Guerra de palacio: Karina operó a fondo para correr a Patricia Bullrich y tomar el control total del Senado - Política y Medios
31-10-2026 - Edición Nº6847

FUEGO EN EL CONGRESO

Guerra de palacio: Karina operó a fondo para correr a Patricia Bullrich y tomar el control total del Senado

La frágil convivencia en la bancada oficialista de la Cámara alta saltó por los aires en las últimas horas tras una fulminante maniobra de palacio liderada por Karina Milei.

Cansada de la autonomía política con la que se maneja Patricia Bullrich en las negociaciones parlamentarias, la Secretaria General de la Presidencia decidió ir a fondo para despojar a la exministra de la jefatura del bloque libertario. La jugada busca alinear de forma directa a los senadores del oficialismo con el despacho presidencial, eliminando intermediaciones y terminando con las agendas paralelas que erosionan la estrategia de Balcarce 50.

Para ejecutar el despliegue territorial en el Palacio Legislativo, la hermana del Presidente envió a sus operadores de máxima confianza a tantear el número de voluntades en el recinto. La intención formal de la mesa chica de la Casa Rosada consiste en promover a la neuquina Nadia Márquez como la nueva titular del bloque, buscando una figura de lealtad absoluta e incondicional a la conducción de "El Jefe". Las consultas de pasillo desataron un vendaval de nerviosismo entre los legisladores oficialistas, quienes advierten que la bancada corre un riesgo inminente de ruptura.

La pulseada política expone el histórico enfrentamiento entre el modelo de gestión verticalista impuesto por Karina Milei y la gimnasia legislativa propia que ejercía Bullrich junto a su grupo de aliados. En el entorno de la Secretaria General no perdonan que la experimentada dirigente cerrara acuerdos parlamentarios sin consultar previamente a la Casa Rosada ni el hermetismo con el que manejaba las listas de proyectos clave. La decisión de intervenir las dinámicas del Senado busca evitar sorpresas y garantizar un control estricto de las votaciones en un temario parlamentario sumamente complejo.

El clima en los pasillos de la Cámara alta alcanzó un nivel de tensión inaudito, con senadores libertarios admitiendo por bajo cuerda que la convivencia interna resulta insostenible de cara a los próximos meses. La amenaza de una fractura en dos o tres bloques diferentes flota sobre el recinto si la Rosada insiste en imponer una conducción de manera intempestiva. El temor principal de los operadores oficialistas radica en perder el número necesario para garantizar la aprobación de los dictámenes de comisión y los pliegos estratégicos del Ejecutivo.

Desde el bullrichismo acusan a la cúpula de Balcarce 50 de debilitar la gobernabilidad parlamentaria por meras disputas de ego y control territorial. Sostienen que la conducción de Patricia garantizaba un puente firme con las bancadas aliadas y una capacidad de contención que la tropa propia carece por falta de experiencia en el barro legislativo. La embestida de la hermana presidencial deja a la exministra contra las cuerdas y la obliga a recalcular su permanencia al frente del espacio para evitar una derrota pública sangrienta.

El desenlace de esta batalla interna marcará a fuego el funcionamiento del Congreso durante el tramo final del año legislativo. Si Karina logra consumar el recambio de la jefatura, la Casa Rosada se asegurará la hegemonía total del bloque, aunque al costo de profundizar la sangría y arriesgar fugas hacia bancadas independientes. La guerra por los cargos y el poder en el Senado acaba de iniciar su capítulo más feroz.

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