El diputado nacional rompió el tablero al sugerir una candidatura presidencial de Cristina Kirchner para 2027, desafiando de forma abierta su actual inhabilitación judicial. Sin embargo, detrás del operativo clamor por su madre se escondió el verdadero objetivo del acto: limar la figura de Kicillof. Con ironías y quejas sobre las “miserias de la política”, Kirchner cargó contra quienes buscan mirar hacia adelante, reprochándole al mandatario provincial no haber suscripto el documento de la convocatoria y permitiendo que la militancia camporista lo agrediera con cánticos desde el escenario.
Lejos de entrar en el barro de la chicana estéril y el cancionero militante, el entorno de Kicillof respondió con la madurez que exige el complejo contexto socioeconómico. Desde La Plata evitaron subir la apuesta y salieron a marcar una abismal diferencia de prioridades: “Nosotros queremos ganarle a Milei y miramos para adelante”, deslizaron voceros del kicillofismo. El propio gobernador reforzó esa línea al sostener que el verdadero adversario es el proyecto de la Casa Rosada, demostrando que su agenda está alineada con los problemas de los ciudadanos y no con las disputas endogámicas de una dirigencia en retroceso.
La verdadera réplica al sectarismo camporista se dará donde realmente cuenta: en el territorio y con la militancia federal. Como contrapostura al acting de San José 1111, el entorno de la gobernación ratificó el lanzamiento del Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), bajo la consigna “Construir la esperanza”. Este encuentro, programado para el 19 de septiembre en la UTN de Villa Domínico (Avellaneda), funcionará como una demostración de músculo político propio y autonomía de cara al armado presidencial de 2027.
La elección del partido de Avellaneda, comandado por el intendente Jorge Ferraresi, expone el hartazgo de una vasta porción del peronismo bonaerense —que incluye a jefes comunales, sindicatos de la CGT y movimientos sociales— ante los métodos de conducción personalistas de Máximo Kirchner en el PJ provincial. Con el plenario federal, el kicillofismo se dispone a consolidar una estructura amplia y moderna, dejando en claro que el futuro del espacio se construye sumando voluntades y gestionando de cara a la sociedad, y no mediante el reproche constante desde el aislamiento de una unidad básica.