Jueves 06 de agosto de 2020
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INTERNACIONAL | 25.20.2020

China obliga a EE UU a cerrar su consulado en Chengdu

Las hostilidades entre las potencias económicas no cesan, y desde Pekín respondieron al cierre de la sede diplomática china en Houston.

Lejos de amenizarse, las tensiones entre las dos grandes potencias globales han ido creciendo a pasos agigantados durante los últimos meses. En este marco, el gigante asiático ordenó este viernes a los Estados Unidos el cierre de su consulado en la ciudad de Chengdu, ubicada al oeste del país.

El miércoles pasado, portavoces del Ministerio de Relaciones Exteriores de China comunicaron que Washington le había dado 72 horas a su gobierno para cerrar su sede diplomática de Houston, Texas.

En aquella ocasión, autoridades de la Casa Blanca se excusaron argumentando que tomaban la decisión “con el fin de proteger la propiedad intelectual estadounidense y la información privada de los estadounidenses”.

Desde oriente, condenaron esta medida, calificandola como “una escalada de tensión sin precedentes” en las recientes acciones norteamericanas contra China. Además, instaron a las autoridades a revocarla, y advirtieron sobre “fuertes contramedidas” en caso de mantener esa posición.

En este contexto, el día de ayer tuvo lugar la réplica, expulsando a los representantes diplomáticos de Washington en Chengdu.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores chino indicaron que ésta decisión es “una respuesta legítima y necesaria al acto injustificado de Estados Unidos” del miércoles pasado. Además, aclararon: “La situación actual de las relaciones chino-estadounidenses no es lo que China desea ver. Estados Unidos es el responsable de todo esto”.

El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Wang Wenbin, ha sido el funcionario más involucrado en las discusiones recientes.

La escalada de conflictos entre ambas potencias económicas se ha manifestado en diversos escenarios en los últimos meses. A la habitual disputa económica y tecnológica, que hace años viene motivando restricciones comerciales y sanciones a empresas, se le vienen sumando una serie de elementos novedosos, que alertan sobre la posibilidad de una nueva Guerra Fría.

La proliferación global del coronavirus Sars-cov-2, más conocido como COVID-19, fue motivo de agresiones desde Washington a Pekín. El propio Donald Trump se refirió al mismo como “virus chino”, cuestionando la emergencia económica y sanitaria que había generado en países del mundo entero.

Más recientemente, la Ley de Seguridad impuesta por China sobre Hong Kong también motivó reacciones de repudio en occidente. Estados Unidos, obviamente, no se quedó afuera, y suspendió el trato económico preferencial que mantenía con el territorio semi autónomo.

Además, desde la Casa Blanca advirtieron que se les estaba “quitando la libertad” y que muchos hongkoneses se irían por esto. Cabe recordar que Canadá tomó cartas en el asunto antes que su vecino del sur, suspendiendo el tratado de extradición que mantenía con Hong Kong.

La República Popular China denunció estas acciones como violaciones del derecho internacional, e injerencias en asuntos internos de su país y del centro financiero bajo su soberanía.

Canadá fue el primer país en tomar represalias contra China por la Ley impuesta sobre Hong Kong.

En la foto: el primer ministro, Justin Trudeau, junto al presidente chino, Xi Jinping.

El último de los enfrentamientos entre los gigantes de la economía y la política mundial tuvo como base las sospechas de espionaje articuladas desde entidades diplomáticas, y motivó las expulsiones de consulados en Houston y Chengdu.

En medio de una gran incertidumbre financiera y política, algunas realidades de la coyuntura pueden ayudar a entender la sed de conflicto por parte de los Estados Unidos.

China fue el primer país en sufrir la pandemia, y luego de controlar la situación, comenzó con la recuperación de su actividad económica desde hace varios meses. Mientras tanto, al día de hoy los Estados Unidos continúan sufriendo el brutal embate del coronavirus tanto sanitaria como económicamente, al igual que gran parte del continente americano.

Además, este año se celebran elecciones presidenciales, y Donald Trump se encuentra en carrera por la reelección. Es de público conocimiento el efecto que tiene la amenaza de conflicto en la sociedad estadounidense, con la definición clara de un enemigo externo.

De hecho, desde esa perspectiva también se puede comprender mejor el grave enfrentamiento que mantuvo el país norteamericano con Irán a principio de año.

Las elecciones de fin de año, una de las hipótesis para explicar la actitud beligerante del gobierno estadounidense.

En aquel momento las agresiones motivadas por el asesinato de Qasem Soleimani, un hombre de primera línea de poder en el gobierno de Hasán Rohaní, casi desemboca en una guerra abierta entre naciones.

En los últimos meses, el objetivo de Washington se ha posado definitivamente sobre la milenaria nación asiática.

Desde la cancillería china, luego de ordenar el desalojo diplomático, expresaron: “Una vez más, instamos a Estados Unidos a retractarse inmediatamente de su decisión errónea y a crear las condiciones necesarias para volver a encaminar las relaciones bilaterales”.

Con información de APNews.