La tonelada de arena silícea de fractura, extraída en canteras de Ibicuy en la provincia de Entre Ríos, cotiza a tan solo 22 dólares lavada y cargada en origen. Sin embargo, el valor por tonelada se dispara hasta los 145 dólares al momento de ingresar a la boca del pozo. Esta brecha de más del 500% condiciona la competitividad frente a cuencas internacionales como Permian en Estados Unidos. El flete de larga distancia constituye el principal factor de sobrecosto.
El desglose de la estructura de precios expone la alta incidencia del transporte y los eslabones intermediarios en la cadena de abastecimiento. A los 22 dólares iniciales del mineral en cantera se le adicionan unos 70 dólares por el flete en camión a lo largo de más de 1.300 kilómetros de ruta. A ese trayecto se suman los costos de secado, la llamada logística de "última milla" en Añelo y los servicios de bombeo. La superposición de tasas y peajes incrementa la factura final que pagan las petroleras.
La opción de recurrir a la denominada "arena de cercanía", extraída en Río Negro o la propia Neuquén, ofrece un costo de flete sensiblemente inferior. Sin embargo, relevamientos técnicos de las compañías operadoras sugieren que la menor calidad relativa de estos agregados locales puede recortar hasta un 20% la productividad total de los pozos. Debido a este dilema técnico, los grandes actores de la industria como YPF vuelven a volcar la demanda hacia la arena entrerriana. La calidad del agente de sostén resulta determinante para el éxito de la estimulación hidráulica.
Frente al flujo incesante de miles de camiones por las rutas nacionales y provinciales, el Ministerio de Economía y la Secretaría de Transporte evalúan alternativas de infraestructura intermodal. Proyectos para activar el transporte ferroviario directo desde los puertos del Paraná hacia la Cuenca Neuquina permitirían recortar de manera sustancial la factura logística. Pese a los anuncios de obras, la concreción del tren de Vaca Muerta requiere inversiones millonarias que aún no están operativas. La saturación de los corredores viales eleva los riesgos de accidentes y deterioro de calzadas.
Desde el Palacio de Hacienda observan el cuello de botella con preocupación, ya que el costo de completamiento de los pozos impacta en las metas exportadoras de crudo y gas. Para mantener el ritmo récord de producción no convencional, las empresas demandan millones de toneladas anuales de este insumo fundamental. Ante este panorama, las petroleras exigen una revisión integral del esquema tributario y logístico. El desafío del transporte condiciona el techo de expansión del yacimiento.
La resolución del cuello logístico de la arena será decisiva para determinar la velocidad del desarrollo no convencional durante los próximos años. La capacidad del Estado y del sector privado para financiar conexiones ferroviarias o parques de acopio optimizados marcará la diferencia en la cuenca. Mientras tanto, la cadena productiva opera bajo márgenes ajustados. El costo del flete interno sigue siendo la gran traba estructural.