El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, celebró con entusiasmo el anuncio conjunto de la Cancillería y la Santa Sede. El mandatario local confirmó que la Capital Federal se prepara para recibir al papa León XIV entre el 8 y el 11 de noviembre de este año. El mandatario porteño remarcó la enorme significación institucional de este acontecimiento, que marcará el regreso de un líder de la Iglesia Católica al país tras casi cuatro décadas.
El alcalde porteño destacó en sus redes sociales el orgullo de albergar un hito histórico de tal magnitud para los argentinos. El mandatario porteño señaló que será un verdadero honor abrirle las puertas de una jurisdicción que promueve el encuentro, el respeto y la convivencia pacífica. La confirmación oficial generó una rápida reacción de todo el arco oficialista y de sus aliados políticos, quienes festejaron la llegada del pontífice latinoamericano.
A nivel organizativo, la Secretaría General de la Presidencia encabezará las tareas logísticas a través de una mesa de coordinación interministerial de urgencia. La administración de la Ciudad de Buenos Aires ya mantiene enlaces fluidos con la Dirección Nacional de Culto y las autoridades eclesiásticas locales. El objetivo central del trabajo conjunto será estructurar el protocolo, el transporte y la cobertura de prensa durante las jornadas que dure la estadía papal.
El despliegue de las fuerzas públicas de seguridad será el eje más complejo del operativo metropolitano. La Policía de la Ciudad cooperará de forma estrecha con las fuerzas federales para diseñar anillos de prevención en los traslados del Santo Padre. El Ministerio de Seguridad porteño planifica el corte selectivo de avenidas céntricas y la custodia especial de los templos históricos que integrarán el recorrido oficial del Sumo Pontífice.
La agenda confirmada para la región estipula que León XIV realizará una gira pastoral que incluirá a Uruguay y Perú. En suelo argentino, el itinerario papal contempla actividades masivas en las provincias de Buenos Aires y de Córdoba, además de un paso por la ciudad de Luján. La escala cordobesa obligará a incorporar a los equipos técnicos de esa provincia mediterránea a la comisión organizadora que lidera la Casa Rosada.
La Iglesia argentina, por intermedio del arzobispo Jorge García Cuerva, hizo un fuerte llamado a evitar la utilización política del viaje apostólico. Desde la jerarquía eclesiástica pidieron no arrastrar la figura de León XIV a las disputas de la grieta partidaria local. Las autoridades esperan que la masiva movilización de fieles que generará el acontecimiento funcione como un mensaje de paz y cohesión social para todo el país.