En un escenario de alto valor simbólico, el líder libertario calificó su programa de reformas económicas como una "segunda independencia" frente al sometimiento estatal. Ante la mirada de sus ministros y aliados regionales, Milei aseguró que las medidas impulsadas por el Poder Ejecutivo buscan quitarle definitivamente la bota del Estado a las provincias productivas.
A exactamente dos años de la firma original del Pacto de Mayo, el mandatario aprovechó la convocatoria para exigir una "renovación de votos" a las autoridades provinciales. La Casa Rosada busca asegurar el acompañamiento legislativo de cara al segundo semestre, un período donde el oficialismo intentará sancionar proyectos clave como el Súper RIGI y la reforma electoral.
Durante los 20 minutos que duró la transmisión por cadena nacional, el Presidente elogió a los gobernadores que mantuvieron su disciplina parlamentaria a pesar del desfinanciamiento. Además, defendió el severo recorte del gasto público realizado hasta el momento y se jactó de haber consolidado el ajuste fiscal más grande de la historia de la humanidad.
La ceremonia expuso también las tensiones internas del frente gobernante, evidenciadas en el frío reencuentro con la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien asistió tras marcar fuertes diferencias sobre soberanía. Sin margen para el diálogo íntimo, la jornada concluyó con la foto oficial y el regreso inmediato del mandatario a Buenos Aires para presidir el Tedeum.
El discurso dejó en claro que la administración central apuesta por la épica refundacional para sostener el rumbo macroeconómico ante la persistente recesión. En el Año de la Grandeza Argentina, el oficialismo confía en que la disciplina fiscal y los nuevos acuerdos con el interior consolidarán la transformación estructural que el país demanda.