cara a los desafíos del siglo XXI, el modelo argentino para el proyecto nacional y latinoamericano.

Una nueva Argentina por construir

El sistema tributario es un elemento fundamental para crear una sociedad más justa y cristaliza la correlación de fuerzas que existe en una sociedad. Al heredar un sistema tributario neoliberal, regresivo, donde predominan los impuestos indirectos y cuya carga recae en los sectores más postergados, el peso del IVA es determinante. Existe todavía excedente apropiado por las clases dominantes que debe redistribuirse hacia la clase trabajadora: renta financiera, petrolera, minera y agropecuaria (la extraordinaria del agro), impuesto a la herencia, grandes patrimonios, etc.

Otro de los problemas centrales que afecta a toda la sociedad es el acceso a la vivienda, herencia del neoliberalismo que destruyó lo conquistado hasta los años ´70. A través del Plan Federal de Viviendas y PROCREAR se avanzó para solucionar este derecho. Sin embargo, se calcula que actualmente el déficit habitacional es de dos millones de viviendas. Por eso resulta central recuperar el Banco Hipotecario hoy gerenciado por la constructora IRSA.

En cuanto a la ley de participación de los trabajadores en las ganancias de las grandes empresas impulsada por Néstor Kirchner, a la que se opusieron la mayorías de las fracciones empresarias, estaba concebida para controlar la inflación a partir del conocimiento obrero de la estructura de costos reales.
Esta ley, como la que regula las relaciones laborales de las empresas tercerizadas para evitar el negreo y la precarización, debe estar orientada desde una perspectiva humanista y cuidar la integridad física del trabajador. Es necesario poner en discusión estas cuestiones y así avanzar hacia la Justicia Social.

Por último la Ley de Educación Superior, sancionada durante el menemismo, es la última de las normativas educativas que falta modificar. Esta ley fue concebida desde la perspectiva neoliberal y basada en los pilares de la mercantilización de la educación y el conocimiento. Avanzar en una educación superior gratuita en todos los niveles, ligada a los intereses nacionales y latinoamericanos, será estratégico para el desarrollo nacional. //

Fuente: Revista2016, #67