Al mejor estilo kirchnerista, Karina Milei y Lule Menem intervinieron La Libertad Avanza en Formosa para imponer el control total de las listas - Política y Medios
08-09-2026 - Edición Nº6794

CENTRALISMO POLÍTICO Y PURGA LIBERTARIA

Al mejor estilo kirchnerista, Karina Milei y Lule Menem intervinieron La Libertad Avanza en Formosa para imponer el control total de las listas

La cúpula nacional del oficialismo descabezó a las autoridades partidarias del distrito norteño mediante una resolución exprés por un plazo de 18 meses. La medida desplaza a los dirigentes locales que construyeron la estructura y coloca como interventor a un hombre de máxima confianza de la Casa Rosada.

Detrás de la drástica decisión se esconde la obsesión de la Secretaría General por erradicar cualquier disidencia de cara al armado de las candidaturas legislativas de las próximas elecciones. Con esta maniobra de sometimiento provincial, el partido de gobierno abandona definitivamente sus banderas de democracia interna y adopta los vicios del verticalismo que tanto criticaba.

La orden ejecutada desde los despachos principales de la Casa Rosada expuso el costado más autoritario e intransigente de la mesa chica presidencial. La secretaria general, Karina Milei, escoltada por el influyente asesor Eduardo "Lule" Menem, firmó el decreto interno para desplazar de cuajo a la conducción de La Libertad Avanza en la provincia de Formosa. El argumento formal esgrimido por las autoridades nacionales habla de un supuesto reordenamiento administrativo y de la necesidad de regularizar la documentación ante la Justicia Federal, pero en el territorio todos saben que se trata de un manotazo político clásico para disciplinar a las delegaciones del interior que osan reclamar autonomía.

Para garantizar una subordinación absoluta y sin fisuras, la cúpula libertaria resolvió nombrar en el cargo de interventor a Diego Vartabedian, un legislador porteño totalmente ajeno a la idiosincrasia de la comunidad formoseña. El enviado de Buenos Aires no es ningún novato en la tarea de asfixiar rebeliones provinciales, ya que actualmente ejerce idénticas funciones de control en la filial de San Luis, donde el partido también fue intervenido de urgencia tras una ruidosa sublevación contra la estrategia electoral de Balcarce 50. De esta manera, el oficialismo consolida un modelo de gestión partidaria centralista y monopólica donde las decisiones locales quedan anuladas por completo.

La virulencia de la purga ordenada por la hermana del Presidente se intensificó tras los resultados electorales del año pasado, cuando la ola violeta experimentó un salto exponencial y se consolidó como la segunda fuerza política del distrito. La obtención de más del 36% de los sufragios generales encendió las ambiciones de los dirigentes locales con vistas al recambio gubernamental, desatando una feroz interna por el reparto de las futuras candidaturas. Ante el peligro latente de perder el monopolio en la lapicera que confecciona las boletas, la jefatura nacional optó por la vía rápida del autoritarismo burocrático, clausurando los canales de debate orgánico de los afiliados.

El escenario político formoseño se presenta sumamente atípico debido a la inminente definición de la Corte Suprema de Justicia respecto al futuro de Gildo Insfrán. El máximo tribunal de la Nación debe resolver si el eterno caudillo peronista se encuentra constitucionalmente inhabilitado para competir por un nuevo mandato ejecutivo, lo que abre una ventana de oportunidad electoral histórica para las fuerzas de la oposición. En lugar de fortalecer el armado democrático en el territorio para enfrentar al aparato estatal del gildismo, el mileísmo prefirió gastar sus energías en una guerra de trincheras interna que termina favoreciendo directamente la permanencia del oficialismo provincial.

Diversos analistas del arco político señalaron que las prácticas disciplinatorias implementadas por la conducción nacional libertaria guardan una similitud alarmante con los métodos del justicialismo verticalista. La utilización de intervenciones forzadas por encima del voto de los afiliados evoca de manera inevitable las estrategias aplicadas históricamente por el kirchnerismo para vaciar de poder a los gobernadores díscolos. Al dinamitar la representatividad genuina de figuras fundacionales como Francisco Paoltroni, la Casa Rosada demuestra que su proclamada batalla contra los vicios de la casta política no era más que una consigna publicitaria vacía de contenido real.

El verdadero costo de esta estrategia de tierra arrasada en las provincias comenzará a visualizarse a medida que se acerquen los cierres de listas del año entrante. La resistencia de los militantes de base frente al atropello porteño amenaza con provocar una fractura definitiva en las principales jurisdicciones del interior del país, donde muchos ya amenazan con competir por afuera con sellos vecinales propios. La obsesión del entorno presidencial por acumular poder absoluto en pocas manos puede terminar transformando la prometida expansión nacional de La Libertad Avanza en una cáscara vacía, debilitando la gobernabilidad de un mandatario que sigue sin entender el valor de la construcción colectiva.

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