El proyecto es el resultado de una articulación entre vecinos, comuneros, legisladores y el equipo multidisciplinar de la Subsecretaria de Proyectos del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte. La intervención se realizó en dos etapas en el área delimitada por las calles Sánchez de Bustamante, Av. Díaz Vélez, Gallo, Pte. Gral J. D. Perón, Dr. Tomás M. de Anchorena y las vías del Ferrocarril Sarmiento.
El proyecto cuenta con 9.093 m2 destinados a espacio público, desarrollados en la primera etapa, y un pabellón de 205 metros de largo por 18 metros de ancho, intervenido con un programa cultural y deportivo en una segunda instancia. El conjunto existente data de principios del siglo XX y formaba parte de la playa ferroviaria Once de Septiembre, considerada Área de Protección Histórica.
El pabellón, conformado por muros de ladrillo visto y techo de tejas francesas sobre estructura metálica típica de arquitectura ferroviaria, consta de 3.830 m2 cubiertos y 1.400 m2 semi-cubiertos. El predio cuenta con las trazas –dos testeros, un muro– de un segundo pabellón, ya desmantelado, y dos pórticos de acceso al antiguo conjunto ferroviario ubicados sobre las calles Perón y Gallo.
Las actividades participativas con los vecinos de las comunas involucradas permitieron definir el carácter general del parque –predominio de áreas verdes y uso de vegetación nativa– y un programa tripartito para el pabellón, compuesto por una biblioteca de escala barrial, un invernadero, un salón polideportivo, un salón de usos múltiples y oficinas destinadas a la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes.
La propuesta para el espacio público plantea la eliminación de la barrera física generada por el muro de contención sobre la calle Perón y parte de Anchorena. Mediante una topografía en barranca se articulan visuales y accesos a diversos puntos del nuevo parque, compuesto por una superficie de 5.500 m2 de espacios verdes y vegetación herbácea con 55 árboles nuevos de carácter nativo que favorecen las condiciones de biodiversidad ecosistémica.
Los dos muros testeros del galpón desmantelado y los pórticos de acceso existentes se mantuvieron e integraron al parque como parte de equipamiento urbano. El parque cuenta con un anfiteatro verde, una pista de patinaje, juegos infantiles, áreas deportivas al aire libre y mobiliario urbano para el descanso y la recreación.
La propuesta para el pabellón consiste en una puesta en valor del mismo, conservado las propiedades espaciales propias de su tipología y su materialidad original (ladrillo visto, cercas metálicas, tejas francesas). La idea general de la intervención busca facilitar la flexibilidad y versatilidad del pabellón a sus nuevos programas. Con el objetivo de organizarlo se generaron una serie de patios internos que divs nuevasiden el largo total del pabellón en tres partes. Estos patios otorgan independencia y flexibilidad a cada sección.
La fachadas vidrieras en el interior de cada patio garantizan iluminación natural a los interiores sin afectar la fachada original del edificio. Los interiores se articulan mediante una serie de cajas, autónomas de la envolvente, que contienen los distintos servicios y actividades. Estas fueron concebidas con un sistema modular de construcción liviana en seco, de bastidores de madera con cercos de vidrio, madera y placa de yeso según el caso. Las instalaciones se presentan a la vista, entre las cerchas, sobre bandejas metálicas. De esta manera, los diversos programas que aloja el pabellón se desarrollán de manera neutra y flexible.